Capítulo 127.2- Ery Avery en Escena Parte 45

Acto II- Liam el hombre gris~

La lluvia se desató en torrencial repentinamente, pero fue algo inusual, Liam Roberts se encontraba fumando mientras esperaba a Wolf como siempre. Además de ser su asistente, ya se había acostumbrado a seguirle como si fuera su guardián para vigilar que no cometiera una locura en los últimos cinco años.

A los pocos días de que ella murió, Eardwulf discutió a golpes con su padre cuando este sacó un cigarro y fumó cerca de la lápida de Cadence Beckham. Esa tarde fue cuando finalmente se enteró de que la deuda que tenía la señorita Beckham con la empresa, aquella que no recordaba haber aprobado jamás, fue cosa de su padre. Dieterich Eardwulf.

Saber que Cady había decidido renunciar ese día, que al buscarle en la oficina, el que tomó su lugar durante ese momento tan difícil para ella fue su padre y no él quien le ofreció una mano salvándole de caer en el abismo, fue algo devastador.

"¡Debí ser yo quien estuviera ahí para ella!" Gritó él desde lo más hondo de sus entrañas. 

"Bah, ¿Para ella? Apuesto a que ni siquiera le habrías escuchado" Respondió Dieterich de mala gana limpiando la tierra y sangre de su labio. 

Liam escuchó todo pero no se atrevió a tomar un solo paso para interrumpirlos. Wolf no debía saber que él estaba ahí. aun oculto como un ladronzuelo. Vió como los ojos de quien alguna vez había parecido un témpano de hielo ante aquello que las personas llaman sentimientos, se llenaron de rabia y dejaron caer lágrimas involuntarias de impotencia al argumentar contra su padre que este no tenía derecho a privarle de esa decisión. Porque él habría estado ahí para ella. 

"Por supuesto "Yo habría estado ahí" ¿Entonces por qué no te encontró en tu oficina, Grant?" Luego le golpeó con lo que más duele al responder por él "Con alguna de esas zorras con las que te acostabas"  

Cada una de esas palabras fueron un cuchillo de letal filo, Wolf no podía negarlo porque esa era la verdad. Sin embargo no importó su propio sufrimiento ni la culpa cuando el mismo Dieterich se atrevió a afirmar que él, Eren Grant Eardwulf, al ser el fruto de un mismo arbol torcido, terminará siendo exactamente como él. Todo eso lo dijo mientras tomaba otra bocanada mirando sin piedad al hijo al que nunca mostró amor en todos esos años. 

Su hermano del alma y amigo desde que tiene uso de la razón, se defendió contra su padre y le habló como jamás había hecho en toda su vida mientras le encestaba un golpe que le dejó en el suelo.

"¡Cadence odia los cigarros!"

Incluso Liam quedó sorprendido por el coraje que había aprendido aquel Wolf, el mismo que si bien no tenía una relación cordial con su padre solo se limitaba a permanecer callado frente a él ignorando su existencia en todo lo posible, jamás le había hablado directamente. 

"A diferencia de ti, yo no volveré a involucrarme con una mujer en lo que me resta de vida" Declaró él clavando sus dedos en el pecho, justo del lado donde late el corazón "En esta y todas mis vidas solo amaré a Cadence Beckham" puntualizó apretando la mandíbula con fuerza.

Muchas veces le había visto actuar "extraño" amanecer borracho, tener más de un colapso, golpear a todo lo que se cruzase en su camino. Incluso poner un anillo de bodas en una muerta. Pero nunca había dicho directamente en precencia de Liam la palabra con "A" que en su boca parecía algo tan imposible de creer como las probabilidades de ganar la lotería. 

"Encontré un tesoro y por primera vez en mi vida me sentí bendecido por nacer" Dijo Wolf limpiándose los mocos sin disimulo con la manga.

Aunque Eardwulf padre quedó estupefacto por sus palabras y ellos dos de alguna forma lograron dejar de lado sus diferencias, Dieterich volvió a golpear en su punto más débil cuando mencionó tener la renuncia de Cadence y que esta más que una renuncia era una carta para él. Naturalmente él pidió que se lo devolviera. Dieterich se negó a entregarle la carta hasta que el mismo Wolf se la pidiera de rodillas disculpándose por golpearlo.

