Capítulo 122.3- Vientos de Cambio

Acto III- ¿Te quedarás en mi habitación? (Cady) ~

En una habitación de hospital el único sonido del teclado hace eco entre los rápidos dedos de un hombre, la velocidad con la que escribe es sorprendente. Aunque su concentración parece inamovible suele desviar su mirada de la pantalla solo para mirar a la mujer que parece sumida en un sueño profundo.

Después de seleccionar el ícono de guardado aparta por un momento el computador portátil de sus piernas y estira sus brazos.

En ningún momento aparta su mirada de la camilla hasta que observa una agenda con la portada de flores que le ha acompañado por cinco largos y agonizantes años. Aunque conoce el contenido y lo ha memorizado de corazón, es parte de su rutina diaria sentarse después de entregar las correcciones pertinentes de las novelas de su nuevo escritor y revisar cuidadosamente cada página en la que ella ha escrito.

Hoy tampoco es una excepción, se aproxima a la pequeña mesita donde ha dejado enmarcado como retrato unas flores, son narcisos y girasoles. Debido a que es arriesgado traer flores y no le es permitido llevarlas solo puede dibujarlas.  Ya ha rodeado cada espacio con flores enmarcadas por montones pero estas tienen un significado especial como un deseo secreto.

Él, quien solo se ha levantado para capturar la agenda entre sus manos, regresa al sillón de la habitación de hospital más lujosa que pudo conseguir.

[Hershey Leandersen: Es la mejor amiga y confidente de Candace]

Su nombre y descripción fueron tachadas abruptamente, él lo sabe por el grueso de las líneas y el hundimiento en la hoja donde ha pasado la tinta del bolígrafo.

“Menos mal que añadí a esa loca a la historia” dice con una pequeña risa luego procede a buscar la descripción del protagonista y las ideas desechadas.

Lee cuidadosamente y se lleva los dedos a la barbilla, todos los días procura mantenerse bien afeitado por si algo fuera a cambiar y su deseo finalmente se volviera realidad. Eso es lo que dice, aunque no comprendo sus palabras.

“Así que un licántropo ¿no es así, Cadenza?”

Sonríe satisfecho. 

Saca de su bolsillo una pulsera de Japamala, admira el rosario y susurra que falta poco, después saca otro rosario casi idéntico.

Aunque quiero acercarme para observarlo con mayor detalle apenas puedo ver su forma pues el hombre se levanta y encuentra un asiento cerca de la cama en donde duerme aquella mujer.

“A diferencia de los hombres lobo comunes, los licántropos son mucho más astutos y su lealtad es superior… El vínculo de un licántropo es más espiritual mientras que el de un lobo se guía por el instinto. Sé que no pensaste en mí como uno por esas cualidades sino por la pretensión de que soy un fanfarrón”

Suspira y acomoda la pulsera en su mano.

“Si así lo quieres seré tu licántropo,  pero debes saber algo, el enlace jamás se puede romper una vez se ha creado”

Besa su mano, lamentablemente la hora de visita terminará pronto.

“Te veré en mis sueños, Meine Liebe”

Vuelve a tomar el rosario que guarda en el bolsillo trasero de su saco justo del lado donde late su corazón.

“Espera” Ruego al verle abrir la puerta “No te vayas” él se detiene por un momento, voltea justo hacia donde estoy, camina a pasos rápidos atravesándome y se aproxima hacia la mujer que duerme.

Suspira un momento y pellizca entre sus ojos.

“Debo estar volviéndome loco… por un momento creí escucharte…”

Un gran sollozo me atraviesa el corazón, ese hombre que parecía tan tranquilo unos momentos antes, está temblando, su espalda parece tan frágil como si pudiera desplomarse su cuerpo en cualquier momento.

“Te extraño…”

Su voz quebrada me rompe por dentro,  no puedo soportarlo más, quisiera reconfortarle de algún modo. Alargo mi mano hacia él pero solo consigo atravesarlo como si yo fuera un fantasma.

“Yo también… te extraño”

Logro decir aunque mis palabras se pierden en el viento como una voz invisible que se desvanece a medida que el sueño termina.

