Escucharme a mí misma revelando absolutamente todo lo que había ocultado por tanto tiempo era un completo shock.
Sentía que me había vuelto completamente loca. Y eso me hacía sentir también como una tonta. Porque acababa de perder mi virginidad con este hombre mafioso sin escrúpulos. En cuerpo y alma me abrí a él. Ahora le estaba contando todos mis secretos.
—Eres la hermana de Sissy. —dijo él, abriendo los ojos con sorpresa. —Nuestra antigua sumisa.
—Ese no es su nombre. —repliqué, mi hermana