126.4- Decisiones/ Ery Avery en Escena parte 44

Acto IV – Última Vez (Cady) ~

Eso fue un desastre. El presentimiento de que algo arruinaría la cita fue acertado. Lo que yo no sabía, ni me esperaba, fue que la misma Lina lo haría.

Yo también vi arruinado el día, mi novio me evitaba como si siguiera molesto por decir el nombre de otro macho durante nuestro tiempo apasionado, además de estar harto por mi indecisión ha comenzado a "experimentar" en "otros" horizontes... Él merece algo más seguro y real.

'Estoy de acuerdo que eres una indecisa y que probablemente un día se canse de eso ¿pero Milo? Por favor, leí que Jerome está mejor dotado en todo caso'

Voy a ignorar ese comentario obsceno.

Si Ery llegara a interesarse por Jerry, Hersh no se quedará de brazos cruzados.

'Eso no fue lo que quise... agh... piensa lo que quieras'

Al final lo que pareció algo hermoso como Relena y Roshard corriendo juntos, se convirtió en un rechazo cruel y definitivo para Milo.

Lina cree que Milo ve en ella una sustituta de su pareja. 

Que hablando de sustitutos, Ery pensará lo mismo. Saber que Edén es un viajero del rosario y que me necesita para salir de aquí, o más bien que ambos nos necesitamos para conseguir los últimos preceptos, pues, vamos, mi vida podría terminar si tomo la decisión incorrecta...será algo muy molesto para él.

Yo me molestaría si hubiera una segunda en discordia.

Pero no es algo que pueda ignorar ni tampoco evitar. Caminar tranquilamente mientras disfruto de mi noviazgo con Ery, tampoco es una opción. Alexia dijo que es la última vez. Solo hay una oportunidad o será el fin de todo.

Tengo miedo.

Sarah sigue ahí, todos y cada uno de ellos. No solo es una vida lo que dejé atrás cuando morí, también quedaron asuntos sin resolver y, por lo que dijo Hersh... También hay arrepentimientos que atan a todos ellos desde entonces.

No es solo mi vida.

Son ellos, todos y cada uno, Josh Bury es otro de los afectados por eso.

Mientras Sarah sufre por mi causa, su esposo también lo hace. Aunque yo no quiera admitirlo hay más personas que conozco involucradas en esa falta de despedida adecuada por mis arrebatos al intentar abandonarlo todo.

Incluso en Silivia arrastré a todos hacia el destino que escribí desde el rencor de algo que en mis recuerdos es una bruma espesa. 

No puedo permitir que todos sigan sufriendo por algo que hice sin medir las consecuencias.

Fue porque no tuve el valor ni la madurez para afrontar mis problemas que ahora me comienzan a afectar.

Es por eso que...

—Soy una pésima novia.

Ery tiene razón al decepcionarse de mí.  Yo también lo haría en su lugar, soy egoísta y también soy tan cruel como un rechazo de Lina a Milo al aferrarme a él sabiendo que no puedo elegirlo.

Sí, soy una egoísta.

Porque a pesar de que sé todo esto, lo amo. Amo a mi Alfa hasta el punto en que pensar en darme por vencida me roba el aliento y mi corazón duele.

Soy una mujer despreciable.

Espero en la oscuridad hasta que esa puerta se abra. He calculado cada movimiento, diseñando una estrategia de ataque descarado con planes de tirar a matar con toda la artillería que tengo.

A pesar de ser un esfuerzo inútil, aunque sólo continúo abriendo heridas que apenas comienzan a cicatrizar.

No puedo evitarlo.

Porque lo Amo.

Conozco más de él de lo que creí en el pasado.  Estoy segura que no le encontraré en la habitación, que no irá a la cabaña en el lago después de saber que su rival me ha llamado su pareja y que yo también lo dije de manera involuntaria. 

Tampoco estará en la oficina, Milo se encuentra ahí lamentando el rechazo por segunda vez pues ya se había resignado en el pasado a que la hembra de la que gustaba tuviera a otro como pareja destinada.

Descarté cada lugar hasta dar con el único escondite posible para él. Giré la llave con forma de dalia, sin avisarle a nadie espero aquí mismo, hasta que él decida entrar.

Porque estoy segura de que lo hará. 

CLIC.

El pestillo de la puerta se abre.

En la oscuridad puedo percibir su olor con más intensidad que nunca.

Cuando él está presente, nada en el mundo importa, solo le veo a él como luz en la oscuridad.

Ni siquiera logra encender la luz mágica cuando le acecho como una leona y cierro la puerta dejándonos en la oscuridad completa.

— ¿Cad...?

Mi dedo deteniendo su labio es mi única manera de silenciarle. No podría soportar un rechazo, soy una mala mujer, egoísta en extremo pues no pienso dejarle escapar esta vez.

—Te necesito—Digo muy suave, con una voz que es más un suspiro.

Gian se ha puesto tenso, no me corresponde el abrazo ni tampoco puede negarse cuando me enredo a su cuerpo como una serpiente y muerdo su manzana de adán muy suavemente.

Puedo sentir su cuerpo tensarse aún más, no pienso darme por vencida.

No hace mucho me deseaba tanto, lo hicimos en la puerta, completamente sumidos en el calor del momento sin importarnos que el mismo príncipe licántropo pudiera escucharnos.

¿No es así? Puedo saber cuánto me desea si lo compruebo con mis propias manos.

Sin dejar de besarle el cuello, donde poco a poco lo hago mío lamiendo desde abajo hasta su barbilla que también mordisqueo, bajo la mano que descansaba en su pecho. Era el único soporte al someterlo contra la puerta.

Lento, disfrutando de la sensación ardiente entre mis dedos, hago un largo recorrido hasta su entrepierna.

—Está duro.

Su cuerpo no puede mentirme.

Aún hay algo de ese deseo por mí. 

Gian abre la boca liberando una bocanada sutil pero condenadamente sensual.

Su pecho sube y baja contra el mío mientras froto el bulto creciente.

—Cad...en...za...

—Shhh...

Arriba, abajo, no sólo mi mano es parte de la seducción atrevida y agresiva. Mi muslo también es parte de mi armamento en esta guerra de atracción.

—Quiero que seas un lobo malo—le digo con una voz como un salvaje gruñido lleno de deseo.

