Pensar en Daemon como un socio, como un aliado y no como mi jefe era diferente en su totalidad. Como si un enorme muro se interpusiera entre nosotros. Porque él era el hombre con el cual yo había perdido mi virginidad, y yo misma ahora lo hice alejarse.
En realidad, no sabía bien lo que quería. No quería verlo con otra mujer y tampoco quería mostrarle que él tenía la razón. El muy engreído imaginaba que todavía era mi dueño. Yo no era una sumisa, todo esto fue una farsa para encontrar al asesin