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Capítulo 127- Secretos / Ery avery en Escena Parte 45

Acto I- Momo y Beck (Cady) ~

Jamás el silencio en la misma cocina, donde siempre encuentro a un amigo que me aconseja, había sido tan incómodo. Ni siquiera durante esa semana de hielo cuando rechacé a Ery temporalmente. 

Él lo vio.

Milo me vio toser sangre.

Mi mano se cierra en un puño sobre el dobladillo de mi vestido. Menos mal tengo ropa interior de emergencia en el inventario Schadenfreude, si no sería un desastre.

En cuanto me encontré con Milo me llevó hasta la cocina. Antes de entrar, le pedí que esperara un momento y me metí en la bodega de alimentos. En cuanto salí de ahí vi a Milo “tranquilamente” preparar la tetera para hervir el agua.

Se mantuvo así, callado como si yo fuera invisible hasta que el sonido de un chillido de aire hizo el único ruido. Desde hacía tiempo solo me conformaba con agua hervida y limón, eso fue para evitar los tés por consejo del médico de la manada… La razón para ello ya es obsoleta.

El pequeño plato de porcelana emite un chillido cuando Milo me pone la taza enfrente.

La taza humeante con un té de camelia como no había tomado en meses reposa en la encimera sin ser tocado.

El Beta que siempre me escucha permanece en silencio sentado frente a mí, no me mira a los ojos, su vista está perdida en el café al que ha añadido leche y varios terrones de azúcar.

¿Debería romper el hielo?  

Tal vez si hablo primero pueda evitar el tema de lo que pasó hace un momento.

Ahora que lo pienso no llevaba ropa interior puesta.  Qué vergüenza.

Ni siquiera me atreví a decir un “gracias” por evitarme caer ni cuando hizo el té.

¿Le digo gracias?

Sí, eso sería lo mejor. Agradecer nunca está de más.

—Lamento lo que sucedió con Lina.

Silencio total.

En lugar de agradecer dije algo que podría estallar como una bomba. Como pensé, Milo gruñe con fastidio y pellizca el puente de su nariz y ojos, lo hace con tal fuerza que la piel de sus ojeras se extiende.

—No te preocupa ni te sorprende un poco "eso" así que puedo asumir que no es la primera vez.

Asiento.

Él vuelve a pellizcar sus ojos.

— ¿Hace mucho? —Me pregunta casi afirmando.

Niego con la cabeza.

—Es reciente.

No respondo ni muevo la cabeza para afirmar o negar nada, él vuelve a tapar sus ojos con solo dos dedos extendidos.

—Muy reciente—Deduce él con acertado filo.

Esta vez mis manos finalmente se aferran a la taza al mismo tiempo que aprieto los labios hasta que siento clavar mis dientes a la piel interna.

—Por favor, no se lo digas.

La voz que sale de mi boca es chillona como si temblara por dentro.

Es lo único que puedo decir. Me es imposible explicarle todo lo que no le he podido decir antes.

Para contar sobre lo que me dijo Alexia tendría que explicarle todo desde el principio y no creo que esté permitido hacerlo por el sistema Schadenfreude y sus reglas.

— ¿Ya fuiste con Grayson (Yeha)?

Niego con la cabeza.

—Sé lo que es, por eso no es necesario alarmarle por nada.

Milo gruñe, en su mirada puedo leer ese "¿nada? ¡Si no nací ayer! ¡¿Qué me cree esta mujer?!"

Últimamente es más expresivo incluso al pensar.

–No significa que no sea nada, sino que no existe un remedio ni cura, si voy puede que Gian se entere después.

Esta vez Milo abre los ojos con horror y asombro.

—Estás—calla un momento y traga con tanta fuerza que puedo escucharlo—Es una condición tuya... como olvidar cosas o días…

Él no termina de enumerar lo que ya sabe y que le he contado en confidencia.

Nuevamente el silencio dice más de lo que nos atrevemos a preguntar.

