Él estaba furioso. Tanto que pensé que sacaría su arma y los mataría todos, a todos los que estaban en esta casa.
No creí que lo vería así nunca. Parecía como si, le hubieran dado un golpe bajo que le dolía en cada parte de su cuerpo.
—Debes sentirte aliviado. Contrólate. —dije, tomando su mano para detenerlo.
No podía hacer algo que fuera una locura. No ahora, no con la mente rabiosa y llena de ira. Yo estaba tan afligida que tampoco era un buen momento para pensar. Mi instinto me hizo detener