— ¿Pero que está diciendo? Sus hombres y usted mismo vieron como ese maldito la tenía sometida y como resultó con heridas junto a su gato. — dijo Fernando furioso.
— Señor Toledo, le sugiero que se calme, aun así, no puedo retenerlo demasiado tiempo y si sigue aquí es solo porque usted así lo solicitó, su declaración no es suficiente, además necesito un informe médico de su prometida, las heridas del gato no son relevantes en realidad pues a pesar de la ley contra el maltrato animal si acaso p