Desde el otro lado de la línea, Fernando frunció el entrecejo, sabía muy bien que el hijo de su padre con su madrastra, no era alguien para tomar a la ligera, pues de hecho ya había logrado ocasionarle algunos problemas. A Henry Toledo, lo llamaban el abogado del diablo. Apretando el celular en sus manos, vio que Aitana dormía plácidamente aun, apenas eran las ocho de la mañana, y ya comenzaban los problemas. Saliendo de la habitación, se fue hacia el primer piso para evitar que su esposa despe