Al escuchar sus palabras me sobresalté de inmediato. Una amarga decepción fue calando mis huesos. Y otra parte de mí se sintió como una completa idiota. Por supuesto que haría lo mismo o algo peor, si era un mafioso sin escrúpulos igual que todos allí. La única persona sensata allí era Scott. No podía confiar en nadie más que en él.
La ira fue dominándome. Al tener la sustancia corriendo por mi sangre, fue sintiendo una falta de control muy grande.
Fruncí el ceño.
—¿Crees que yo suplicaría y ll