— No te dejare…y no dejare que nadie más te vuelva a hacer daño — respondió Edmond mirando con frialdad hacia la nada, prometiendo dolor y agonía a todo aquel que se atreviera a lastimar a Juliette…o a quien quisiera apartarla de él.
Las nubes se amontaban en cúmulos fríos rodeando el avión donde viajaba, Eros observaba aquel cielo amanecido, estaba cerca de aterrizar de nuevo en Paris…Alfred le había avisado sobre lo que había ocurrido en su ausencia, Edmond Rohan había tomado los afectos de J