La tarde había caído sobre la ciudad cuando el teléfono de Alisson sonó. Era Julian. Al otro lado de la línea, la voz de su amigo vibraba con una mezcla de indignación y preocupación mientras le relataba, con lujo de detalles, el desagradable encuentro que había tenido con Peter en la cafetería. Alisson escuchaba en completo silencio, sintiendo cómo la sangre le hervía en las venas. La indignación la consumió por completo. ¿Cómo se atrevía? Pensó en Massimiliano: un hombre demasiado poderoso y