La mañana amaneció fría y con una neblina espesa que tapaba los pinos alrededor de la cabaña. Clara casi no había podido dormir. Pasar la noche con la duda de saber que el tipo que la vio en el baño era alguien que vivía bajo ese mismo techo, la tenía con los nervios de punta.
Salió de la habitación con unos jeans ajustados y un suéter gris, buscando un poco de café en la cocina para espantar la pesadez. Al entrar, Sofía estaba frente a la estufa terminando de preparar el desayuno, mientras Bea