Valeria entró en la habitación sin decir palabra. Sus ojos viajaron rápidamente hacia el hombre recostado en la cama, el cual tenía una venda ceñida sobre el costado izquierdo. Afortunadamente, la lesión no había sido grave. Simplemente un gran susto. Uno que no pensaba pasar por alto.
Ella se detuvo a unos pasos, y sin mirarlo demasiado, tomó asiento en un banco junto a la cama. La situación era irónicamente extraña, reflexionaba sobre eso con los dedos cruzados. Se suponía que lo odiaba. Buen