Él respira de manera agitada sin emitir ningún sonido voluntario, aunque sus palabras son un silencio completo el aire en cada bocanada es una voz deliciosa y caliente.

Mi bajo vientre comienza a cosquillear, aquella descarga eléctrica baja hasta convertirse en una húmeda invitación a una invasión sin piedad.

Poco a poco ese bulto crece, tanto como el ritmo de su respiración acelerada que me invita a tocar y disfrutar más. 

—Hmmm... Eres un lobo muy sucio---

Entonces todo aquel calor se enfría, él detiene mi mano y con una fuerza que me abruma me aleja de él como si fuera un imán de polos iguales.

Volvió a rechazarme.

Es un rechazo seco y rotundo, es frustrante. No porque me lo haya negado sino por la humedad aun acumulándose en mi ropa interior que me hace sentir patética.

—Tú... me odias.

Sin poder soportar más esa sensación que me sofoca el pecho, reprimo el ardor en mis temblorosos ojos y corro hacia la puerta que abro tan rápido como mis propios pasos.

— ¡Cad...!—Alcanzo a escuchar antes de que la puerta se cierre detrás de mí. 

Solo puedo mirar hacia adelante  aunque algunas lágrimas comienzan a nublar mi vista.

¿Es demasiado tarde?

Puede que lo sea.

Aunque mis pies avanzan hacia el frente, el pasillo parece un laberinto sin fin.

No sé ni siquiera por qué continúo aferrándome, no tengo una respuesta, tampoco puedo decidir. Estoy en la misma acera sin poder avanzar hacia una sola dirección porque lo que deseo elegir es el camino hacia la perdición.

Debería frenarlo, no quiero.

Aunque lo deseo a él mi cobardía es mayor, no quiero morir. No puedo.

Debería rendirme. Dejar que la llama de su amor por mí se apague, así puedo irme sin mirar atrás y sin saberlo como el lobo abandonado por mí no habrá remordimientos. 

No puedo elegirlo, tampoco quiero dejarlo.

Soy de lo peor que existe.

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Acto IV – Última Vez  (Ery) ~

La puerta cerrada y la oscuridad me provocan la ansiedad de salir corriendo detrás de ella. Pero no me muevo de aquí ni mis pies se atreven a avanzar siquiera un centímetro.

'Ve tras ella'

El llamado de Shawn es tan poderoso como la voz interna y propia que me dicta lo contrario.

Mi interior me dice que deje que se vaya, luego este bulto en mis pantalones hace otro llamado feral a continuar lo que interrumpí por cobarde.

No me lo esperaba, ella aquí en un lugar como este, esperándome. Pude sentir su deseo por mí. El mismo llamado que exclama en mi interior lo estúpido que soy, la oportunidad maravillosa que estoy perdiendo, a la par me da la razón de evitarla cuanto sea posible.

Después de abrazar a mi mejor amigo, quien aun agoniza por un amor que lleva añejando por la misma mujer desde hace años, él finalmente pareció tranquilizarse un poco después de liberar toda esa frustración de un deseo que jamás podrá cumplir. Su aullido me ha conmovido hasta el punto de dejarle un momento cuando me dijo que yo aún estoy a tiempo de realizar el mío.

Es más fácil decir que hacerlo. Él lo cree porque estoy más cerca de ella que la ingrata Lina de Fritz, quien le ha dicho tajantemente que no pueden verse más que lo estrictamente necesario. 

Yo todavía tengo oportunidad porque al menos le gusto.

Eso es lo que él piensa.

Mientras tanto yo tampoco estoy en una buena posición. Mi rival no es cualquier lobo al que pueda intimidar y mostrar mi poder de Alfa para alejarle como un intruso de mi pareja, estableciendo mi dominio. Es un jodido príncipe, licántropo para variar.

Pero ahí no termina ese maldito problema, por si fuera poco él es Eardwulf. 

El hombre que lo empezó todo, no solo porque Cady murió tras escribir una historia donde lo usó de mapa para crearme, él es el verdadero y primer viajero del rosario que comenzó todo esto para recuperar su alma y regresarla a la vida.

El verdadero protagonista.

Fueron más de 20 veces, veinticinco. Y esta vez acaba de iniciar la última prueba.

La mujer misteriosa con la que hizo el trato dijo que no hay más oportunidades. Eso significa que Cady tendrá que tomar una decisión final.

Eren Grant Eardwulf, mayor que yo por diez años, ese hombre que lleva arrastrando consigo tanto años como intentos fallidos. No se rinde, persiste incluso a sabiendas que ahora estoy yo aquí para ella.

Soy un egoísta, sé desde su propia piel lo importante que es Cady para él. Que no es un simple y frustrante amor no correspondido como el de Milo, tampoco fue algo que nació y se marchitó tan pronto comenzó, es algo más...

Mucho más poderoso.

Se conocen desde cachorros, volvieron a encontrarse siendo adultos y él sin saberlo volvió a sentirse atraído a ella. 

¿Cómo puedo competir contra eso?

Por supuesto, omitiendo esa información.

Dejé que Cady creyera que Edén fue un ser despreciable que le tendió una trampa y que él organizó que los otros cachorros de su manada se burlaran de ella con esa cacería de brujas.

Una verdad que podría cambiarlo todo, la parte que injustamente mantengo en la balanza a mi favor sabiendo que está mal y que ella merece saberlo.

Pero nada de eso es más despreciable que haber vomitado cuatro veces sobre ella. Además de asqueroso fue una falta de respeto a ella, un lado vulnerable, patético. Una imagen de mí que me resta ventaja y me deja como un pobre diablo a comparación del perfecto y superior licántropo.

—Maldición.

Estuve a punto de olvidarme de todo eso y poseer a esa mujer que sé que no es para mí.

Llevo su marca pero esa última mordida fue más impactante. 

Cuando mordió mi cuello deseaba hacerle lo mismo dejando una marca permanente, un reclamo de pareja, una promesa eterna.

Aunque todo dicta que el verdadero intruso soy yo, no puedo evitar un pequeño llamado interno que no desea rendirse. Esa parte que exclama con fuerza (a pesar de ser demasiado débil) que ella es mía, que es para mí. Un lado egoísta, sucio, lleno de impureza.

Me basta con ese exquisito aroma de frutos rojos, ver esos ojos amarillos que me vuelven loco y el deseo que me provoca renace con el solo roce de sus dedos contra mi piel para convertirme en un cínico intentando poseerla.