Eren Grant Eardwulf, el lobo del Edén, se arrodilló y pidió disculpas. 

Pero Dieterich no aceptó esa disculpa, prometió que podría reclamarla cuando este hiciera lo que su madre Galia esperaba de él.

Por supuesto, jamás le dijo qué. 

Después de eso su mejor amigo estuvo ausente de la empresa ignorando a todos, incluso a su propio asistente por meses, bebiendo y ahogándose en su miseria hasta que una tarde regresó a la normalidad declarando que sería el "Manager de los sueños de Cadence Beckham" un nombre y puesto inventado de lo más absurdo pero que cumplió al pie de la letra.

A pesar de que él logró levantarse y parecía más vivaz, esa carta todavía permanece en manos de su padre. Como el desgraciado se pasaba la mayor parte del tiempo en el extranjero solo podía buscarle en contadas ocasiones. La respuesta de Dieterich seguía siendo una rotunda negativa. 

El mismo Ermenrich se arrodilló para hacerle la petición, se lo negó rotundamente. El mismo Edward tambien probó suerte sin ningún éxito. Todavía lo hace cuando puede llevar el tema a una conversación casual. Con el pasar de los años su renuencia siguió siendo la misma.

Un mes atrás, esperando conseguir un regalo como ningún otro para Wolf, Liam intentó interceder por él con Dieterich, su respuesta fue algo que hasta ese punto sigue siendo un enigma para él. 

"Si le doy la carta ahora, voy a destruir los esfuerzos de Galia. Habrá dado su vida en vano"

La reacción de Liam más que asombro fue un bufido lleno de frustación mientras se jalaba de los cabellos. 

¿En vano? ¡¡Es una maldita carta!! ¡¿Qué podría contener como para ser un secreto de estado?!

FUUU...

El humo se llevó ese recuerdo al desvanecerse en el aire como una pompa de jabón al estallar.

Consciente de que Eardwulf le rompería la cara si le viera hacerlo en el cementerio, Liam fumaba su cigarrillo muy alejado de este, al soltar la bocanada pensó en los últimos cinco años desde que su mejor amigo perdió a la mujer que ama. Todos sus esfuerzos, cada noche en vela hasta cumplir lo que creía que Beck había deseado en vida.

Incluso cada cacería de ratas...

Hizo una pausa y apretó la mandibula con desagrado, luego inhaló y exhaló liberando otra bocanada.

FUUUU...

Finalmente habían recuperado el inmueble de la señora Beckham, pasaron muchas cosas esos días. Quizá con ese cierre finalmente Wolf podría dejar ir esas cadenas y culpa que le ataran a ella, tenía la esperanza de que un día él despertaría con el apetito de siempre y que volvería a buscar mujeres distintas para pasar la noche. Poco a poco podrían regresar a esos días gloriosos, volverían a esos días tranquilos, antes de que Cadence Beckham se llevara una parte de su alma con ella.

Sí, eso sería lo mejor.

FUUUU... 

Así él podría volver a ser genuinamente feliz…

El hombre se detuvo de nuevo un momento, el cigarro aun ardiendo en un tono rojizo al quedarse suspendido en su boca a medio succionar como los pensamientos que no paran de repetir el pasado en su mente.

No.

Liam negó con la cabeza, liberó una última bocanada como un largo suspiro, alejó el cigarro de su boca y comprendió por primera vez en años las palabras e indicios que había mostrado ese testarudo y loco lobo del edén.

Él no era feliz.

¿Cuáles tiempos de gloria?

Cuando Galia murió, el tiempo se detuvo para él. Luego conoció a la pequeña fresas y su tiempo volvió a girar. Pero no duró, Wolf se mantuvo alimentando su vacío siguiendo una vida nocturna que solo aumentaba esa soledad.

Liam suspiró, golpeteo con el dedo el cigarrillo dejando caer cenizas y llevó este de nuevo a su boca.

Inhaló con fuerza hasta sentir bajar el humo y exhaló muy lentamente. 

Pensó en las últimas palabras que condenaron a Collins cuando le escuchó en el cementerio presumir de la joven como si fuera un trofeo, admitiendo cada una de sus fechorías y dejando un gran clavo en Eardwulf al confesar como una burla que Beckham era la misma joven a la que compró su libertad en el casino. El solo recordarlo hacía que el sabor de aquel cigarro fuera doblemente amargo.