Su cuchara raspa la superficie de la taza al aparentar girar en esta para mezclar algo que ya se ha disuelto desde antes.

Ese sonido es el único que resuena en el sepulcral silencio hasta que el metal golpea contra el mostrador con fuerza, Milo acaba de aventar la cuchara.

—Diosa... esto lo va a destrozar—Dice él apoyando sus manos a la frente y los codos en la mesa.

Lo sé. 

—No lo hará si no lo sabe.

¡BAM!

El golpe de ambas manos al caer con estrépito para expresar su enojo, hace saltar ambas tazas y el sonido de la cuchara de metal tintinea.

— ¿De verdad crees que un secreto como ese puede permanecer oculto por mucho tiempo? ¡No es normal toser sangre!

Finalmente lo ha dicho.

Milo se lleva las manos a la cabeza y respira de manera agitada, no es una reacción común en él luego respira hondo y me mira, esta vez como si quisiera reprimirse las ganas de echarme un buen sermón.

— ¿Sabes en quien sí era común?

Dice finalmente con una risa irónica. Su rostro expresa horror y sus ojos resaltan unas venas rojas de lo mucho que se reprime.

Aun así niego suavemente con la cabeza esperando que él sea quien responda a su misma pregunta.

—Luna Gudrun—Me dice con una voz seca y fría.

Esta vez soy yo quien mira con horror.

No...

— ¿Sabes lo que significa para él perder a la mujer que ama de la misma manera que a su madre?

La manera abrupta en que me levanto además de un ruido infernal también hace caer la silla hacia tras hasta que el respaldo golpea contra el suelo.

— ¡No se lo digas!

Al ver en sus ojos esa misma seriedad que me dirige cuando cree que mis actos son egoístas o incorrectos mi pecho se acelera por el horror.

—Por favor, Milo...

—No lo haré—Responde bajo como un suspiro— Eso te corresponde a ti.

‘Es difícil decirle a nuestra pareja que estás muriendo lenta y dolorosamente por enamorarte de él, para el colmo de sus males con síntomas parecidos a los que tenía su madre al morir’

—Es diferente, solo sucede cuando digo... ciertas palabras. Si no lo hago no sucede.

Aunque eso lo he dicho por accidente, Milo es astuto, entiende por el simple hecho de que no explique nada más que tampoco le diré cuáles son esas palabras.

—No las digas entonces.

¡Si tan solo fuera tan fácil!

Finalmente niego con la cabeza.

—No puedo evitarlo—mis falanges al retraerse hacen que mis uñas raspen sobre la porcelana del plato haciendo un sonido agudo—Cada vez deseo con más fuerza decirlas.

— ¿Y qué cambia si no las dices?

—Siento algo sofocante que desea salir y también agonizo.

No puedo dejarlo, tampoco puedo tomarlo. Es algo que me llena de angustia porque con solo verlo siento que me enamora más.

Milo pellizca el puente de su nariz.

—Parece un asunto complicado.

Lo es.

—No tanto como el tuyo.

Milo vuelve a reír con ironía seca y frívola.

—Solo la muy extraña Cadence Beckham puede llamar más complicado un corazón roto que una vida contra el reloj—Murmura.

—Solo tú harías algo menor tus propios sentimientos—Defiendo—Eres importante para él.

—No más que tú.

Silencio.

—No, todos aquí sabemos que si tuviera que elegir entre tu vida y el fin del mundo elegiría la tuya sin dudarlo.

Lo sé.

Me lo dijo en el acantilado, si tuviera la oportunidad de hacerse impronta en mí lo haría al instante. Pero de eso a causar una catástrofe y el fin del mundo meramente por mí es algo que me parece imposible de creer. Milo exagera al creer algo así.

El Alfa villano de la historia que escribí como venganza si puede destruir al mundo pero eso lo haría por poder, supremacía ante todas las manadas existentes probando lo peligroso que es. Pero el Ery al que amo no es como ese Alfa, no usa su vínculo para obtener su poder ni intenta acabar con mi vida.