Cualquier parte de la piel.

Un pequeño e insignificante roce. 

Cadence Beckham no tiene idea del fuego que ella enciende en mi interior. Lo que me hace sentir su sola presencia, lo mucho que me complementa, porque cuando está a mi lado dejó de sentir el vacío de algo que parecía faltarme todos estos años en que no la conocí.

Una mitad exacta.

Eso es ella para mí. 

Sin ella solo me queda este vacío, una necesidad insaciable de sed y hambre.

Mi diosa Luna, si pudiera hacer la impronta en ella creo que sería tan inconsciente de hacerlo solo para tener algo que me ate a ella aunque eso me mate después.

Soy el villano que se interpone entre ellos dos, un ser imperfecto lleno de egoísmo y celos.

Cuando Cady me dijo que soy un lobo malo y sucio no solo me vi vomitando sobre ella. Vi mi propia ponzoña mancillando la pureza de esa mujer a la que amo.

Es por eso que no me creo capaz de merecer algo tan bueno como ella ni las delicias que me provoca.

Suspiro, llevo la mano hasta mi frente barriendo entre mis dedos mi cabello.

Mi respiración se agita, no es Shawn quien hace el llamado, es algo completamente mío.

No debería, ella no es para mí, soy una basura. Escoria.

Dentro de mí se debaten dos lados opuestos, El villano y quien no desea serlo. 

El lado malvado me dice "es mía" gruñendo desde mis entrañas, el otro me grita "No es tuya" a la par que exige que la deje ir porque no soy su protagonista ni ningún heroe que la merezca.

Pero este lado inmerecido, el que me impide tener el descaro de aceptarla y robar un lugar que no es el mío, acaba de herirla.

Un Alfa no puede tener ni sentir debilidad. Pero es demasiado tarde, ella es la mía, incluso si mi deseo es permitir que ella elija con toda la verdad en el tablero, todavía no puedo dejarla ir.

Mi diosa, soy una escoria. Un egoísta.

¡CLANK!

Abro la puerta de inmediato y sin siquiera mirar atrás para comprobar que la puerta se haya cerrado, apresuro cada paso, persiguiendo su aroma hasta encontrarme con ella.

Cady llora, con eso es suficiente para tomar un impulso hacia ella que está prohibida para mí. 

Mía...

Detengo su brazo y el dorso bañado en sus preciosas lágrimas. Llevo su mano a mi boca y sorbo cada gota.

Adoro su sabor, salado pero completamente mío.

Mía. 

Reclama el villano.

"No es suficiente, más"

Lamo el dorso, jalo su mano hacia mí, sigo sintiendo sed.

Abrazo su cuerpo con un hambre voraz hasta que ya no soy más el dueño de mi propio cuerpo, el villano la guía hacia mi pecho y carga con ella sin importarle sus protestas.

— ¡Bájame, Gian!

Nunca, nunca más volveré a soltarte.

Soy un bruto.

No me importa.

Soy un egoísta.

Reprimo ese pensamiento. 

No la merezco.

Eso lo sé, maldita sea lo sé. 

Él es mejor, ella no es mía.

¡Soy el maldito villano!

Pero esa voz se ahoga con cada paso. Hasta que ella no elija, aún puedo nadar contra la corriente.

Veo a Milo en mis recuerdos, su mirada perdida en Lina al verla bailar. Su abrazo, ambos correteando y siendo libres olvidando por un momento al destino y que ellos no son pareja destinada.

Desee lo mismo cuando lo vi. Me vi con Cady, un futuro que jamás sucederá. Ella como mi pareja. Una sola alma finalmente completa.

Envejecer juntos, una eternidad.

En cuanto llego a nuestra habitación cierro la puerta sin olvidarme de poner el cerrojo. Si suelto a Cady temo que se escape, así que sostengo su cuerpo que cuelga de mi hombro mientras encuentro una silla y diversos objetos para obstaculizar a la señora Thunderhowl, Hershey o quien sea que intente interrumpirnos esta vez.

En cuanto me siento seguro de que nadie podrá interferir arrojo, mi cuerpo hacia la cama llevando a mi novia conmigo.

—Gian...

Interrumpo esa duda besando su cuello. Primero es un muy leve roce, el segundo más cerca, el tercero más audaz.

Pronto esos besos se vuelven un reclamo como si lo hiciera con sus labios.

Acaricio los dos montículos altos y apretados debajo de mí. 

Más. 

No es suficiente, necesito más de ella, más...

¡MÁS!

—Cadenza...

Mi voz es una bocanada caliente de aire, un suspiro recién liberado.

Mía. 

Mi Cadenza.

—Gian... 

"Me siento culpable."

Me dice ella sollozando. Las lágrimas que caen desde la comisura de sus ojos hasta las mejillas me oprimen el pecho en una sensación aún más culpable.

¿Quién siente más culpa que yo? 

Yo, quien es un villano y desea ser el protagonista para quedarme con la chica. 

Ahora lo entiendo. Ambos de alguna forma nos sentimos culpables por lo que pasó con Milo.

También, con el rumbo que ha tomado nuestra relación, ninguno de los dos podemos vernos de frente con claridad.

—¿Por qué?—Sonrío y acaricio su mejilla— Tú no hiciste nada malo.

—Yo, no estaba familiarizada con el género literario de romance, por si fuera poco le di un mal final por venganza… Incluso Lina está sufriendo por mi culpa.

—Lo que le hizo Billford a Lina no es tu culpa, Cady.

—Lo es porque Milo tuvo que atarse a una pareja destinada que yo escribí para él. No sabía que él gustaba de Lina de Fritz antes de que sucediera.

—Tampoco es tu culpa que Lina lo haya rechazado porque desconfía de los machos---

—Su rechazo fue porque la pareja de Milo tiene el mismo rostro de Lina.

Tenía demasiado en qué pénsar, en realidad no escuché toda la conversación, solo les vi pelear y cómo mi mejor amigo recibió un rechazo más cruel que el que Cady me dio a mi. 

Si lina pudo ver en persona a "March" eso explica el lío completo. Cuando la vi por primera vez también me creí que Milo estaba haciendo algo indebido con ella por su gran parecido.

Es una pequeña coincidencia que todo haya sucedido así.

—No lo es, Gian.

