Capítulo 122.2 Ery Avery en Escena Parte 40

Acto II- Propuesta indecorosa ~

Solo aquellos que ya hemos vivido en el infierno podemos apreciar verdaderamente el paraíso cuando tenemos la oportunidad única en la vida de probarla. Aunque sea por un solo día.

Para quien es un lobo del infierno, manchando sus manos constantemente, algo como el amor parece algo inmerecido.

*Ery 17 años de edad*

Las pesadillas y el insomnio parecían repetirse con ese momento decisivo de mi vida, las palabras de ese  guerrero que me llamó su Alfa como si pudiera ver el futuro. 

“Alfa…Ery”

Incluso me dio un nuevo nombre.

No tuve que esperar cuatro o cinco años para finalmente cobrar mi venganza. Sino tan solo dos años.

Después de años repitiendo aquel infierno entre sueños, esperando que al menos en una fantasía el final tuviera una variable.

Jamás sucedió.

Fue por eso que a pesar de que el consejo llamó a mi lobo un mal augurio quise usarlo. Si mi lobo es una desgracia para quien se acerque a este entonces estoy seguro de a quien quiero ahogar en la calamidad.

Nikklaus Reaper.

Aunque no lleva "Bloodthorn" en su apellido ese desgraciado fue parte de la familia real como segundo sucesor a falta de un heredero del fallecido Nikkolas Reaper. 

Fue durante una noche en que pensé en escabullirme solo que Milo y Jerome me siguieron. Al principio les negué que me acompañaran "No tienen lobo" gruñí "Solo serán un estorbo" Milo de desenvainó su espada para amenazarme con ella.

"Nos llevas contigo o gritaremos hasta que toda la manada esté por enterada"

Jerome no dijo nada, se mantuvo de brazos cruzados observando a ambos hasta que finalmente cedí. 

"Si se quedan atrás y uno de esos parásitos alcanza a morder a alguno de ustedes, rebanaré con mucho placer su cuello"

Ambos sabían que era capaz de cumplir mi palabra, también tenían en cuenta que lo de contarles el cuello por placer era una amenaza exagerada.

Así comenzamos la cacería, una que llevaba el nombre de un Bloodthorn escrito en grandes letras tan inmensas como mi odio. 

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*Ery, 21 años  (Presente)*

Mi pareja me pidió que liberara a un Bloodthorn. Mi hermanastro, el perfecto  que tuvo una familia venerando cada uno de sus pasos mientras me señalaban como la mala semilla, el lobo del infierno, el mal que conducirá a la manada entera hacia el abismo.

 Vaya chiste, el Alfa pródigo e inmaculado es un maldito híbrido.

Una sanguijuela igual que ellos, las mismas que estuvieron muy cerca de cobrar la vida de mi Gamma.

Después de todo ese infierno, ella sigue creyendo en que hay esperanza de alcanzar el paraíso haciendo participe a ese ser que en cualquier momento podría apuñalar a todos por la espalda o saltarnos al cuello para alimentarse de nosotros, de nuestra sangre.

Podría tomar el riesgo, no le temo a un vampiro. Mucho menos temo contarle el cuello o empuñarle una gran estaca de madera al corazón de mi hermanastro, en realidad sería un sueño hecho realidad.

El joven lobo de 17 años lo habría hecho, el Alfa que soy ahora lo pensaría dos veces antes de tomar ese riesgo.

¿La razón?

Ella.

No le temo a nada, ni siquiera a morir, creí que yo mismo era un verdugo hasta que la conocí. Cadence, ahora todos mis planes los hago pensando en si puede poner en riesgo a mi pareja antes de decidirme por una estrategia.

Ella es lo único que me niego a perder. Es a quien he jurado proteger a costa de mi propia vida.

'Mi madre cree que es su culpa que los vampiros sean nuestro enemigo'

Lo sé. 

Tamebién el que no esté en buenos términos con él, ella me lo dijo el mismo día que me pidió que le diera una oportunidad a Etzel de formar un lazo de familia.

'Pero eso es imposible dado a que le odias por sus pretenciones, además de él codiciar a tu pareja'

Cady insiste que eso es algo que hace siguiendo su papel como segundo protagonista. 

La dejé sola en el lago de Silivia con Milo haciéndole escolta.

Para evitarme reaccionar como un celoso y un salvaje intento de macho como a ella le desagrada, preferí alejarme.

Pero como el intento de macho que soy no puedo dar un paso sin sentir que estoy condenando mi relación con ella al evitar confrontar ese gran problema. 

'Para suerte de ustedes dos, Chiara y yo somos sus respectivos lobos. Mi pareja entiende la situación de ambos, ella no tardará en hacer entrar en razón a mi madre'

Aunque mi hijo sorpresivamente tiene toda la razón, creo que debo enfrentarme a la situación y escuchar lo que ella quiere decirme.

