Vega subió las escaleras de dos en dos, con la mandíbula apretada y la nota ensangrentada arrugada dentro del puño. El eco de la amenaza de Soria todavía le retumbaba en las sienes, y el informe detallado que acababa de darle Dexter sobre el cuerpo mutilado de Laura era la confirmación de que la guerra ya no tenía marcha atrás.
Abrió la puerta de la habitación de Clara sin llamar.
Ella estaba de pie junto a la ventana, contemplando el horizonte. Al escucharlo entrar, se giró con el rostro tenso