Ella toma mi mano y la aleja de ella. Luego levanta su cuerpo de la cama y camina en reversa  guardando la mayor distancia de mí.

—Hay algo que no te he contado. Debí hacerlo pero era un secreto que me confió Milo así que…

Él me dijo que le ha contado una parte de la verdad a Cady, mi Beta le reveló lo que sabe sobre su identidad como una escritora atrapada en lo  que hizo casi a la fuerza a pesar de ser todo lo que le desagradaba en una historia.

—La verdad es que…

Cady respira hondo, lo que quiere decirme es algo de lo que ya estoy enterado, sin embargo quiero escucharlo directamente de su boca.

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Acto IV – Última Vez  (Cady) ~

"Milo sabe que no soy Candace" le admito esperando que sea una confesión demasiado impactante pero mi Alfa parece tomarlo con demasiada tranquilidad.

Eso es peor.

Tomando ese silencio como algo insoportable corro hacia la puerta, hay demasiados objetos que me impiden salir. Empujo todos ellos hasta que él me abraza por la espalda. Creí que me guardaría algo de rencor por ser la causa de que su mejor amigo sufra, en su lugar acaricia mi pecho y continúa jugueteando con su forma apretujando cada montículo levantando y bajando el escote sin liberar mis pechos por completo.

—Pon atención, Gian...

Ery me besa el cuello y captura el lóbulo de mi oreja con su boca. Lento, con todo el tiempo del mundo lame mi oído, detrás de este, justo en la parte sensible del cartílago. Luego continúa la conversación con una voz suave.

— ¿Hmmm...? Por supuesto que pongo atención a todo lo que dices—Lame debajo de mi oído bajando hasta el cuello, el delicioso cosquilleo me hace gemir y él se ríe—Me encanta escuchar a mi novia.

Arriba, abajo, vuelve a juguetear con mis pechos como si fuera algo muy divertido para él.

—Por ejemplo, recuerdo que hace un momento la muy pervertida me pidió ser un lobo sucio y malo.

Me es imposible hablar de algo serio con él siendo tan atrevido.

Pero no me quejo, extrañaba esto, sentirlo cerca de mí, el calor de su cuerpo, las travesuras de sus manos.

—Ery… Por favor—Suplico sin esperar que realmente me haga caso.

Él suelta un suave gruñido de represión a sí mismo y me suelta. Solo un momento, pues parece que estará quieto, parece. En su lugar usa sus manos para acariciarme el cuello y mover mi cabello hacia atrás para recorrerme a besos.

—Bien… te escucho.

No, no me está escuchando.

Gian vuelve a gruñir, parece que mi Shawn le acaba de regañar pues finalmente me ha soltado mientras se relame la boca limpiando la saliva en sus manos que vuelve a meterse a la boca.

Es una tentación ese desgraciado.

¡No, concéntrate! ¡Mi amor no solo se reduce al deseo carnal! Podríamos hacer de todo hasta que el cuerpo se agote y desintegre, pero eso no es solucionar nuestros problemas. Aún hay mucho que no hemos aclarado como pareja.

—Milo sabe que no soy Candace, lo leyó en los planes de cortejo que escribiste.

Ery continúa lamiendo sus dedos mientras le hablo hasta que algo le hace detenerse.

— ¿Planes...de cortejo? —Me pregunta muy sorprendido mientras acomoda uno de los muebles que dejé volteado.

—Es una larga historia—Es mi manera de decir que no se la contaré hoy—El hecho es que... fue por mí que ha pasado todo este enredo.

Sin comprender qué tiene que ver uno con el otro, mi novio pellizca su barbilla y ladea su cabeza como búho.

—De alguna forma, pues en realidad no recuerdo como sucedió,  él me dijo que su novia es una…

—Enepece.

—Ah… entonces si es un término extraño de ustedes los lobos—Dejo escapar.

— ¿Nosotros? —Vuelve a mirarme con confusión.

—Eso no es lo importante, el caso es que el molde de Milo es del asistente de mi ex… jefe—Ery me gruñe sin razón así que soy más breve— Él tenía una novia y la agregué a la historia, pero mis habilidades para describir lo que nunca antes había visto ,terminó en una ambigüedad tal que no tenía una forma física---

Así le expliqué a pelo y seña el cómo su pareja destinada que habla como si fuera robotizada (nota personal debo evitarme más términos confusos para él pues son demasiado modernos para que los entienda)

—Pensé en que necesitaba una apariencia física "real" y al recordar el cómo escribí a todos los personajes llegando a la conclusión de que yo jamás agregué a Lina, esta tomó su forma… Más bien su rostro.

Sin soltar su barbilla él me escuchó, realmente, sin juegos ni sonreír como si fuera todo una broma. De vez en cuando asentía luego gruñía suavemente para que continuara. Así hasta que terminé. Luego nos siguió un completo silencio.

Murmuró un “Hmmm” mirando al suelo.

¿Se habrá enfadado? Después de todo gracias a esa confusión Milo se lo ha pasado muy mal. No solo es su mejor amigo, es alguien a quien aprecia como algo mucho más importante.

Suspiro.

Creí que el suspiro fue mío hasta que noto que este proviene directamente desde mi Alfa. Él niega con la cabeza y me mira, es algo serio.

Se acerca a mí, cierro un poco los ojos esperando que me reclame por lo que hice, en su lugar siento cómo mi cuerpo entero se vuelve ligero contra la gravedad al ser levantada por sus fuertes brazos. Luego él me avienta sin demasiada fuerza contra el colchón, la sensación blanda y suave de las cobijas me hace estremecer.

Antes de que pueda reaccionar, Gian me acorrala como un felino a un ratón y me toma por los pies. Jala mis zapatos que deja caer sin importarle el lugar donde queden desparramados.

—Gian…

Sus labios rozando mi empeine son como fuego puro, ardiente, una tentación imposible de ignorar.  

—Tú no tienes la culpa, Cady—Me dice él besando el empeine luego lamiendo los dedos de mis pies—Tampoco es que te faltara habilidad. Tú lo que escribiste fue a su hembra ideal y Lina siempre fue su tipo. Él gusta de ella desde antes de que la Diosa le diera una pareja.

Por un momento la sorpresa se sobrepone al placer.

— ¿Cómo supiste eso?

Sin tomarle demasiada importancia besa arriba de mi pie, deposita un trayecto de besos lentos hasta mi muslo ganando algunos gemidos que se escapan por mi boca.

