— Pareces bastante entretenida — una voz conocida y masculina resonaba en su oído, los brazos fuertes y masculinos rodearon su cintura y pronto se sintió atrapada por el dragón.
— Te perdiste el espectáculo, debiste ver como aquella ryzhaya desprecio de nuevo a Fernand — dijo Ekaterina sin perder su semblante estoico.
— Oh cierto, no lo pude ver, pero es la comidilla de todo la manada desde hace meses, golpe bajo para nuestro buen Fernand — dijo el joven hombre de rasgos hermosos y delicados.
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