Alisson parpadeó varias veces, desorientada. El perfume caro del magnate y el calor de las manos de Massimiliano sobre su cintura todavía se sentían tan reales que instintivamente se llevó una mano al vientre, esperando sentir el roce de sus dedos largos a través de la seda. Pero él no estaba ahí.
"Todo ha sido parte de mi imaginación".
Regina entró contoneándose, apoyando una mano en el escritorio mientras la escudriñaba con una sonrisa pícara que hizo que Alisson se sintiera expuesta.
—¿Qué