El agua suavizó cada parte de mi piel, haciendo que me relajara y no quisiera salir de allí. Otro chapoteo se hizo notar, Sam habría saltado cerca de mí. Ella estaba nadando, divertida, como una sirena cantaba por momentos.
—¡Salta Scott! —gritó ella, soltando una risita.
Saqué mi cabeza del agua para respirar, completamente mojada. Miré a Scott, que se quitó la camiseta para entrar al agua. Me sentí abrumada. Me quedé cerca de Sam para no seguir actuando como una mojigata nuevamente. Allí todo