Sumida en mis pensamientos comienzo a divagar como siempre hago, Milo suspira, me conoce lo suficiente para entender que es imposible discutir sobre importancia de uno u otro en la balanza de prioridad de Gian.

—No estarás aquí para siempre, él lo sabe y puede vivir con eso. Una cosa es resignarse a perderte porque vas a regresar, otra muy distinta que estés muriendo y ni siquiera se haya enterado de ello.

De nuevo silencio, brutal e incómodo.

Milo se peina el cabello con la palma de la mano y vuelve a negar con la cabeza.

—Tienes que decírselo.

Ahora quien niega fervientemente con la cabeza soy yo.

—No puedo... No ahora que sé lo de su madre.

Milo suspira.

—Ery no lo sabe—Luego aclara—Que en la última etapa de su enfermedad Luna Gudrun tosía sangre, eso no lo sabe.

Oh por dios...

— ¿Cómo pudiste decirme eso? ¡Acabas de hacerme cómplice!

Si es algo que Gian no sabe, entonces estaré ocultándole algo más... ¡Ya no puedo cargar con tantos secretos!

— ¿Y tú no me haces más cómplice a mí? Acabo de enterarme que estás gravemente enferma---

—No es una enfermedad.

Milo me ve con incredulidad. Será mejor que se lo explique antes de que crea esto algo mucho peor de lo que realmente es.

—Ningún lobo tiene esos síntomas, solo Gudrun. Ambas son parejas de un Alfa y ambas tienen un origen desconocido.

¿Qué quiere decir con eso?

—Sabías que Luna Gudrun  no nació en la manada ¿cierto?

Así es.

Si es como Galia Eardwulf, quien tampoco se sabía su verdadero nombre, entonces---

Solo me queda asentir.

—También estás enterada de que tu loba de fuego no es una criatura mágica común.

Loba de fuego…

Mis ojos se abren como grandes platos y un escalofrío me recorre la espalda.

—Sí, también sé eso. Fue la primera noche que llegaste, estuvimos varias horas persiguiéndote para evitar el incendio que dejaste en el pasillo a las escaleras de la azotea.

—…—La sorpresa demasiado grande como para reaccionar y responder.

—Incluso si Ery supiera ser discreto, tú y él tienen la muy mala suerte de que soy un curioso de naturaleza. Aunque no lo parezca, puedo ver mucho más de lo que hay en la superficie.

—Entonces si puedes verlo entenderás por qué no se lo puedo decir.

Milo me gruñe, Roshard también está molesto por mi secreto.

— ¿Vas a esconderte cada vez que te suceda? Un día se va a enterar y no será por mí sino porque no podrás ocultarlo por siempre.

—Es algo temporal, Milo.

—Lo mismo se creyó de Gudrun.

—Milo, por favor... —Me enjugo las lágrimas que comienzan a caer en mis mejillas empapando mi barbilla— Al menos dame hasta el día de la boda. Prometo que se lo diré para entonces.

Milo calla. Lleva su mano a la barbilla, pareciera reflexionar un poco pues cierra los ojos y suspira.

—Como dije eso no me corresponde. 

Vuelvo a suspirar de alivio.

—Gracias---

—Eso no significa que esté de acuerdo. Si voy a guardar secretos al menos quiero saber la razón.

—Eso es, porque si Gian se entera---

—No esa razón. El por qué te pasa algo así—Me aclara negando con la cabeza.

—Ya te lo dije. Eso solo me sucede si digo algunas palabras prohibidas.

De nuevo Roshard me gruñe desde las entrañas de Milo.

—Entonces piensa antes de decirlas, aunque mueras por hacerlo—Roshard me ve desde sus ojos y me habla con su voz y la de Milo a la par.

— ¿Incluso si es algo que él desea escuchar?

Roshard se desvanece y Milo vuelve a mirarme, algo en él se ha suavizado también, sin embargo también su voz tiembla.

—Acaso las palabras son...

Asiento con la cabeza y nuevamente unas lágrimas me traicionan al caer.

