Dando un largo suspiro, Aitana se quitaba aquella costosa joya que arrojó directamente hacia el tocador de su habitación. Estaba furiosa, realmente furiosa de la nueva circunstancia que se le había presentado; ella no quería casarse con nadie de manera forzada ni mucho menos cuando no había tenido ni siquiera oportunidad de reponerse de todo lo que estaba aconteciendo en su vida. Fernando parecía ser un hombre amable, aunque rebelde, pero no lo amaba, ¿Cómo podría? pues aun cuando el señor Tole