El amanecer se filtró a través de los inmensos ventanales del penthouse, tiñendo la habitación de colores cálidos, Alisson despertó lentamente, emergiendo de un sueño profundo y reparador como no había tenido en meses. Al moverse, la fricción de las sábanas de seda fría contra su piel desnuda le envió una sacudida directa a la memoria.
Abrió los ojos de golpe. El lado derecho de la cama estaba vacío, pero las sábanas revueltas y el inconfundible aroma a él y pasión impregnado en las almohadas e