La habitación casi no está iluminada, apenas puedo distinguir su rostro pero sé que está llorando,  le reconozco como alguien a quien he visto cientos de veces sin embargo no tengo claro su nombre ni apariencia completa.

Me duele el corazón.

Buscando algo en qué enfocarme para no sentirme más pesada, recorro la habitación y veo aquel cuaderno que ha quedado abierto sobre el sillón de doble plaza.

[Terrence Gian Avery]

Ese nombre me hace sentir algo cálido, toda tensión y tristeza en el ambiente parece desvanecerse como escarcha.

 “Haz todo lo que necesites, enamórate de él y regresa a mí, te esperaré… juro que te esperaré”

Sus palabras estrujan mi corazón con gran fuerza.

“Regresaré pronto…”  Susurro con una voz tan baja como para que no la escuche. Temo que llore más si vuelve a buscarme inútilmente.

Debo regresar a él.

Pero, por mucho que quisiera asegurarlo, es el nombre que vi escrito el que pienso mientras le hago una promesa a otro hombre.  No lo entiendo, siento como si estuviera traicionando a los dos y eso aumenta mi ansiedad.

“¿A quién eliges?” Dice una voz que pareciera hablar por debajo del agua “Es tu última oportunidad”

¿Última oportunidad para qué?

“Elige cuidadosamente, si te equivocas no habrá más vidas para cambiar el destino”

La habitación de hospital desaparece pero el hombre permanece sentado, hundiendo su rostro bajo sus manos sin dejar de llorar.

No te vayas…

Camino hacia él hasta que otra voz me detiene antes de llegar.

“Mi Shätzchen”

Volteo como si me hubieran jalado abruptamente, un joven me observa desde el lado opuesto. Al mirar debajo de mi descubro que nuevamente me encuentro en medio de una calle con dos lados opuestos en la acera.

“Elige” Insiste la voz pero yo me encuentro indecisa.  

“No lo sé” respondo en un susurro.

Es la verdad, aunque no reconozco a ninguno de los dos, quisiera dividirme y perseguir a ambos.

“Elige” Vuelve a insistir.

Veo a los lados, los quiero a ambos.

“¿Esa es tu respuesta?”

No…

No sé a quién elegir.  

Ante la insistencia de aquella voz llevo un nudillo por debajo de mi labio, abro mi boca y pronuncio algo con mis labios, en ese momento se abre un gran y enorme hoyo en el suelo del que caigo hasta golpearme en el cuerpo como el día que morí.

Parece que la respuesta es incorrecta

¡PUM!

Despierto con un tremendo golpe en el trasero, también me duele la espalda, abro los ojos como un reflejo descubriendo que me encuentro en el suelo. El techo es lo primero que veo, la impresión es tal que mientras intento procesar todo y recuperar la conciencia observo detenidamente hasta detectar algo celeste asomarse desde el candelabro, el encaje es inconfundible, son mis bragas lo que está colgando desde ahí.

Ah…

Ahí estaban.

Espera ¿Cómo llegaron hasta allá? Mi Alfa y yo no hemos tenido tiempo para hacer “eso” desde hace días. Deben estar ahí desde hace al menos una semana, de hecho no he usado ese color desde que Ery se obsesionó con que lleve toda mi ropa interior en rosa y blanco.

¿Fue de las primeras? Espera ¿Por qué estoy divagando en el color de las bragas? De verdad me habré golpeado la cabeza o algo así.

Mi espalda… no sé cómo pero me caí de la cama, levanto mi cuerpo con cuidado y uso la misma sábana como soporte.  Una vez me he logrado sostener de la cama regreso a la suavidad de esta, me siento como una de esas mañanas después de beber hasta olvidar el día anterior. Gruñendo en queja busco con mis manos sobre la superficie plana.

Aunque su olor está aquí, nuevamente solo regresó a dormir y se fue tan pronto despertó.

‘Al menos no está durmiendo afuera nuestra pareja’

Supongo…

Un pequeño chiflón de aire se cuela entre mis piernas, como duermo con las camisas de Ery puestas siempre quedo expuesta de los muslos hasta los pies. A él le gusta que duerma con su ropa puesta, dice que como Omega es normal que yo haga nido con los objetos que tienen su olor y Gian como Alfa adora impregnarme su esencia para marcarme como pareja.

