Ricardo
—Alfa, solo esperamos por usted —indicó Verdugo.
—¿La frontera? ¿Los vampiros?
—Neutralizados. Se llevaron varias balas y flechas, no podrán interferir.
—No si saben lo que les conviene. ¿Y los Herejes?
—Están a medio camino, esperando qué sucede —contestó mientras me limpiaba las manos. Había golpeado a Damián todo lo que quería. ¡Diosa! Llevaba años queriendo desquitarme.
—No será la última vez —indicó mi lobo dentro de mí.
Sonreí. Generalmente, los hombres lobo tenían lobos que los c