Si Wolf ya era un lobo fiel eso último lo convirtió en su guardián de por vida. Como si le debiera toda una eternidad, había dejado de salir por más que Liam mismo le insistiera, parecía un verdadero viudo, irónicamente jamás se habían casado. Al menos no de la manera tradicional. 

Aunque Eardwulf pusiera la ciudad boca arriba buscando alguien que si lo hiciera.

Desde aquella tarde de Noviembre hace al menos cinco años y cuatro meses, él se volvió un completo loco. 

En momentos como ese no estaba seguro si odiaba a Cadence Beckham, le había arrebatado toda la vitalidad a su mejor amigo. Por más que sonriera no era del todo genuino, ella se había llevado la mitad de él dejando su piel andante como un zombi esperando al día en que finalmente pudiera descansar sus huesos, que descansar sería un lujo pues conociendo a ese bobo seguiría vagando hasta que sus almas se encuentren en el más allá.

Se arrepentía por esos años en que metió manos para orillar a Wolf hacia esa desafortunada mujer, aquella que arrastra la mala suerte con ella desde que era una niña.

—Eres tan estúpido, Wolf.

Tomó otra fuerte bocanada que casi le hizo toser al bajar por completo por la traquea. Pero su molestia era mayor como para importarle.

Porque había llegado a una muy aterradora conclusión. 

Él también lo era, porque cuando escuchó a Collins decir toda esa basura frente a su "señora de Eardwulf" también le hirvió la sangre. Ni siquiera todos esos golpes y desquitar toda su ira con ese hombre despreciable fueron suficiente castigo.

Lo peor de todo fue que por más que lo deseara, no podría odiar jamás a la pequeña Fresas que había crecido para ser la perdición de su mejor amigo, él también le había tomado aprecio. Escuchar los relatos de Sarah mientras señalaba cada lugar en el hogar Beckham solo aumentaba esa nostalgia hasta enterrar el poco resentimiento que le quedaba.

FUUU…

Liberó otra bocanada de humo. Él también era un tonto, qué más daba lo mucho que estuviera ahí ni todos sus esfuerzos para levantarle, desde hace cinco años al menos ese hombre estaba muerto en vida y su epitafio ya fue hecho de todos modos, es una promesa para ella.

Si tan solo jamás la hubiera conocido... 

Nuevamente negó con la cabeza. Conocerla fue para él ambas, una maldición y una bendición. Incluso sin conocerla la seguirá buscando, así fue desde niños. Esas noches de lobo feroz detrás de mujeres hermosas solo fueron un entremés hasta llenar ese espacio.

Si, definitivamente el no conocerla tampoco sería una solución.

Liam talló sus ojos con ambos dedos hasta pellizcar el puente de su nariz en cuanto sintió el ardor a punto de liberar alguna lagrima, como solía pasar cada noche tambien en vela, pensando en el dolor de su mejor amigo y el tiempo detenido en un invierno sin fin. 

"Si así debía ser de miserable ese hombre tonto, desearía que pudiera volver en el tiempo y cambiar todo eso" Pensó él genuinamente. Quizá así todos podrían avanzar en el fin del mundo que dejó con su ausencia. Si pudiera regresar en el tiempo se haría amigo de ella, sería su confidente... Claro, no es el mejor para dar consejos pero podría escucharla, ¿Sería eso suficiente? Ser su confidente o su diario secreto parece mejor que ser el payaso tras bambalinas.

Al mismo tiempo haría cuanto pudiera para unirlos, si no se diera no sería su culpa ¿cierto? Porque a su ver habrá hecho todo cuanto pudo, entonces podría lavarse las manos y decir “Sin arrepentimientos” con certeza y determinación.

Solo una oportunidad.

Podría apostarlo, ninguno de los dos desaprovecharía esa bendición de los dioses.

Toda esa situación en cinco años y medio en un laberinto parecían suficiente condena, preferiría creer en la posibilidad de un milagro, lo que fuera, incluso podría rezarle a todos los dioses existentes hasta encontrar uno que se apiadara...