Creo que ya me he acostumbrado a ser un lobo porque ya no me parece extraño este tipo de comportamientos entre nosotros.  Sí, ya estoy muy acostumbrada…

SHHHAA~

Vuelvo a sentir demasiado cerca de mi intimidad aquella brisa fresca, es entonces cuando finalmente me doy cuenta que no traigo ropa interior puesta. Con razón sentí tan fuerte aquel chiflón. Ahora lo entiendo, el muy pervertido me las quitó para llevarlas en su bolsillo hoy.

—Mi novio es un pervertido.

Suspiro en resignación, vaya manera de despertar. No solo me he caído probablemente rodando al sentir el frío buscando el calor de Ery porque me quitó las bragas, ni siquiera me dijo un buenos días antes de descubrirme el trasero.

CREEK…

La puerta del armario rechina cuando abro para buscar ropa que ponerme. La ropa interior fue algo sencillo, pero nunca me había sido tan difícil elegir un vestido, después de todo no tenía a nadie a quien impresionar ni me interesaba que él me viera guapa. Pero ahora puedo tardarme hasta dos horas en decidir un simple vestido. No me sé su color preferido ni otros detalles que parecían insignificantes hasta que comencé a verlo con otros ojos.

Hoy es un día especial así que debo elegir un atuendo con la misma importancia.

Dijo que le gusta el amarillo en mis ojos y una vez me regaló flores amarillas, tal vez ese color sea uno de sus preferidos… De acuerdo usaré el vestido color ámbar.

Antes de salir veo por el espejo mi cabello completamente suelto, aunque Candace Var Sansa es guapa con esos ojos verdes y su cabello de un precioso y flamante color rojo debería cuidar más su apariencia. Quizá se verá mejor si lo arreglo un poco… Podría trenzarlo.

Después de hacer una trenza de lado veo en mi muñeca el listón que él ató para mí, en mi otra muñeca llevo colgando las cuentas del rosario que he intentado ignorar lo más posible pues no me agrada ver los pocos preceptos que me falta por conseguir.

Beso con cuidado el listón en mi muñeca y Candace en mi espejo se ruboriza al cruzarse conmigo su reflejo.

Ella es guapa, Cadence Beckham no.

Debería sentirme como una ladrona por tomar el cuerpo de la protagonista y a su pareja destinada, pero la bruja me aclaró que este es mi cuerpo por extraño que parezca y que por eso no puedo concebir un hijo. Hace unos días pensar en ello me causaba tristeza pero Ery me aceptó, él me ama sobre cualquier defecto que tenga.

Golpeo mis mejillas con la palma de mis manos para ahuyentar cualquier pensamiento pesimista. Incluso si pareciera que estoy robándole el novio a alguien más ya no puedo detener lo que siento y he decidido que quiero ser sincera, el resto de tiempo que quede. Tal y como él propuso, lo mismo que acordamos.

— ¡Muy bien, sin arrepentimientos!

Me dispongo a salir cuando noto algo que había pasado completamente desapercibido unos momentos antes, ahí justo del lado del que duermo, en el suelo como si se hubiera caído accidentalmente, encuentro mis bragas, por el color sé que son las mismas que llevaba ayer.

Esto no debería quedarse tirado, voy a llevarlos al canasto de lavandería…

Justo en ese momento, cuando mis dedos han tocado el encaje muy descuidadamente, quedo en completo shock. Dejo caer la prenda como si me hubiera quemado la mano y veo el inconfundible fluido espeso en ellos.

Olfateo por instinto detectando su olor que me hace salivar por todo el cuerpo y vuelvo a tocar la prenda íntima para comprobar nuevamente que está húmeda, demasiado húmeda, pero no solo desde el lugar donde debería cubrir mi intimidad sino de todo el encaje.

No puede ser…

Gian…

Ese sucio depravado…

— ¡Se masturbó con mis bragas!

Justo en ese instante como si se hubiera puesto de acuerdo el universo, Hershey abre la puerta sin recordar tocar primero, encontrándome con las bragas en la mano y un rostro de disgusto tal que se lleva las manos a la boca.

—Oh, creo que llegué en mal momento ¿no es así?

¿Tú crees?

—Hersh, ese depravado hizo “eso” mientras yo dormía.