—Milo me lo dijo, claro, estaba muy tomado pero fue más sincero que nunca.

No sé que es peor, lo que le hice al pobre Milo o el hecho de que mientras hablamos de él me estoy dejando llevar por Gian hacia el sendero de la perdición hasta olvidarme de que su Beta debe ser lo más importante en este momento.

Gian ríe, su voz es grave, un poco seca como una risa nerviosa que a la vez también está cargada de un tono seductor, bajo, algo juguetón. 

—Vamos, no es tu culpa.

Tapo mi rostro, cuando me mira de esa manera me cuesta respirar, debería preocuparme por Milo, Lina, todos aquellos a los que he arrastrado con mis problemas. En su lugar estoy aquí disfrutando como nunca de lo que ninguno de ellos podrá por mi culpa.

—Aunque lo fuera, yo jamás te dejaré afrontarlo sola, me tienes a mí siempre a tu lado—Me asegura con otro beso en mi bajo vientre—Puedes hacer con la historia lo que quieras. No dejaré de amarte por eso.

Oh, mi dios… Dime que no piensa hacer lo que estoy imaginando que me hará.

Abriendo mis piernas acomoda su cabeza entre ellas, su respiración caliente, en lugar de cosquillas, es como abrir un grifo pues mi interior comienza a chorrear de manera poco discreta.

—Incluso si me llamaras por el nombre de otro, quizá me enfade un poco, después de todo soy celoso—Dice a regañadientes luego suaviza su voz al olfatear mi intimidad húmeda— pero nunca voy a juzgarte por algo que no puedes evitar.

—Gian…

—Shhhh… Ahora tienes que escucharme a mí—Me dice casi como un susurro—Mientras me elijas, mientras sea yo quien cobre importancia sobre otros, entonces puedo esperarte.

¿Esperar?

— ¿Entonces no estas triste porque a Milo le gusta Lina~? ¡Ugh~!

 ¡Lo hizo, ha comenzado a lamerme aun con la ropa interior puesta!

—Me entristece un poco—Lame—es la primera hembra que alguien de verdad le gusta a mi mejor amigo así que me preocupa.

De nuevo la sorpresa se sobrepone al placer. Pues permanezco callada, mi mano detiene su cabeza y él me mira cambiando su semblante a uno de asombro también.

—Espera, ¿Por qué siento que lo has mal entendido todo?

— ¿No comenzabas a gustar de Milo y por eso me evades?

 Silencio total. Ery se cubre el rostro, por un momento creo que va a llorar o enfadarse pues comienza a temblar su cuerpo y la cama también, luego libera una sonora carcajada.

Él se ríe.

No es una risa simple sino una de completa sorpresa.

—No puedo creerlo, esas locas y su Jermilo han logrado contaminar la cabeza de mi pareja con pensamientos imposibles.

¡PAF!

Me pega una nalgada.

—No me atraen los machos de "ese" modo Cady.

¿No?

Vuelve a reír como si me pudiera leer todo en la cara. Luego me abraza de ambas piernas hundiendo su cabeza sin dejar de reír.

—Incluso si Milo fuera hembra tendría que ser tú y llamarse Cadence Beckham.

Aunque me está manoseando, la manera en que acurruca su cabeza y se restriega contra mí es muy tierna.

—Si me llegara a gustar un macho seria solo si Cadence Beckham fuera uno.

Besa la tela de mi braga y salta hacia mí tomándome de las mejillas.

—En esta vida no me atrae nadie, sea hembra o macho, solo tú.

Oh, por dios… Otra vez lo hizo…

—Eres la única, siempre lo serás. Desde que llegaste a mi vida y descubrí que me enamoré de ti, nada ni nadie en esta vida puede tomar el lugar que construiste en mi corazón.

Acaba de reconstruirme conn la aterradora palabra con "A"

—Te amo, Cadence Beckham.

Yo… también.

Sus labios se acercan a los míos ¿debería cerrar los ojos? Antes de hacerlo viene a mí el rostro de aquel príncipe licántropo y su sonrisa contagiosa. Empujo a mi novio, no merece una relación a medias.

—Gian, espera—Le detengo muy suavemente con la mano el pecho.

 — ¿Qué ocurre, mi Shätzchen? —Me dice él inclinando su cabeza y besando mi cuello.

Hablando de alemán y culpabilidad...

—Fui al lago, vi a Hagen Van Stumble.

Mis palabras son como una ventisca de hielo, Gian se detiene un momento.  No dice nada pero puedo sentir su ansiedad. De inmediato le aclaro la razón.

—Decidí rechazarlo.

Como si hubiera presionado el botón de continuar en el mando del televisor, Ery vuelve a besar mi cuello que lame cual dulce recompensa.

—Espera—Vuelvo a empujarlo, esta vez con mayor fuerza.

Gian se detiene, sus labios siguen en mi cuello y sus manos me están tomando posesivamente del pecho.

—Yo... no pude hacerlo.

Nuevamente hay un silencio frío e oncómodo.

Ya lo sé. Con esto acabo de abrir la caja de pandora o del ártico completo, mi novio es un alfa celoso que no acepta compartir con nadie.

— ¿Por qué? —Me pregunta con una voz tan suave que me cuesta creer que sea la misma de un Alfa como él.

¿Lo entenderá si se lo digo?

‘Decidiste ser sincera, si te enamoraste es porque confías plenamente en él sobre cualquier vínculo’

—Él también tiene un rosario—Le admito sintiendo un sabor cenizo en mi boca—Es un viajero como yo, Ery.

Gian se detiene, lo piensa un momento, puedo sentir el temblor en sus dedos y su respiración entrecortada.

Cierro los ojos, no solo es eso.

—Gian, él perdió la memoria—Acaricio su cabeza—La única manera de recuperar sus recuerdos es obteniendo preceptos. 

Esta vez su reacción es más cercana a la que creí que le vería, se levanta lentamente y me mira como si acabara de encontrarme en la cama con Hagen. Luego me sacude por los hombros.

— ¿Y por eso vas a hacer lo que él y esa Diosa miserable quieren?

No...

En realidad no lo sé.

Al ver esa indecisión en mis ojos, Gian me toma del cuello, no me ahorca pero si ejerce la suficiente fuerza como para sentir el temblor en sus manos ahora heladas como un témpano.