Milo se deja caer en su silla y vuelve a reír con ironía.

—Imposible—Vuelve a reír con amargura—Acabas de enterarte y no puedes decirlas.

Aprieto de nuevo mis labios y cierro los puños de cada lado.  Vuelvo a asentir, a veces es imposible hablar porque decirlo es aceptar la cruel realidad que aún no puedo asimilar.

Nuevamente niega con la cabeza y vuelve a reír, aunque no dice todo lo que piensa, algo en él parece dictar un “Vaya, sí que están jodidos ambos” él también lo está. Acaba de rechazarlo Lina de Fritz, por algo que él no puede controlar.

—Entonces, solo para resumir... Estuviste cerca de decirle---

Asiento muy lentamente y me llevo las manos a la cara.

—Por la Diosa... Sí que te atraes demasiados problemas. Primero esa condición extraña donde olvidas cosas, morir siendo todavía joven y ahora esto. 

A pesar de decirlo como si fuera un fastidio me parece más el tono de alguien preocupado.

—Debiste hacer algo muy malo en tus vidas pasadas para pagar tantos platos rotos en esta.

—Quizá patee a un perro o algo así. Porque ahora la mayor parte de mis problemas son con lobos.

Milo tose, luego se escapa una pequeña risa. Esta tiene un tono ronco y grave como si se burlara de si mismo.

—Incluso tu definición de malvado es un tanto infantil… Dudo mucho que fueras tan mala.

—Entonces hice enojar mucho a un dios.

—O quizá te tenga en la mira para otra cosa, Beck.

— ¿Me llamaste…?

—No eres Candace, tampoco te gusta llamarte por un nombre falso y si te llamo por tu nombre o "Cady” frente a él,  mi Alfa me va a colgar por celoso.

Me agrada.

—Entonces yo te llamaré Momo.

—¿Acaso tú y Ery están empeñados en ponerme siempre nombres para hembra?

—Es un nombre para ambos sexos—Aclaro con una sonrisa al mismo tiempo que vuelvo a limpiar mis lágrimas—Te digo así porque sabes escucharme.

Milo al principio abre la boca en asombro, algo en sus ojos brilla a pesar de la tensión alrededor de este nuevo secreto. También Roshard parece reverenciar.

—Es lo único que puedo hacer. No podría aconsejarte porque soy consciente de la dificultad de tu situación... Además no estoy en la condición en este momento.

La razón detrás por la que dice eso es triste, en este momento alguien le rechazó cuando expuso su corazón abierto a una hembra a pesar de la existencia de Windy Marcel. Aun así se hace tiempo para simplemente estar ahí. 

Alguien que pueda escuchar mis secretos, eso es lo único que necesito.

— ¿Lo ves? —enjugo una lágrima en la comisura de mi ojo— Si eres como Momo.

Él nuevamente suspira en un gruñido suave y se lleva una mano al cabello.

—Si quieres darme un nombre amistoso puedes llamarme Miles.

Una pequeña y traviesa sonrisa se me dibuja en los labios. Si tan solo él supiera que tengo otro pequeño secreto solo para él.

—No—Niego con la cabeza—Si te llamo así será difícil no confundirles en el futuro.

— ¿Confundirme con quién?

—Nada—Niego sin dejar de sonreír—a veces hablo sola.

Luego de un pequeño silencio y miradas cruzadas, él suspira con otro gruñido, tuerce la boca con una media sonrisa, es más como una batalla perdida sin embargo no se siente un perdedor.

—Momo será entonces.

Luego vuelve a taparse el rostro.

—Aunque no me gusta, si te soy sincero.

¡Ja, ja, ja, ja!

Su reacción me parece divertida y conmovedora.  Milo también se ríe hasta estar completamente satisfecho.

—De acuerdo, este Beta al que llamas Momo te escucha.

Luego vuelve a acercarme la taza de té. El contenido debe estar frío, no importa, esa es la señal de que puedo decir todo lo que quiera.

— ¿Hay algo más que quieras confesarle a tu amigo?