Anoche mientras dormía tranquilamente, sin idea de que alguien sería tan pervertido como para quitarme la ropa interior y observarme mientras su mano… en su… haciendo…

— ¡Si tanto quiere hacerlo me hubiera despertado!

Cubro mi rostro, apenada, más que por el hecho de que haya eyaculado sobre una de mis bragas favoritas por la vergüenza de que me haya visto dormir mientras lo hacía.

Espero que yo no haya hecho nada vergonzoso mientras tanto… Me muero si me vio roncar en algún momento.

— ¡Qué vergüenza!

—Si yo fuera tú me molestaría por invadir mi espacio personal no por si me vi bonita mientras dormía—murmura Hershey.

‘Deberías lamerlo’

¡No haré eso, Chiara!  

—Sé que es tu novio y que estás enamorada de ese Alfa pervertido pero creo que deberías ponerle límites o se saldrá de control y después no sabrás como frenar a ese depravado.

Tiene razón, lo hablaré con él. Esto no puede seguir así.

¡Si desea sexo solo debe pedírmelo!  

‘Tal vez no lo dijo porque quiere respetarnos’

En ese caso debo decirle de algún modo que tiene mi permiso, somos novios y estamos casados desde hace meses… Prácticamente deberíamos vivir cada día como si se tratara de una luna de miel.

Una pegajosa, dulce y muy liquida luna de miel.

Los últimos días he intentado cortejar a Ery, incluso le he insinuado varias veces que tengo algo importante que deseo decirle pero siempre alguien nos interrumpe o él se encuentra demasiado ocupado con otros asuntos. 

Esta noche es el festival de los siete aullidos, debo decirle lo que siento antes de que sea completamente oficial el tema de su segunda esposa. Si bien no puedo impedirlo, Gian me pidió que confíe en él, que pronto encontrará una solución, le creo.

 Esta noche se lo diré y por la noche podemos celebrar pasando la noche juntos, podríamos ir a ver el mar y luego hacer de todo en la intemperie.

¡De solo imaginarlo ya siento todo mi cuerpo calentarse!

—Si continúas dando vueltas como rodillo la avergonzada seré yo.

Ah… pero todavía falta mucho para que anochezca, no puedo esperar tanto para ver a Ery, tal vez podamos revisar los detalles finales del festival juntos y quizá tener un pequeño refrigerio como en un día de campo.

— ¡Hersh! —Me dirijo a ella con demasiado entusiasmo—Tienes que ayudarme con el cortejo de hoy.

***

Hershey, Lina, Milo y Jerome me ayudaron en la cocina. Desde que Ery tuvo que suspender a su Gamma este ha permanecido con Hershey casi todo el día (qué envidia) él no lleva su uniforme ni armadura como guerrero sino ropa de civil. La primera vez me sorprendió mucho verlo con esa ropa pues siempre lleva su armadura puesta o el uniforme para practicar durante los entrenamientos.

— ¿Entonces se lo dirá hoy, Luna? —Menciona emocionada mientras acomoda frutos recién cortados en el canasto.

¡Definitivamente!

—A Ery no gustan los alimentos dulces—Intenta decir Jerome quien calla cuando Milo y Hershey le dirigen una mirada fulminante.

—Los alimentos no son importantes sino el simbolismo en ellos, Jerry.

— ¿Es por eso que me hicieron desplumar a un pollo tan temprano?

—Todo lo que preparó nuestra Luna y que está dentro del canasto, son los mismos que han comido juntos desde que fueron unidos por la Diosa Luna.

Así es, planeo usar el hueso de la suerte y decirle que pida un deseo, sin importar quien se quede con la parte más grande le diré mi deseo en voz alta y le diré---

—No te me acerques tanto, Jerry —Dice Milo preocupado de que alguien utilice cualquier indicio como una razón para escribir alguna “obra maestra” como las que leen las jóvenes lobas de la manada.

Yo tampoco estaba enterada hasta hace poco de que hay una novela muy popular con los nombres de Jerome y Milo entre sus muy descrpitivas páginas. Últimamente se han vuelto más atrevidas en su club de admiradoras pues gritan nada más de verlos en la misma habitación.

