Un hombre sonrió, y luego tomó uno de aquellos gruesos fajos de dólares.
—Muy bien, nos convertiremos en una tumba si es lo que Fernando desea…pero si no cumple con su parte del trato, entonces hablaremos con nuestra querida sobrina, al final, solo él tiene que perder si no respeta su palabra. — dijo Armani Bellucci con crueldad.
Georgia sonrió complacida, y Andreu apenas podía creer el nulo amor o cariño que aquel par de infelices tenían hacia su única sobrina. Mirándolos a ambos con atención,