Tomo sus manos entre las mías, si Gian llegara a vernos así se pondrá muy celoso, pero algo me dice que debo hacerlo.  Después de todo este Beta es mi mayor confidente.

—Sí, necesito pedirte un favor.

Cuando mi tiempo termine, quiero que sea “Momo” quien consuele a Ery.

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Acto I- Momo y Beck  (Ery) ~

¿Qué diantres fue eso? Por un momento compartimos una sesión espiritual como nunca y otra ¡CRASH! Todo se hace añicos y las cosas caen, literal.

Creí que a pesar de la tensión y que esta sería la última vez al menos podríamos compartir un momento único para los dos, pude verlo, no duró mucho pero ahí estaba. Nuestro vínculo no solo se fortalecía, nuestras almas comenzaban a resonar como una sola. Luego Cady cambió de parecer, sentí su ansiedad, parecía un claustrofóbico esperando salir de una habitación pequeña antes de colapsar.

Podría insistir, abrazarla e intentar tranquilizarla pero algo me dijo que eso solo empeoraría las cosas para ella. Fue la primera vez que la vi tan alterada como si tuviera que alejarse cuanto antes.

Me está ocultando algo importante.

¿Debería ir tras ella? Quizá pueda alcanzarla---

‘Primero piensa en vestirte bien y luego cde eso puedes corretear a mi madre todo lo que quieras’

Maldición, apenas había terminado de eyacular y ni siquiera pude disfrutarlo porque Cady se comportó muy extraña.

Qué remedio, menos mal que no me desnudé completo. Subo los pantalones y acomodo un poco mi camisa, los muebles que puse de obstáculo están volteados y esparcidos como si los hubiera atacado un remolino o una fuerte ventisca.

Que hablando de ventiscas, por un momento creí sentir algo frío en mi espalda.

Casi dejo salir al villano que no quiero ser. Ese lado celoso y posesivo que no es nada sano para Cady. Tuve que contener mi ira varias veces cuando me dijo que ese desgraciado necesita de los preceptos también y que estos solo los puede obtener haciendo con mi pareja lo mismo que hace conmigo.

El solo pensar en todo lo que esa diosa le obligará a hacer para satisfacer su fetiche voyerista me revuelve el estómago, algo dentro de mí desea que el mundo entero se vaya a la mier---

‘¡Ery! ¡Otra vez lo estás haciendo!’

A mi alrededor se forma una fuerte ventisca que hace volar todo a su paso. Sabía que no fue una alucinación mía, realmente estoy usando el viento.

No es la segunda vez tampoco.

Cuando el parásito intentó tocar a mi pareja recuerdo haberme enfadado y una fuerte ráfaga de viento me permitió ir hasta ellos para evitar que le acercara sus sucias manos, aunque fuera el cuerpo de Jerome, esa cosa era repugnante por el solo hecho de codiciar a mi Cady.

No puede ser ¿O sí?

Viendo mis manos como si fueran algo nuevo y desconocido retraigo las falanges en mis dedos y estos hacen fuerza. Nada, mi mano sigue desnuda y completamente normal.

Tal vez no sea en esta mano.

Nuevamente lo intento con mi otro brazo, recuerdo que Jerome me había dejado el hombro con una perforación que me impedía usar mi brazo derecho. Quizá solo pueda hacerlo con la mano izquierda.

Nada.

Intento una vez más usando ambas manos sin despegar los codos tocando cerca de mis costillas. Nuevamente no sucede nada.

Puede que fuera una coincidencia.

‘Piensa otra vez en tu rival, en los besos que tendrán que compartir o incluso algo más íntimo’

¿Quieres provocar al villano, hijo insolente?

‘¡Que no soy tu hijo!’

Lo serás pronto. Después de que Cady me elija el día de su cumpleaños voy a romper todo compromiso con Freya, enviaré a todas esas alimañas de ponzoña al calabozo y frente a toda la manada me casaré con ella.

‘Claro, eso si te elige, recuerda que tu rival es mi querido padre’

Desgraciado.

