Capítulo 029

—Señor, la señorita Verónica Muñoz solicita verlo —informó su secretaria por medio del intercomunicador de su oficina.

—No conozco a nadie con ese nombre. Así que dile que se vaya —fue su respuesta. Fría y cortante.

En realidad sabía perfectamente de quién se trataba, pero ¿qué tenía él que hablar con esa infeliz que había golpeado a su esposa estando embarazada? Ciertamente nada.

Las horas transcurrieron y, sumido en su trabajo, el sol se ocultó y llegó la noche.

Por lo general solía hacer eso, trabajar y trabajar, hasta agotarse por completo. Aquello le ayudaba a no pensar demasiado, a olvidar ciertas cosas que aún no superaba del todo.

De repente, cerró los ojos, cansado, y fue como si por un instante se hubiera transportado al pasado. Recordó un día en particular, cuando llegó a casa más temprano de lo acostumbrado y se encontró con su mujer cantando una canción de cuna para sus hijas.

Ese día las observó por largo rato desde el umbral de la habitación. Valeria siempre le hab
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