—Beta Rockbone—Milo no puede disimular su interés cuando mi Beta le habla— ¿Puedo hacerle unas preguntas?

Él se eriza como si quisiera reprimirse y acaba por asentir evitando mirarle a la cara. Luego tapa su rostro y gruñe suavemente.

—Adelante.

Lina sonríe haciendo que toda la habitación parezca iluminarse por la luz del sol mientras saca una hoja y toma notas.

— ¿Cuáles palabras de afecto considera para llamar a una pareja?

 —Ca…riño… Co…razón… —Se aclara la garganta tosiendo muy suave— Pero solo en privado...

— ¡Lo sabía, Beta Milo parece del tipo que se entrega en una relación!

—Jamás lo dudes, Lin—Menciona Hershey—A diferencia de Jerome que apenas puede decir un te amo en privado, Beta Milo es muy cuidadoso con los detalles durante su cortejo.

¿Qué fue lo que dijo? Eso no es posible, Jerome y Josh están locamente enamorados de mi mejor amiga…  El que no sea romántico ni que le haga detalles no es algo posible. Después de todo, ellos siempre estaban tan pegados que podría descalabrarme con toda esa miel derramada.

Por ejemplo, siempre que yo entraba al departamento, ellos dos estaban haciéndolo. Sarah se preocupaba por la cicatriz en donde retiraron su apéndice, se besaban todo el tiempo…

Es entonces cuando en cada recuerdo solo me viene la imagen de esos dos teniendo sexo, Jerome siendo frío conmigo y a veces molesto por algunas cosas que yo dijera pero soportándome porque ella me adora. La gran mayoría del tiempo me los encontraba uno sobre el otro.

Jamás le vi traer flores, regalos, ni siquiera cuando terminaron y volvieron le vi hacerlo.

¡Era puro sexo!

—Por la cara que has puesto seguro acabas de notar que Jerome jamás me ha cortejado como un lobo empalagoso haría.

—No se necesitan de esas cosas para expresar lo que se siente por alguien, si está contigo entonces es porque te eligió—Se defiende Jerome.

— ¡Nada de eso! —Golpeo la mesa—Incluso si son pareja y esperan un hijo deberían tener un cortejo digno.

—Yo lo prefiero así—Hershey golpetea su hombro—Se puede demostrar lo mucho que amas a alguien sin necesidad de un “cortejo” lleno de objetos materiales y palabrerío.

— ¿Entonces esto del cortejo hacia Ery es palabrerío?

Todos permanecen en silencio hasta que cierto Beta rompe aquel ambiente incómodo hablando primero.

—Para nada, ustedes dos tienen sus propios métodos. No necesitan pensar en lo que otros harían ni cuándo será el momento adecuado. Nuestro Alfa estará satisfecho con todo lo que su Luna haga por él—Me mira y acomoda el café favorito de Ery—Todos podemos dar por hecho que dará la bienvenida a una declaración en donde sea.

Las palabras de Milo me hacen ruborizar.

En ese caso no tengo que esperar al anochecer para hacerlo, que tonta, debí decírselo desde el momento en que lo supe.

—Tienes razón, Milo—Me apresuro a acomodar lo que falta en el canasto—Se lo diré ya mismo.

***

Le he preparado unos panqueques, traigo todo para hacer un picnic antes de que todo se complique con el compromiso.

Claro, eso si llegara a suceder.  Me dijo Milo que Ery planea rechazarlo por mí pues ha encontrado evidencias contra el consejo de sabios que podría usar su contra.

Aún me parece un tema complicado pero podremos hablarlo y llegar a un acuerdo después. Tengo algo muy importante que decirle antes de que me estalle en el pecho o me acobarde.

¿Estaré presentable? Acomodo con cuidado el faldón de mi vestido, aliso las arrugas  y llevo atrás de mi oreja un mechón de cabello que se ha liberado de mi peinado. 

Extrañamente la puerta está entre-abierta, a Ery nunca le ha gustado que dejen sin cerrar las puertas ¿habrá salido con prisa y olvidó cerrarla?

—Creí que solo querías que fingiera ser tu prometida una semana.

Cambio de planes—Dice Ery arrinconado a Freya contra la pared—Cásate conmigo. Mañana haremos real el compromiso.