FUUUUSH...

No eran mis manos, es todo mi cuerpo. Este emite una energía destructiva y poderosa que va desde mi cabeza hasta la punta de los pies.

‘Parece que funcionó hacerte enojar, tu y yo tenemos un nuevo tipo de ataque’

<<Haz desbloqueado misión oculta Remolino de Villano>>

<<Recompensa obtenida: Capítulo desbloqueado del libro>>

Debería alegrarme tener un nuevo ataque, lo que no es nada bueno es el nombre. Maldición acabo de acercarme más a mi destino como villano, ese mismo que deseo evitar.

<<Precaución: Si el remolino de villano se utiliza de manera descuidada en un caso de celos extremos, sus efectos serán devastadores, evitar a toda costa que la ventisca del lago suceda cerca del huésped>>

Ventisca… Del Lago.

De inmediato busco la definición en la ventana de los dioses, el significado me da una señal de alerta que parece hacerse más grande conforme leo todos sus efectos.

Hielo, nieve.

Mi poder es lo opuesto a Cady.

No es simple viento sino una maldita ventisca invernal que podría sofocar al fuego de mi pareja. Maldición, acabo de desbloquear algo demasiado peligroso.

***

Después de cambiar mi ropa, pues no quiero nada que me recuerde a ese inconveniente poder, voy camino a mi oficina donde pienso encerrarme para leer el capítulo desbloqueado cuando escucho la risa de Cady salir desde la cocina.

Me tranquiliza saber que está bien ahora, entonces no se fue por algo grave, simplemente me ha tomado la palabra para ir detrás de mi rival y así descubrir lo que desea decidir al final

Me asomo con mucho cuidado, quiero verla. Podría jurar que algo no parecía normal en su comportamiento hace un momento. Entonces Milo dice algo que vuelve a activar mi habilidad nueva.

—…Quizá te tenga en la mira para otra cosa, Beck.

¿Cómo la llamó?

Como si me leyera el j0did0 penamiento, Milo responde a mi pregunta muy descuidadamente. 

—No eres Candace, tampoco te gusta llamarte por un nombre falso y si te llamo por tu nombre o "Cady” frente a él,  mi Alfa me va a colgar por celoso.

Hijo de… ¡Le dije que fuera discreto! Además ¿Quien le da derecho de llamar a MI pareja por algún nombre apreciativo cuando podría simplemente llamarla “Luna” sin acercarse a mi pareja como si necesitara atención? ¡Ve a mendigar con Lina de Fritz, no te acerques a mi chica!

—Entonces yo te llamaré Momo.

¡¿Tú también, Cady?!

FUUUUSH~

‘Ery, contrólate. Ese de ahí es tu mejor amigo y como ya deberías estar enterado, no está interesado en mi madre de esa forma. Deja de comportarte como un villano tiránico’

—Si quieres darme un nombre amistoso, puedes llamarme Miles.

¡Aléjate de mi pareja, buitre!

‘¡Ery, detente!’

El viento a mi alrededor comienza a hacer de las suyas, si quiero evitar que esto se convierta en una ventisca debo controlarme, no quiero ser un villano.

La risa de Cady que estará en pausa para mí es insoportable de escuchar, no porque sea horrible sino porque es tan hermosa que me molesta que lo haga con Milo. Sí, ya sé que no está interesado en ella y que acaban de romperle su corazón, no debería sentirme así pero qué más puedo hacer.

¡SOY EL P#$%# VILLANO!

No solo soy un Alfa y como tal soy celoso por naturaleza, también soy un egoísta y muy obsesivo villano al parecer.

—Momo será entonces.

¡MILO!

¡Suficiente! ¡Si me quedo aquí seré un villano completo!

Con el mismo viento que comienza a emanar por mi cuerpo utilizo este impulso para correr como si me persiguiera la maldita diosa Schadenfreude para quitarme mis recuerdos o dejarme con una disfunción eréctil.

¡En cuanto vea a Milo entrar por la maldita puerta le haré pagaaaaar!