Fue entonces, como si los dioses hubieran respondido a su súplica, que el cielo pareció cerrarse en ese instante, la oscuridad repentina sorprendió a Liam Roberts pues solo el lugar del cementerio se había rodeado por nubes negruzcas ¡Todo lo demás estaba completamente soleado!

Además de ser algo tan inusual y alarmante, un mal presentimiento le atravesó en el pecho.

— ¡WOLF!

El cigarro cayó aun encendido hasta rebotar en la grava de la calle. 

Aunque corriera con todas sus fuerzas la distancia parecía condenadamente larga, interminable. No sintió ni un mínimo de alivio aun cuando finalmente llegó a la puerta.

Pensó que el cementerio estaría inundado o que la lluvia torrencial como su propia cabeza le empaparía el traje, sin embargo tampoco había lluvia. Aparentemente, salvo en un solo lugar. Justamente dirigido en la misma dirección del cementerio exclusivo para la familia Eardwulf.

Su respiración se agitaba cada vez más, escuchaba los truenos como el tic tac de una bomba de tiempo. Sabía que era demasiado tarde, aun así corrió con todas sus fuerzas hasta sentir el dolor de la garganta al pecho.

Después de esa tarde tan inusual, Liam nunca más volvió a ser el mismo asistente con un papel secundario.

***

¡SPLASH!

El chapoteo constante de agua no es suficiente para despertarle de esa pesadilla. Milo Rockbone limpia su rostro hasta empaparse por completo, incluso hunde su cabeza entera esperando despejar esos pensamientos sin ningún éxito.

La conversación en la cocina con Cadence Beckham le ha dejado esa sensación de vacío que creyó en pausa cuando yo finalmente había logrado mi pequeño sueño de comenzar una relación con ella.

Pero esa diosa Schadenfreude se había empeñado en complicar todo para los dos, incluso para él.

Desde hace un tiempo considerable él sueña con esa tarde torrencial en el cementerio, ese preciso momento en que su otro yo decidió pagar el precio para seguir a Eardwulf. Si bien ya tenía una ligera idea de esa posibilidad eso era solo una teoría, escuchar de la misma “Beck” que el príncipe licántropo es un viajero del rosario fue el comienzo de una gran complicación.

Finalmente comprendía su otro sueño.

“¿A qué Alfa eliges?”

Una de las misiones de esa diosa inconveniente consiste precisamente en decidir de qué lado radica su lealtad.

“Eres como Momo” Fue lo que le dijo ella con inmensa ingenuidad.

No, él y Liam serían más bien un hombre gris, no aquel niño que escucha y libera los corazones de las personas perdidas. Porque él está perdido también, ni siquiera puede equilibrar una realidad de otra ni a su otro yo.

Al verse en el espejo nuevamente ve a Milo quien de nuevo adquiere unos años más, este reflejo le mira desde los ojos de Liam. No es solo su instinto Beta, es una amistad cultivada por años, mucho antes de todos esos sueños y saber el secreto de Liam.

Antes tan solo era un extra en la historia, un personaje menos que secundario con el deber de seguir a su Alfa como un lacayo. Su papel era el mismo, ser un embobado con pareja quien haría una tontería tras otra mientras seguía las indicaciones de su líder como si fuera un dios.

Pero todo cambió, cuando empezaron esos sueños Liam se fusionó a él, ambos son como una sola mente que constantemente se debate en no dejar que se apodere de él.

Ahora no solo debe preocuparse por esa misión secreta y tomar una decisión que podría derrumbar todo lo que le hace Beta, también debe guardar un secreto que le ha jurado mantener a la misma mujer que ya ha destrozado a otro hombre antes.

Lo peor de todo es que al igual que a Liam, ella le agrada, ese pequeño enigma que parece arrastrar la mala suerte y una calamidad que podría desatarse en un instante si no sigue el sendero correcto. Aunque sabe el destino que les espera, no puede evitar sentir agrado en su compañía.

A la vez siente algo amargo cuando menciona a Eardwulf o lo omite de sus preocupaciones pues esa mujer no tiene la menor idea de todo lo que sucedió, es completamente ignorante de esa verdad.

¡SPLASH!

