Julieta
—¿Transformarme? —pregunté emocionada. La primera vez había sido extraña, dolorosa.
—Así es… Ronan está como loco desde que vio a Lila. Pensé que no podía estar más enamorado, pero veo que me equivoqué —respondía Damián. En sus ojos vi un fuego que ardía. Con la punta de su dedo trazaba figuras por mi torso, subiendo suavemente. Me tenía hipnotizada. —Dicho sea de paso, yo también estoy cada vez más enamorado —confesó, y me sonrojé.
—¿Qué tengo que hacer?
—Ronan y yo te ayudaremos —com