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Acto I- Momo y Beck (Cady) ~

Cuando mi abuela estaba en el hospital, en sus momentos lúcidos así como cuando no me recordaba y me llamaba por el nombre de mi madre, solía llevarle algún libro interesante que le leía en voz alta.

Momo fue uno de esos libros.

La historia de una niña sin padres ni origen claro, quien de alguna forma vivió y se crio en un anfiteatro abandonado, observando desde el pórtico a la gente pasar, alguien que parece insignificante pero que logra conmover a las personas que no solo le llevan ropa y alimento, también confían en ella lo suficiente para contarle sus problemas o pelear y reconciliarse.

Eso es porque la pequeña sabe escuchar, aunque no da consejos en realidad, es justamente lo que necesitan.

Luego unos hombres vestidos de traje gris y que fuman constantemente vienen a cambiar aquella vida armoniosa y tranquila al convencerles de que el tiempo es valioso, estar con Momo es una pérdida de tiempo. Las personas incluso se olvidan de lo importante que es para ella y se dejan llevar por esos estafadores pues el tiempo ahorrado en realidad terminaba en manos de esos parásitos. Aquellos cigarros en su boca eran en realidad el tiempo robado que usaban para ellos mismos y seguir existiendo.

Es una historia interesante, alguna vez quise ser como ella o conocer a alguien así. Para mí era imposible hablar de mis problemas con las personas y tampoco tenía el don de escuchar, Sarah tampoco, era demasiado lo que hablaba como para poder escuchar a veces.

—Es por eso que creo que eres como Momo, aunque también me gustaría escuchar de vez en cuando, empezando contigo.

Para tranquilizarle un poco y a petición suya le conté la historia de Momo. Él escuchó atentamente y cuando terminé tosió en su mano como una aceptación a su nuevo apodo.

—Definitivamente podría ser como Momo, porque no se me da contar mis problemas—Me dice como negativa a mi ofrecimiento de escucharle y ser su confidente.

Es una lástima, me gustaría ser el puente para que pueda alcanzar a Lina.

—Además, tu problema es mucho peor que el mío, Beck. Creo que necesitas que escuche hasta que puedas sentirte más ligera.

Es la primera vez que alguien me llama “Beck” no creí que sería tan cálido. Es mi apellido y a la vez parece algo nuevo, un vínculo de amistad que se fortalece ¿Quién diría que ese confidente no sería Sarah sino Milo, el Beta del hombre lobo del que me enamoré?

—Para comenzar puedes empezar con algo más pequeño para relajarte.

Suena bien, necesito algo ligero para olvidarme un rato de esos problemas.

—Tengo algo de curiosidad ¿Qué es lo que amas más de él? Te advierto que si la respuesta es "su pene" te vetaré de mi cocina indefinidamente.

Una gran carcajada inunda la cocina.

— ¡Ja, ja, ja, ja, Nooooo! Aunque no niego que esa parte también me gusta.

Milo golpetea la mesa con el puño.

—Si te puedo decir un secreto, escuché que su tamaño era de 24 cm—Confieso con una sonrisa picarona, es divertido molestar a Milo.

—Si ese tal Momo de la historia—Piensa eso porque le dije que era un varón en lugar de una chica quien protagoniza esa historia— es menor de edad, no creo que sea apropiado que escuche eso.

Pero ya comenzó a salir todo en mi confesión así que lo digo todo sin filtro.

—Las mujeres de mi ex jefe lo dijeron muy abiertamente en una conversación, fue imposible ignorarlo, cuando llegué a mi departamento medí ese tamaño con una regla, me asusté mucho y reduje dos centímetros porque así se veía menos aterrador.

—Ery te volvió igual que él. 

¡Ja, ja, ja! Limpio la lágrima que me ha salido por la comisura por la falta de aire al reír tanto.

—Entonces si te enamoraste de sus 22 centímetros.

No puedo evitar la risa y me agarro del estómago,  con la otra mano me limpio otra lágrima pequeñita que se asoma por la comisura.