No solo sus manos, la habitación se ha enfriado por completo, un aire comienza a soplar con fuerza sobre nosotros haciendo abrir y cerrar la puerta del armario y la ventana que da hacia el balcón.

¿De dónde salió?

Eso no importa, ni siquiera le presto completa atención pues los ojos de Ery están hechos una furia contenida.

— ¿Vas a abandonarme por él? ¿Un viajero desconocido que llegó en medio de la nada?

Apenas con las fuerzas que logro reunir tomo su muñeca con mi mano y respondo firme, aunque me arden los ojos permanezco tranquila y sonrío.

—No es cualquier persona, Gian. Es alguien a quien conocí desde muy pequeña.

Pero esa respuesta es peor para él.

—Así que sabes quién es.

Asiento.

Aquella confirmación es como pegarle una estocada en el pecho pues su voz comienza a volverse más grave y profunda. 

—Si sus preceptos son como los tuyos, ¿harás lo mismo que conmigo?

No lo sé.

Eso último, no estoy segura si lo dije en voz alta o lo ha escuchado en el enlace mental, probablemente lo haya leído entre líneas por mi silencio.

—Recházalo.

Él gruñe conteniendo la fuerza en que lo hace.

No puedo.

Una gran ventisca como un vendaval embravecido nos rodea.

— ¡Eres mía! ¡Solo mía! ¡Yo soy tuyo, deja todo y acéptame!

Sus manos casi se cierran sobre mi cuello pero no lo hace, antes de perder el control me suelta y salta hacia el suelo a un lado de la cama. Luego cubre su rostro, su voz se quiebra y mi corazón se hace trizas al saber que le hice daño.

—Te haré feliz---

Su voz que se ha vuelto aguda se corta pero no le impide terminar.

—Elígeme…

Si te elijo será el fin.

Las lágrimas nublan mi vista, no sé en qué momento comencé a llorar, Alexia dijo que no es amor lo que siento pero me parece imposible creerlo.

Porque cada vez que él agoniza yo agonizo con él.

Corro hasta él, lo abrazo con todas mis fuerzas, no puedo decirle las palabras que tanto desea y soy una egoísta por aferrarme a él sin dejarle ser libre de encontrar a alguien mejor que pueda amarle sin restricciones.

Aun así…

—Te quiero—Le abrazo sin dejar de llorar—Aunque parezca una cínica, yo de verdad…

—Pero no me amas—Me dice alejándome de él.

"¡Si, te amo!" Pero no puedo decirle esas palabras todavía así que niego con mi cabeza. Es una mentira muy cobarde.

— ¿Lo amas a él?

Esta vez niego sin dificultad.

— ¿Lo quieres?

Vuelvo a negar.

—Te gusta— Me lo dice afirmando y yo asiento con la cabeza.

—Es parte de mi pasado, pero…

—Me quieres.

—Mucho—Es lo más grande que puedo usar sin que esto me mate por decirlo.

Sin decir una sola palabra me abraza, es con mucha fuerza como si esto fuera una despedida. Yo también correspondo a ese abrazo y me aferro a él de la misma forma, No son necesarias palabras para saberlo, es la última vez.

Luego nos separamos, muy lentamente y nos miramos a los ojos. Ambos estamos al borde de las lágrimas.

—Cady…

—Gian…

Entonces hacemos algo completamente nuevo. Juntamos la yema de nuestros dedos, solo la punta tocando la del otro, mano a mano.

El solo roce me envía descargas eléctricas por todo el cuerpo, es una recarga que debe durar lo suficiente hasta que pueda tomar una decisión verdadera.

Él lo sabe, también siente mi agonía en el vínculo, mi deseo, mi anhelo.

Nuestras manos se unen, él entrelaza sus dedos con los míos hasta que nuestras palmas se abrazan como un rezo, luego juntamos nuestra frente y cerramos los ojos.

—19 de Noviembre—Me dice finalmente con una voz casi apagada—Esperaré hasta entonces.

Mi mano se aferra a la suya con mayor fuerza, puedo sentir como cada uno de mis dedos apretujan los suyos como una confirmación.

Es el día Ery se casará con Freya, el mismo de mi cumpleaños.

Me está dejando decidir hasta entonces.

Sin amenazas, sin arrebatos, él me deja libre con poca esperanza de que lo elija.

— ¿Podemos dormir juntos?

Sí, soy una descarada.  Ery niega con la cabeza, aun caen lágrimas por sus ojos y mi vista vuelve a nublarse.

Él me abraza, su corazón late tan rápido que me causa mayor ansiedad esta despedida. Me aferro a él con fuerza y hundo mi cabeza, inhalo por completo su olor para llevarlo conmigo para siempre.

Luego, tras un momento que parece corto y largo a la vez, limpio mis lágrimas, estoy lista… Si claro, jamás lo estaré, no quiero despedirme de él ni puedo imaginarme un solo día evitando su abrazo.  Pero ya me he hecho a la idea de que no podemos estar juntos mientras yo no elija un camino definitivo.

Golpeteo muy suavemente su pecho y sonrío con el mismo anhelo que le tengo.

—Hasta entonces—Digo casi como un susurro para no acabar de quebrarme frente a él—Mi…Alfa.

Apenas puedo dar la vuelta cuando él me toma por la muñeca y vuelve a jalarme hacia él.

—Dije que voy a esperar, jamás dije que voy a abandonarte.

Tonto… ya me había resignado. Lo había aceptado, siempre tiene que decir la última palabra y arruinarlo todo…

Hundo mi cabeza en su pecho dejando libres algunos sollozos.

No quiero terminar.

Pero yo misma soy un manojo de indecisión, yo tampoco puedo aceptar una despedida tan fría.

—Voy a ser muy paciente, Cadenza. Dame algo para recordarte hasta entonces.

Sus dedos acarician mis labios que se abren con una respiración llena de un deseoso anhelo.  Veo sus labios, muerdo los míos muy suavemente saboreando lo que espera cuando toque su boca.

Lentamente me acerco a su rostro, después de unos días finalmente puedo besarlo aunque sea por última vez. Pero es extraño, justo en el momento en que estoy a punto de rozar sus labios él me aparta la mano.

Su agarre en mi muñeca no me suelta jamás, aun así se niega a besarme.

—Un beso es demasiado peligroso, Mi Shatzchën.