'¡Como eres necio, ya te dije que no soy tu hijo!'

Shawn gruñe en desaprobación.

Olvidé que está en su etapa de pubertad. 

'¡Soy un adulto, Ery!'

Podemos debatir eso después, creo que esas voces son las de Cady y Milo.

Ya lo sé, espiar y escuchar conversaciones a escondidas no es algo que se pueda llamar "bueno" debería irme y dejarlos conversar entre los dos, pero lo que dicen es algo que me concierne a mí.

Están hablando de mí. 

—Debes comprender que un Alfa siempre decide lo que debe hacer como cabeza de una manada"

Ese Milo nunca sabe callarse cuando debe.

—Lo sé—responde ella con ese rostro lleno culpa—También sé que no lo hace por la manada sino por mí.

Ahí está, su aterrador sentido de intuición. 

—Son sanguinarios, despiadados, no existe moral ni límite para ellos—creo escucharle decir a Milo.

—Ery asesinó a Reaper—Dice ella provocándome una sensación fría—Cobró una vida por otra.

Cuando mi abuelo me reprendió me dijo que mi insensatez podría provocar otra guerra. No lo pensé en ese momento. Simplemente actué por impulso, para finalmente poder cerrar los ojos y dormir sin ver a Gale llamándome Alfa antes de morir.

Creo que esas riñas deberían terminar—las palabras de Cady se parecen mucho a las de mi abuelo.

"Si tan solo alguien deseara dar fin a esto, podrían dialogar y llegar a un acuerdo. Quien sabe, Terrence, tal vez después de hablar descubran que no somos tan diferentes después de todo"

Sentí lo que dijo como si se refiriera a mi propio hermanastro y eso me molestó hasta el punto de golpear la mesa y negarme a escuchar más patrañas como esa.

Ahora lo entiendo, Remy si lo dijo por mi hermanastro y también por mí.

Mi abuelo lo sabía, jamás fue un tonto. Seguramente estaba enterado del origen de aquel “lobo” que Sieg adoptó como su heredero. Ni siquiera agregó esa información en su diario, fue cauteloso hasta el final.

Debería sentir rabia por sus mentiras, por todos los secretos guardados, cada momento en que favorecieron a un intruso despreciando a quien tenía más derecho al ser un Avery genuino.

Pero no siento ninguna de esas cosas, en su lugar el vendaval en mis pensamientos me lleva hacia un solo lugar o más bien a una sola mujer.

***

Me dispuse a escucharla. Como pensé, ella cree que es su culpa todo esto.

Lo que me dijo no es tan diferente a lo que ya había visto antes en los sueños de Eardwulf. Su hermanastro es Bloody Duke, debido a su complejo por ser adoptado le dio la idea a Cady de que fuera un vampiro. Pero no fue hasta que vio con sus ojos la doble vida de Edward que comprendió lo que significaba para él ser criado por lobos.

Por un momento sintió compasión por él pero la rabia se apoderó de ella cuando a este no pareció importarle algo que le hizo provocando así su ira y la llamada "Vendetta" de la que luego se arrepentiría.

Fue así como escribió condenando a Etzel a ser un híbrido.

Un lobo y un vampiro, un ser que al no poder inclinarse por un solo lado de la balanza ni tampoco decidirse por uno de ellos por su cuenta, tienen impulsos más violentos guiados por el instinto.

Yo también lo vi en Edward,  la fiereza de su mirada y el deseo desesperado de sentirse completamente aceptado.

Cady no recuerda la razón por la que se molestó con los dos, Edward y Eardwulf mencionaron en mi sueño que algo hicieron. No pude escuchar los detalles pero debió ser algo que hirió profundamente a Cady. Tanto como para renunciar a escribir y al mismo a Eardwulf. 

Mi pareja pensaba irse lejos, abandonarlo todo y emprender un viaje para encontrarse a sí misma.

Esa mujer no tiene idea de lo mucho que le afecta a Eardwulf su decisión. Mucho menos sabe que mi rival casi pierde por completo la cabeza por ella.

Yo tampoco puedo quitarme de la cabeza su muerte. Es por eso que no quisiera arriesgarla por ningún motivo.

'Pero sabes que necesita arriesgarse para encontrar los preceptos'

Si mantengo encerrado a ese híbrido Cady no podrá dejar de culparse. Quiero evitarle todo aquello que la ponga en peligro, pero al hacer eso le estoy reprimiendo y le evito ser libre.

De acuerdo, voy a liberarlo.

— ¿De verdad? — Me pregunta y sus ojos se iluminan en un dorado precioso— ¿Lo harás?

¿Cómo podría reprimir su naturaleza bondadosa que cree en que todos pueden tener una segunda oportunidad? ¡Tendría que ser un cretino para ignorar tan tiernos ruegos!