De regreso a esa conversación en la cocina, el espejo salpicado muestra en cada hilo que dejan las gotas chorreantes a “Beck” aquella complicada criatura cuyos enredos son cada vez más imposibles. Sin embargo también le trae momentos divertidos y un lado inesperado en su mejor amigo que le es grato.

Desearía que fuera así para siempre…

Pero eso es imposible.

Porque si un deseo se cumple, una vida se apaga.

Es el precio que debe pagarse y solo puede elegir a uno.

El amor verdadero.

Beck mencionó que un emisario de la diosa Schadenfreude, Lo que ella llama el sistema de transmigración, le dijo que su amor no era “verdadero” y que al amar al impostor morirá.

Ese es el precepto final, Eardwulf nunca lo obtuvo, en ninguna de sus vidas ni cuándo fue un viajero del rosario. Pero la razón no fue que la protagonista no se enamorara de él sino que, por más que lo intentara, su corazón no podía amar a la protagonista. Por más que se engañara esa no era Cadence Dawson, la joven del casino, sino la mitad en una vasija de lo que parecía ser ella.

Pero esta vez era diferente, ambos son viajeros del rosario y la Cadence frente a él es la verdadera, no una ilusión a la que siempre parece faltarle algo importante para ser como ella. Pueden enamorarse de verdad.

Pero hay un problema.

Ese es el deseo de Liam, no el de Milo.

Sin el precepto final todo se irá a la m****a. Eso lo sabe, pero una parte de él no puede apoyar a Eardwulf porque su Alfa también la ama. “Ambos son iguales” piensa apretando los dientes limpiando el espejo “Los dos pueden mandar al mundo entero a su perdición si este se atreve a dañarla”

¿Por qué es su Alfa considerado un villano? Eardwulf también debería serlo si ambos solo tienen ojos para esa mujer, el que el libro le haga el héroe no le quita sus acciones turbias ni las vuelve menos cuestionables.

Abandonó a su mejor amigo sin pensar en despedirse siquiera.

¡Eso fue algo muy cruel!

Liam tampoco es un héroe, tiene sus manos tan manchadas como las de él y Jerome. Que hablando de Josh Bury, quizá no traicionó ni mintió en algún momento a su novia porque para empezar nunca tuvo una, pero él, Liam Roberts, si que fue más que un asistente. Era el verdugo, un cerbero leal para el lobo del infierno hasta que este dejó el bajo mundo una tarde en que simplemente dijo estar cansado de ese mundo. Después supo que fue una mentira, la razón de ese cambio fue porque conoció a una joven vestida con un atuendo provocativo y orejas de conejo. La pequeña presa que cautivó al lobo y luego desapareció.

Otra vez, ese loco cambió el rumbo completo de su vida por ella. Tres veces en una sola vida.

Liam siempre creyó que su mejor amigo había perdido el piso rendido ante un embrujo, que él había caído en la locura completa como un obsesivo. Pero Liam también se equivocó.

Ese pequeño conejo de ojos amarillentos, el enigma que parece diminuto pero que es realmente inmenso, ella también lo está.

“¿Y por qué si sabes que vas a morir simplemente no evitas decírselo?”

Preguntó Milo disimulando su molestia tras escuchar su dilema. Parece algo que tiene una solución simple, no lo hagas y punto. Pero no esperaba una respuesta como la que Beck le dio haciendole comprender finalmente la profundidad de ese problema.

“No puedo, Momo” Dijo ella usando ese nombre que al principio le fastidiaba escuchar pues parecía bobo.

“Porque cada vez que estoy con él necesito decírselo, el deseo es tal que mi corazón habla por sí solo”

Quizá el Milo NPC del principio, ese embobado con su pareja (también NPC) podría responder algunas palabras de aliento sobre el poder del amor y esas falacias. Él no, creyó saberlo hasta que vio todo eso entre sueños que le abrieron los ojos haciéndole ver toda la falsedad que había vivido, comenzando por esa mentira a la que llamaba “March” recuperando su voluntad y descubriendo para su desgracia que había pasado ese año con una venda para evitarse pensar en quien si era “real” para él.

Así que escucharle hablar sobre un amor tan imposible que amenaza contra su vida por decir unas palabras, mismas que deberían ser esperanzadoras y bellas para su Alfa, es una cruel ironía. Pero más irónico fue lo que se mantuvo diciendo esa mujer.

