Vega se separó de mí de inmediato al escuchar la voz de Sofía. Su expresión cambió por completo en un segundo: la tensión erótica del baño se esfumó y dejó únicamente al hombre frío y peligroso de siempre. Abrió la puerta a tirones, ignorando el tirón en el hombro.
—¿Qué pasó con Dexter? —demandó Vega nada más salir al pasillo.
Sofía tenía el teléfono en la mano y la cara desencajada. Me pegué a la espalda de Vega para escuchar.
—La casa del sur fue emboscada —dijo Sofía con voz rápida y ten