Haré lo que sea por ella, incluso si mi hermanastro es un riesgo con más de una variable, Cady me tiene a mi, puedo protegerla sin importar el riesgo.

Es mi deber como novio.

Hasta el día en que el último precepto aparezca en el rosario, yo soy su pareja. Su felicidad y seguridad son mi misión---

Cady ladea su cabeza y sus ojos brillantes parecen nuevos, hay algo diferente en su mirada y no logro descifrar qué es.

Como si estuviera muy cerca de llorar... ¿Algo le dolió? De ser por eso debo traer al doctor Grayson…

Cualquier palabra, duda, pensamiento, todo aquello que me aprisiona lo he olvidado con sus labios. Nada más existe, ni siquiera el que casi pierdo a mi mejor amigo y baño con su sangre mi espada. Mi hermanastro, el desprecio de mi familia, los vampiros, Nikklaus Reaper, esos malditos Bloodthorn, nada de eso cruza por mi mente mientras Cadence Beckham ahoga todo en su boca llevándose hasta mi aliento.

Uno, dos… pierdo la cuenta de cuantos besos intercambiamos hasta que debemos separarnos para recuperar un poco el aliento y continuar.

“¡Mío!” Escucho su voz aunque no emite palabra alguna “¡Te quiero!” la temperatura de su cuerpo aumenta y el frenesí es tal que solo pienso en qué prendas debería despojar primero si las suyas o las mías. Buscando una respuesta veo sus ojos, aquellos luceros amarillentos y dorados que parecen devorarme en su mirada o más bien que me hacen la invitación a que devore cada centímetro de su cuerpo.

—Devórame—Me dice a pesar de que quien me come a besos es ella—¡Terrence Gian Avery, devórame!

Esto debe ser el paraíso,  yo quien soy un demonio puedo probar lo que es la redención y el perdón en sus brazos. Por muchas noches me pregunté lo que se siente acariciar su piel y entrelazar mis dedos peinando con ellos su cabello.

Veo embelesado no solo aquellos ojos que me encantan sino todo un monumento.

Los mechones de su melena comienzan a adquirir un tono marrón, el olor de los frutos rojos se ha intensificado, es más exquisito, irresistible. Toco su cabello y bajo con gran delicadeza mi mano hasta su rostro, ella chupa mi dedo y recorro con este su labio. Abro y cierro su boca experimentando con su labio inferior hasta que me siento satisfecho. Luego bajo por su cuello, lento, disfrutando de cada sensación que me eriza la piel en deseo. Me detengo un momento cuando veo el lugar donde debería ir mi marca, mi boca saliva y mis caninos me apresuran a morder y reclamarla.

Aún no.

Pronto, cuando solo quede ese precepto morderé celebrando en ambrosía cuando finalmente la haga mía.

En su lugar, deposito un beso breve ganando un dulce gemido suyo.

—Gian…

Es su voz, es su piel, su cabello, sus ojos… Tengo a Cadence Beckham frente a mí, el cuerpo llamado Candace Var Sansa se ha desvanecido por un momento. Mía… hoy la siento más mía que nunca.

— ¿Qué me has hecho, Cadenza? —Le pregunto en voz alta jadeando como un maldito perro mientras beso con más fervor ese apetitoso cuello y lamo hasta su clavícula—Jamás perdonaría a un traidor, en especial si ese perro es mi hermanastro…

Cady toma mi mano y la guía hacia su pecho, lleno y redondo, cabe perfectamente en mi mano. Encaja exacto al tamaño que abarcan mis falanges.

Mein Shätzchen, Meine Liebe.

—Lo haré… voy a liberar a ese blutsauger…

Cady me toma de las mejillas y se inclina para besarme, es más ardiente que nunca.

—¿Tanto te emociona? Si me besas así creeré que lo haces por él, estoy celoso---

Me hace callar con otro beso, más profundo, mucho más íntimo.

—Te equivocas, mi lobo—jadea—te beso porque así lo deseo.

—¿Entonces el que voy a liberarlo no tiene nada que ver?

—No te negaré… que eso me emociona.

Lo sabía.

Pero no siento realmente celos, sé que ella se preocupa por los demás así como intervino para salvar la vida de Jerome. Por Hershey, para que su casi hermana no sufra su pérdida.

—No lo hice por Hershey, tampoco por lo que es correcto—me dice besando mi cuello y lamiendo la marca que me reclama como suyo.

—¿No?

—Lo que hice fue por algo… más personal—Gime y el calor de su aliento así como el rebote de su voz en mi oído son extremadamente irresistibles.

— ¿Qué tan personal?

Ella se detiene y posiciona sus piernas a los lados de mi muslo como si me montara, mueve sus caderas de manera oscilatoria mientras me hace la confesión más candente del mundo.