“En realidad no tengo nada que perder, tampoco le temo a morir por la incertidumbre del más allá”

Esa mujer es cada vez más extraña.

Habla de morir como algo tan natural, quizá estar cerca de Freya le haya metido ideas a la cabeza pues nadie en su sano juicio habla de esta como si fuera insignificante.

¿Entonces por qué callarlo? Si morir no le importa que lo haga, después de todo desea hacerlo.

“Lo único que me frena de hacerlo es Sarah.”

Milo sabe quién es Sarah, también que Hershey tiene supuestos sueños con su otro yo, igual que él, pero solo un tonto muy ciego se evitaría juntar las piezas y descubrir que hay más allá en eso que un sueño. Hershey Leandersen de Stronghold es como él, un aliado y muy probablemente también pueda ver a esa diosa Schadenfreude.

“Sarah es mi mejor amiga, es mi soporte y mi guía” Admitió ella con una ligera sonrisa luego su mirada se llenó de nostalgia “Aun así no le tuve la suficiente confianza. Ella nunca pudo ser mi Momo”

¿”Momo”? Ahí estaba de nuevo ese molesto nombre.  Si fuera alguien más ya le habría quitado ese nombre de la boca imponiendo respeto, pero algo en su manera de decirlo parecía más significativo y precioso.

“En realidad yo no tengo nada que me ate a esta vida excepto el deseo de hacer las cosas bien. Quiero liberar a todos de ese mal final comenzando por ustedes”

Luego ella suspiró. Esa no es la verdad completa, sigue siendo humana y sigue teniendo un deseo egoísta. Nadie puede ser tan puro.

“Eso digo constantemente, pero temo más romper el corazón de mi Alfa. Si no se lo digo creerá que no hizo lo suficiente para cautivarme, que no es amado”

Vaya enredo más grande.

Y si, de verdad hay pureza en su corazón. 

“Entonces díselo”  Si está preparada para esa consecuencia que más da si fuera realmente egoísta y eligiera al villano. Aunque durara poco, él apreciará esas palabras…

“Tampoco puedo” La joven mordió su labio conteniendo esa emoción que le aflige “Porque si muero Sarah se quedará estancada en lo que no pudo hacer y Gian me verá morir frente a él”

Cierto, quizá sea lo último que le diga, no será nada grato cuando comience a toser.

“Así son las cosas, quiero que ella siga con su vida, que mi mejor amiga tan preciada como una hermana sea libre. Es lo que pienso todos los días cuando despierto y veo en Hershey ese anhelo”

Lo entiende. Milo comprende ese deseo de liberar a quien aprecias tanto como a un hermano y que finalmente sea feliz.

“Quiero decirle que debe vivir para ella”

Algo en esas palabras por un momento iluminó aquel recuerdo de una tarde nubosa, como si esas palabras fueran dirigidas a él. Aun así no tenía idea de qué decir, después de todo su problema si es demasiado complicado.

“Que jodido es todo eso, en su lugar yo no sabría que hacer” Pensó el mientras descubría una nueva admiración por la verdadera fuerza de esa mujer. Cualquier otra persona colapsaría ante todo eso.

En silencio pensó en muchas maneras de aconsejarle, ninguna palabra parecía adecuada ni ninguno de sus consejos era suficiente. Ella con la tremenda intuición involuntaria que tiene, vio su dilema y respondió liberándole de esa responsabilidad

“No necesito consejo, creo que con que me escuches me basta” Dijo ella con una sonrisa tibia pero muy sincera “A veces solo se requiere decir lo que sentimos a alguien de confianza para liberarnos un poco de las cargas pesadas en nuestro interior”

Después de eso Milo no pudo más con ese enigma de su fascinación extraña por Momo y ella le contó su significado o más bien una historia.

Momo es alguien que escucha sin decir nada pero que alivia corazones de la gente. Liam habría deseado ser alguien así. Quizá sea lo único que pueda hacer por ahora.

Fue entonces que ese nombre dejó de parecerle bobo y se sintió agradecido de que en sus ojos le tenga esa confianza. Después la conversación pasó a ser una charla más amena hasta que volvió a ser gris con la cruda realidad.

Cady o “Beck” como ahora la llama, le pidió un favor.

