Enzo no se apartó. Molesto le preguntó:
—¿No te enseñaron a tocar la puerta?
El rostro de Eloísa Russo se desconfiguró por completo y, aunque Valeria sintió un poco de satisfacción, no pudo evitar ponerse en su posición.
—No has cambiado ni siquiera un poco, Enzo —lo empujó haciendo que la soltara por fin—. Deberías de tener un mínimo de respeto por la mujer con la que se supone vas a casarte. Pero mírate aquí, siendo el mismo canalla de siempre.
—No me puedo casar si ya estoy casado —su vo