—No. Lo que más me encanta de él es su corazón.

Milo chasquea la lengua y cruza los brazos.

—Típica respuesta cliché en este tipo de historias.

Entonces veo mi mano, aun puedo sentir el calor en la yema de sus dedos. Aunque esté prohibido no puedo evitarlo.

—Si pudiera resumirlo no podría.

¿Cuándo comenzó? No tengo una respuesta clara.

—Simplemente encajó todo en su lugar. Al principio sólo era un aliado conveniente luego un amigo muy querido.

Luego comenzó a sentirse completamente natural.

—Entonces más que amor es por rutina—Asegura Milo mostrando algo de decepción—Quizá odiabas tanto a los Alfa que conocer uno medianamente decente a tu criterio te haya hecho confundir eso con amor.

No.

Además de que Ery no es ni medianamente decente por obvias razones, en realidad nunca he pensado que sea el menos peor de ellos sino el único en mi vida.

—Porque esto que siento no es solo por el Alfa, también es al humano, Momo.

Amo todo de él.

—Me gusta su lado serio y también el pervertido, me gusta cuando ríe, llora, cada día caigo más porque todo lo que descubro hace que esto crezca hasta estallar.

Además, hay algo que descubrí hace poco a la par de mis sentimientos por él. 

—Cuando está conmigo, puedo conocerme más a mí misma y también deseo mejorar mi persona.

Tenemos mucho en común es como si pudiera verme a través de sus ojos.

—Como un espejo—Dice Milo llevando los dedos a su barbilla.

—Más que en lo físico creo que es al alma—Admito por primera vez—Últimamente siento como si lo hubiera tenido cerca de mi toda mi vida.

—Claro, ese Alfa roñoso y bobo no se aparta de ti desde el primer día.

Escucharle hablar así de Ery me provoca una carcajada.

— ¡Ja, ja, ja! ¡En realidad fue mucho antes del festival de la cosecha!

Ahora que lo pienso, creo que siempre estuve conectada a los lobos, de niña me gustaban mucho.

No solo por su majestuosidad sino por su comportamiento.

La taza de té recién hecho quema en mi boca al mismo tiempo que mi confesión (pues Milo no pudo soportar verme beber el contenido frío)

—Yo en secreto deseaba mucho ser como un lobo—Vuelvo a sorber—Así nadie podría hacerme daño.

Milo niega con una sonrisa torcida. Es suave pero muestra ese afecto amistoso que comienza a florecer.

—Incluso un conejo puede defenderse. Si su deseo es sobrevivir lo hará.

Puede que así sea.

Pero eso no es suficiente ¿cierto? Alexia dijo que debo convertirme en un lobo si quiero sobrevivir a la sombra de la muerte que me persigue.

—Regresando a tu pregunta, siento que vi a Gian antes de conocerlo.

—Fue porque lo escribiste.

—No, mucho antes de eso.

—Tu jefe---

—Definitivamente antes de eso—Es solo un sentir, no quiere decir que haya pasado realmente.

Vuelvo a juntar mis dedos.

Fue lo que sentí hace un momento, algo que parece nuevo pero siempre estuvo ahí.

—Como si él fuera invisible y me observara cuidadosamente, no en una sino muchas vidas.

Maika Maese

Cada vez está más cerca de convertirse en el villano de la historia original. Cady admite estar enamorada de Ery frente a Milo, ya lo había dicho antes sin embargo es la primera vez en que lo habla tan abiertamente con alguien. Cady recibe un nuevo apodo exclusivo del Beta de su pareja para ella y la joven que adora leer libros interesantes ha decidido llamarle Momo porque es quien puede escuchar sus problemas. Sin saberlo este gesto meramente amistoso acaba por desatar en Ery algo que le acerca a ese destino que tanto desean evitar ambos. Menos mal que no vio a la joven e ingenua Cadenza tomar la mano de Milo que se habría desatado el invierno ahí dentro o la cocina entera sería el bendito ártico.

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