¿Peligroso? ¡Él por si solo es un peligro!

Es una bomba a punto de hacerme estallar y decir las palabras prohibidas que podrían acabar con mi vida y la única oportunidad para regresar con Sarah.  

—Mis labios son para mi esposa—Me dice acariciando mi labio y metiendo su dedo pulgar en mi boca, luego lo retira al sentir que lo toco con mi lengua—Mi cuerpo también.

Maldición.

Entonces déjame ir, si no podemos tocarnos déjame ir antes de que pierda todo este control y mande todo al cuerno.

Chasqueo la lengua con gran frustración y me dispongo a irme cuando vuelve a detenerme.

—No puedes irte, Cadenza.

¿Por qué no?

—Te lo dije, debes darme algo para esperarte hasta entonces.

No me quiere besar, tampoco me deja tocarlo ¿Qué diantres quiere a cambio?

Luego esa pregunta termina ahogándose en mi conciencia cuando ese Alfa me responde sin usar ninguna palabra. Camina en reversa hasta la cama donde abre su pantalón y se sienta mostrándome todo su alter-ego de 22 centímetros.

Condenado...

—¡Pervertido!—Digo cubriendo mis ojos. 

Alfa depravado, así que quiere sexo de consolación como despedida.

No sé por qué pensé que sería algo más... romántico.

Pero contrario a mi razón y a mi fastidio, en lugar de cubrir mis ojos comienzo a levantarme el vestido.

Luego Ery vuelve a gruñirme.

¿Qué demonios quiere entonces?

Él se ríe, disfruta mucho de mi confusión y la frustración que me provoca con sus actos extraños imposibles de predecir.

Ni siquiera me salen más lágrimas del coraje atorado que me está dejando.

Suspiro, es más un bufido.

No voy a prestarme a esos juegos de tira y enrolle que trae este loco.

Nuevamente me volteo para irme cuando vuelve a gruñirme.

Con gran fastidio, unas ganas enormes de golpearlo y sacudirlo hasta que le vuelva a conectar las ideas a ese desgraciado calienta ovarios.

Pero todo mi coraje, todas esas ganas de golpearle o de reclamarle se van hasta mi bajo vientre cuando veo su mano subir y bajar descubriendo que ese gruñido no es un regaño sino...

—Ugh...Hmm...ugh...

La longitud dura y erecta parece un monumento frente a mis ojos mientras él continúa estrechando de arriba hasta abajo. Primero lentamente aumentando la velocidad hasta que el sonido de piel chocante me hace caer de rodillas. Completamente hipnotizada por su voz y el calor que me emana hasta que mi entrepierna palpita y duele con el ardor de un deseo que no puedo cumplir.

Dios...

Ese desgraciado es un pecado andante.

—Hmmm...Aaaah~

Es un demonio, definitivamente tenía que ser un villano al deleitar mi vista de esa manera y no dejarme servirme de él.

—Haa...Haaa...

Sus gemidos y el sonido de su jugoso miembro al chocar con la piel son insoportables.

Bien, los dos podemos jugar este mismo y peligroso juego.

Haré que se arrepienta, será él quien me suplique al final y cuando más parezca perder ante el deseo, me iré dejándole sin poder saciarlo.

Por suerte mi vestido de hoy es holgado y sencillo.

Porque así puedo hacer esto...

Pongo mi mano en el cuello, cierro los ojos antes de arquear la cabeza hacia atrás exponiendo mi clavícula.

Desato la cinta que sostiene toda la estructura del escote y con esta me ato el cabello.

Luego lentamente estiro mi torso para que mi pecho se vea más alto y con mayor volumen.

Ery se detiene.

Me ha notado, por supuesto que lo sabe. Acabo de comenzar mi artillería de seducción.

¿Con eso es suficiente?

Rápidamente él regresa a lo suyo, continúa prestando mayor atención a liberarse con el pilar erecto que en mirar la mitad de un pecho que en realidad no muestra nada.

Entiendo.

Es necesario ser más atrevida y mostrar un poco más de carne.

Con mi mano acaricio mi clavícula justo desde la forma de un pecho hasta mi hombro bajando la tela hasta dejarle solo un poco para tapar mi pezón. Hago lo mismo con el otro pecho, mi Alfa ni siquiera me mira.

Se está haciendo el difícil.

Bien.

Yo también seré  una chica mala.

Levanto el dobladillo de mi vestido. Lo justo, solo hasta donde inicia la ropa interior. Voy a dejarle ver solo eso.

—Ugh... Hmmm...

De nuevo, solo se hace caso a sí mismo.

'Lo hace con más entusiasmo que antes, seguro con lo que haces le animas a jugar más con la imaginación'

No.

Tiene que verme, perder el control, mostrarme su deseo feral y desenfrenado. Así no cuenta.

Harta de jugar a la chica buena y tranquila me quito las bragas que aviento hasta él.

Justo a la cara.

—Hhhmmf...

Responde él sin dejar de masturbarse.

Al menos está vez he logrado captar su atención pues con una mano se lleva las bragas para olerlas y sus ojos siguen el movimiento de mis piernas que se abren exponiendo una parte de mi lugar especial que deja un sonido de chapoteo húmedo al abrir los pliegues con mis dedos.

El dobladillo de la falda en mi vestido me lo he llevado a la boca.

—Mmm...Aaaah... Cadenza...

¿Le gusta lo que ve?

No parece suficiente. Acaricio mi pecho y bajo lentamente la tela del escote con uno de mis dedos índice.

¡PAP! Dejo la tela rebotar y golpear de regreso a mi piel.

Por ese tiempo breve permito que vea mis pezones para privar de inmediato su vista al volver a taparlos.

Luego colgando mis dedos como un gancho al centro de mi escote, jalo de nuevo la tela. Al soltar esta que vuelve a mostrar y rebotar para tapar la preciosa vista, estiro índice y dedo medio acariciando hasta mi vientre y bajando sin detenerme hasta llegar a esa zona íntima que tanto le vuelve loco.

Una vez ahí abro más mis piernas y uso los mismos dedos como una V invertida hasta abrir los pliegues.

Esta vez él no me aparta la vista por ningún momento. Creo que ni siquiera se ha permitido parpadear.

Una gran sonrisa maliciosa se dibuja en mis labios. Comienzo a creer que he ganado la batalla cuando él me sorprende liberando una artillería más pesada.