“Si llego a morir, si no encuentro el último precepto, o si al final me voy y no hay manera de regresar, si vivo o muero… ¿Puedes decirle todo esto a él? Quiero que lo sepa, que él es mucho más importante para mí de lo que cree. Aunque deseo mucho ser yo quien lo haga, me es imposible”

¡SPLASH!

Milo echa más agua sobre su rostro, pensar en ello y recapitular la conversación le ha servido de guía para su siguiente movimiento.

—“Díselo cuando me vaya”

Las palabras que repite en su boca comienzan a tomar otro significado.

***

Con una nueva determinación, Milo abre la puerta de la oficina sintiendo por primera vez la claridad en la luz. Es como si todo ese tiempo hubiera caminado todavía a oscuras en un laberinto con señalamientos que daban a direcciones opuestas, pero finalmente encontró el camino de regreso.

Claro, eso si el Alfa al que sigue le hiciera caso.

El Beta ve con asombro y algo de fastidio el montón de objetos tirados. Suspira con un gruñido, si tan solo dejara de comportarse como un villano no haría tanta gala de su desagradable papel.

Espera, ¿eso le hace a él también un villano?

Ser el secuaz del villano o seguir al héroe, ambos son caminos que van en direcciones opuestas. Lo que Liam quiere y lo que el mismo Milo desea también se contradicen terriblemente.

El joven Beta niega suavemente con la cabeza, desde que se unió a Liam al volverse un esclavo de la diosa Schadenfreude también comenzó a olvidar que en realidad tiene todavía 20 años de edad. Su Alfa también tiene apenas 21 años, mientras él comienza a madurar, Milo tuvo que obligarse a hacerlo de inmediato.

Algo cruje bajo sus pies.

Quisiera engañarse a sí mismo para no sentir molestia de ver sus esfuerzos por mantener limpia la maldita oficina, pero ese Alfa y sus constantes berrinches hacen imposible esa tarea, por supuesto que le molesta.

— ¿Qué pasó aquí, Giancito? —Dice él a regañadientes.

El Alfa parece un lobo salvaje hasta que cruzan miradas y dice algo que le sorprende.

—Mili, creo que de verdad soy el villano.

El también muy joven e inexperto Beta observa con atención el libro en sus manos y el título “Te quiero lejos, Alfa” aunque Liam jamás quiso leer la novela, pues no estaba de acuerdo en la manera en que Beckham retrataba a su “Alfa” Wolf, porque si bien era algo tiránico y un completo témpano de hielo con los demás, él conocía esa cara que ella jamás pudo ver en su mejor amigo pues este se mantenía detrás de esa máscara hasta que cayó demasiado tarde.

Le bastaron unas pocas páginas para sentir algo amargo en el estómago que le impidió seguir leyendo.

El principio y el final, fue todo lo que pudo leer antes de darse por vencido.

Algunas de esas páginas las ha leido el mismo Milo desde que comenzaron a desbloquearse. Dejan en muy mala sombra a su Alfa.

Pero esa misma Cadence Beckham que murió logró conocer al Alfa. A pesar de su mal genio y sus constantes arrebatos de salvaje que provocan que peleen muy seguido, se enamoró de él. Si es el verdadero o no es otra historia.

“La maldición Beckham se equivoca, él no es un ser despreciable ni una escoria. Tampoco le creo un villano…”

Paso a paso, Milo se acerca a su mejor amigo. Le es imposible determinar el futuro, tampoco es tan sabio como parece, con lo único que puede hablar es desde su experiencia y la de Liam. Creyó saber del amor y este le golpeó con tanta fuerza en la cara que despertó de esa ilusión. Quizá no pueda aconsejarle esta vez pero si puede ser Momo para un Alfa que lo necesita y él está dispuesto a todo por su felicidad.

Maika Maese

¡Comienza a revelarse la perspectiva de Liam y Milo! Como pueden ver todo el acto fue desde su punto de vista, narrado por Ery y quien no tiene idea de todo esto... todavía. Además de esa petición inusual de guardar el secreto hasta el final, Cady le encomendó una pequeña misión a Milo que es velar por Ery cuando ella no esté. El siguiente capítulo sigue enfocado en Milo y también en Alexia y Freya.

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