Damián
Por ella rendiría todo: mi ciudad, mi gente, mi beta, mis amigos.
La manada era importante, la gente, la familia.
Pero una Luna… lo era todo.
Yo la había amado en silencio. La había atrapado, protegido y... la había hecho sufrir. Debí alejarla, por su bien y por el de todos. Pero ella volvió a mí. Fui su jefe, su protector. Luego su amante, su mate, su alfa.
—Daríamos todo por ella, nuestra sangre, nuestra vida, sin vacilar, sin dudar —susurraba Ronan.
Y Ricardo lo sabía. Y lo usó a su