Con mi ropa interior en sus manos se acaricia los labios usando el centro. Estira la prenda con sus manos y lame justo en la parte húmeda con mis jugos de amor.

'Dile que ganó, por la Diosa, arrodíllate y suplica  por una buena cogida---'

¡Nunca!

¡El que tiene que suplicar es él!

Sonrío maliciosa.

Y cuando lo haga, me levantaré, le dejaré con las ganas. Es mi pequeña venganza por todas las veces que me alejó la mano y rechazó mis muestras de afecto.

Por hacerme creer que tenía sentimientos encontrados por Milo.

Sin intención de rendirme, entiendo que lo que hice hasta ahora fue un juego de niños. Necesito ser más audaz, demostrarle que puedo ser más peligrosa que él.

Entonces dejo que mi boca libere cada gemido crudo, obsceno, los más sucios y animales.

—Terrence—Acaricio los pliegues—Hmmm... Gian...

—Aaah... Ugh~

La batalla se ha convertido en un desafío de gemidos y deseo ardiente.

Yo tampoco le he apartado la vista ni por un segundo.

Miro fijamente a sus ojos y discretamente deleito mis ojos con su pene.

Aun es de día pero las cortinas semi cerradas dejan ese ambiente sensual y oscuro que contrasta con la luz del sol afuera.

Por alguna razón la luz y sombra proyectada en él, en especial en su miembro, hacen que se vea el relieve más apetitoso.

Lo deseo.

Quiero sentirlo dentro de mí, que me lo haga duro y salvaje en donde sea.

Introduzco un dedo.

Ah... no es suficiente, que sean dos.

Ery gruñe de placer, eso le ha gustado mucho.

¡PLAP! ¡PLAP! ¡PLAP!

El chapoteo de ambos resuena en la habitación haciendo que todo sea más lascivo e íntimo.

—Gia...Aaahn~

Dos dedos, ni siquiera se acercan a su grosor y tamaño. Dejo entrar un tercer dedo y Gian pierde por completo el control.

—Si... así... mételo más hondo, más rápido... Cadenza~

Cada palabra parece un desafío para él, su voz es una bocanada temblorosa cerca del clímax.

Yo también, mi respiración es un largo y lastimero gemido. 

Aunque la sensación es placentera no es suficiente para apaciguar el fuego en mi bajo vientre. Obedezco a lo que me ha pedido sin saber si fue súplica u orden, lo hago porque le hace gemir más y quiero llevarlo al borde del placer.

Eso es... estoy muy cerca de ganar.

Claro, hasta que el muy tramposo abre la boca disparando directo a mi corazón. 

—Te... amo...

En lugar de detenerme, acabo por acelerar el movimiento de mis dedos y la oscilación que hago con la otra mano directo en mi clítoris.

— ¡Shätzchen~!—Exclamo en un halo climático que me hace tocar el paraíso.

Al mismo tiempo él emite un sonido gutural igual de placentero liberando todo en una eyaculación tal que parece una pequeña fuente explosiva y viscosa.

Ambos respiramos agitadamente, completamente exhaustos. Fue un maldito empate.

No...

Yo perdí. 

Acabo de perder.

Completamente, me rindo.

—Gian, te a...

Es entonces que una gran punzada me atraviesa el pecho, como si me hubieran clavado un cuchillo que estuvo primero ardiendo sobre el fuego.

— ¿Cadenza?

No, él no puede saberlo.

Rápidamente me levanto, mis piernas aún están entumecidas pero eso no me detiene de intentar salir de la habitación. 

Maldición, todavía hay muebles atravesados en la puerta. Empujo algunos con todas mis fuerzas hasta dejar volteado uno de ellos que rueda haciendo un ruido ensordecedor.

CREEEEEK...

Solo un poco más...

Además del dolor siento ganas de toser. Sé que eso solo significa una cosa.

No... Por favor.

Gian no debe saberlo.

No así, todavía no puedo decírselo.

Algo empuja el mueble más pesado, es mi pareja. 

— ¡Cadenza!

— ¡No me sigas!—Alcanzo a exclamar con todas mis fuerzas antes de cerrar la puerta.

¡SLAM!

No me detengo ni un segundo, no puedo mirar atrás, por favor que no me siga. 

Una vez afuera veo con horror lo que hay en mi mano.

Un coágulo completamente oscuro.

¿Por qué? No le dije esa palabra aterradora con A por completo.

'Creo que es porque lo llamaste "Shätzchen" Cady'

Chiara ha dicho algo que me horroriza.

Shätzchen solo significa mi tesoro, aunque es una forma muy íntima de afecto casi cercana a esa palabra no es lo mismo.

Ni siquiera en otro idioma puedo decirlo.

<<ALERTA, EL HUESPED ESTÁ EN PELIGRO>>

Las palabras en rojo del sistema Schadenfreude me rodean mientras busco un lugar en donde esconderme.

Si Ery llegara a buscarme no puede saber esto.

<<ALERTA, SE HA DETECTADO ACTIVDAD INUSUAL>>

Vuelvo a toser, cubro mi boca sin detener mis pasos en búsqueda de un lugar donde pueda evitar a todos aquellos que conozco. 

No puedo dejar que ellos se enteren tampoco.

<<ALERTA, ACTIVIDAD INUSUAL EN EL HUESPED>>

La ola de tos se intensifica tanto que me impide respirar, casi creo desfallecer cuando algo duro choca contra mí.

Antes de caer al rebote, alguien me toma del brazo, lo primero que ve es la sangre en mano de un color insualmente oscuro. Su mirada lo dice todo, él lo sabe.  

Sabe mi secreto. 

Maika Maese

"Es la última vez" Ery ha tomado una decisión drástica después de que Cady le reveló que El Príncipe Licántropo "Hagen" es Eardwulf. Lo que piensa y sus razones se sabrán pronto. En lugar de una despedida de último acostón, Ery apuesta por evitar los besos y dejarle un recuerdo más memorable como solo él podría lograr. Si bien es extraño, realmente se ha quedado grabado en Cady como un sello de hierro ardiente. Embriagada bajo aquel sentimiento como un hechizo Cady hace caso omiso a las advertencias de Alexia a punto de pronucniar las palabras prohibidas. Ella esperaba mantener su mortal secreto para si misma pero alguien más lo ha descubierto...

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