Por un momento siento como si se abriera el piso a mis pies o me cayera una pesada roca inmensa encima.

¡¿Qué carajo dijo ese hijo de su re#%$%padre?!

'Cady, puede que lo hayamos escuchado mal'

— ¿Entonces hoy te quedaras en mi habitación?

—Toda la noche, asegúrate de hacer mucho ruido, quiero que todos en la manada estén muy seguros del vigor de su Alfa.

¡BAM!

Muy tranquilamente vuelvo a cerrar la puerta, si algo aprendí en estos meses conviviendo con ese Alfa infiel es que nada de lo que hace resulta ser lo que parece. Si soy paciente me explicará más tarde sus planes, debe tener una buena razón para esto ¿cierto?

Para nada es porque sea un estúpido pedazo de infiel.

Con gran calma y serenidad camino cargando el pesado canasto lleno de basura sin sentido que no debí traer pues ahora pesan como la mi3rd4.

—Luna---

—Ahora no, Lina.

Pareciera que hace más calor del normal, porque el pasillo se siente como un gran horno. Deberían abrir las ventanas para ventilar un poco, bueno, le encargaré a Hershey que lo haga después.

'Vaya, realmente has madurado'

La voz de Chiara parece sarcasmo pero lo dice con toda la intención de remarcar el que lo haya tomado tan bien como debe hacerlo una Luna.

‘ES SARCASMO, CADY’

¿Por qué? En realidad lo estoy llevando con mucha tranquilidad.

‘Estás a punto de armar tremendo escándalo, que vamos, yo también quisiera arrastrar la melena de esa cualquiera en el piso, pero eso solo hará que todos en la manada digan que---’

Por supuesto que no voy a armar un escándalo.

Cuando una esposa encuentra a su esposo siendo infiel es ella quien queda mal, lo primero que justifica al adultero de m#erd4 es que su esposa no hace algo por mantenerle entretenido.

Siempre es la esposa la que queda mal aunque sea de quien se han burlado.

No hace mucho Ery me hizo lo mismo, como a todos les parece más adecuada Freya no lo ven con malos ojos, por el contrario aplauden al fino gusto del Alfa que no sabe mantenerlo en sus pantalones.

—Luna Cadence---

—Ahora no, Mili.

— ¿Mili?

¡PAF!

Las puertas por alguna razón se abren haciendo más ruido del necesario pues solo les he dado un muy pequeño e insignificante empujoncito.

Qué más da, no me voy a enfadar por algo pequeño como esto. Tampoco es que me sienta celosa ni mucho menos traicionada por él.

Creo en Ery, siempre creeré en ese cabrón.

El aire afuera me sienta bien, me encanta el olor del viento libre de ese imbécil.

Bajo el canasto, saco el plato, acomodo los panqueques, agrego miel de abeja, frutas hasta que queda lo suficientemente hermoso como para comerlo. Es tan hermoso que debería admirarlo, de pie, justo donde está esa ventana, desde este preciso ángulo.

Con una sola mano sostengo el plato y por un pequeño resbalón en mi mano este va a dar contra la ventana de la oficina de ese canalla.

La miel se desparrama por el vidrio mientras Ery me mira con el aspecto culpable de un todo infiel cuando le atrapan en su movida.

Ni siquiera tuvo la inteligencia de cometer adulterio en algún lugar escondido, nooooup, tuvo que hacerlo en la maldita oficina donde le mira el cuadro que hicimos juntos, el mismo lienzo que cínicamente pintó diciendo que soy su única...

Ery abre la ventana, intenta decir algo cuando un tarro de miel pasa rozando su oreja.

¡CRASH!

Chiara no dice nada, sabe que no debe quebrar mi serenidad. Después de todo he sabido controlarme y no armé un escándalo ni me fui detrás de él para cortar sus testículos con los cuchillos que llevo para cortar el pollo con el que pensaba cumplir su mentiroso deseo.

Tenía que ser un maldito perro en celo.

Maika Maese

¡Qué hiciste, Ery! Dicen en "El cornudo imaginario" que no hay que creer aunque se vea y escuche, pero esas palabras hacen imposible pensarlo como un error ¿Cuál es la razón de tal comportamiento tan desvergonzado?

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