—Hmmm… Porque mi pareja tiene ya muchas culpas… mmm… quiero evitarle que se sumen más.

“Pareja”

Creí alucinarlo cuando lo dijo tan descuidadamente más de una vez hoy. Parece que si lo dijo, me llamó su pareja.

—Dilo… otra vez—Acaricio su labio inferior y ella lame a Gremory seductoramente.

‘Ery, me da mucha vergüenza que nombres a tus dedos, deja de hacerlo’

—Terrence Gian Avery, mi pareja.

¡Ella de verdad es el paraíso!

Cada sensación entre mis dedos es completamente nueva, la marca de pareja recorre cálida hasta mi espalda, baja por cada maldito rincón de mi cuerpo dejando un placer indescriptible en mi piel.

He tocado su cuerpo demasiadas veces, conozco cada lugar que la hace gritar en éxtasis, no hay nada en ella que no haya probado ya, pero esto es diferente. Más especial, más ardiente.

—Aaah~ Gian…. Hmmm…

Jamás creí que me llamaría así, tan natural, como nuestro vínculo que cada vez parece fortalecerse más ¿Puedo creer que es algo más? Desearía tanto que fuera lo que pienso, que me corresponde y comienza a enamorarse de mí…

Si ella me amara, aunque fuera una tercera parte de lo que ya la amo, entonces no me importa vender mi alma para que ella pueda regresar. Haré que sea feliz, conmigo o sin mí.

Desearía continuar, hundirme en ella hasta ahogarme y fundirme como una segunda piel en la eternidad. Diosa luna, Diosa Schadenfreude, vean mi sacrificio y compadezcan a esta bestia.

— ¿Gian?

Muy a mi pesar retiro mis dedos de la entrada al paraíso, quisiera continuar pero debo merecerlo primero. Comenzando por hacer lo “correcto” y liberar al sarnoso que dejé en la mazmorra.

—Milo… Mi Beta necesita que esté presente—Beso su cuello y acaricio su pecho—Ve a dormir, mañana te mostraré una sorpresa.

¿Ves eso Diosa? Este Alfa acaba de renunciar a sus deseos carnales esta noche, observa este gran sacrificio y recompensa a esta pobre alma con algo de tranquilidad para su pareja.

***

El molesto ruido de una gotera persiste mientras me acerco al fondo de la mazmorra buscando a alguien desagradable pero necesario para mis planes.

Jerome fue suspendido de sus labores como Gamma así que mi única escolta es Milo, quien no tiene nada más que hacer pues su pareja es falsa y tiene el rostro de Lina. Al notar mi reluctancia a asomarme, regresa y me empuja hasta la puerta metálica.

—¿Ya pudiste probar mi inocencia? —Es lo primero que me dice nada más verme.

Esto es por Cady, lo hago por ella, aunque desee pegarle en su perfecta cara y gruñirle por atribuirse tan descuidadamente permiso de hablarme como si fuéramos cercanos, debo reprimirlo.

—Aunque no lo hayas hecho te tendré muy vigilado, mi Gamma tendrá un cachorro y le he dado vacaciones así que necesito alguien que haga sus deberes mientras esté ausente.

Etzel arquea la ceja sin dejar de mostrarme esa estúpida sonrisa que me provoca el apretujar ambos labios y alargarlos hasta dejarle la quemazón tras jalarlos y retorcerlos.

— ¿Me estás pidiendo que sea tu Gamma?

Los Alfa no pedimos.

— ¿Mi hermano mayor me está pidiendo que le acompañe como su segunda mano?

Si no deja esa estúpida sonrisa lo voy a golpear.

‘Recuerda lo que necesita mi madre, debes aceptar a tu hermano’

“Hermanastro” no es ni mi hermano ni tampoco un Avery, es un jodido Bloodthorn al que debo vigilar antes de que eche sus peligrosas raíces fuera de mi alcance.

—Sustituto, eso es lo que serás—Aclaro mi garganta—Lo tomas o lo dejas.

—Por supuesto que lo tomo. Será un honor trabajar con mi hermano mayor.

¿No puede quedarse callado y pretender que no siente nada como debe hacer un Alfa? Es tan fastidioso, incluso más que Edward Eardwulf.

—Bien, ya tienes un deber pendiente.

***

Guiar a mi hermanastro con los ojos vendados fue toda una odisea de primera, para empezar porque tiene el don innato de hacerme perder mis casillas.

— ¿Por qué me han vendado? No me digas que tienes este tipo de juegos con tu Gamma, eso no está bien, aunque sea emocionante no deberías hacer este tipo de actos cuando ya tienes una esposa.

Me detengo en seco.

¿Qué demonios está implicando con eso? De inmediato busco a Milo quien se ha tapado el rostro. Es entonces cuando cada palabra suya me sube desde el cuello hasta las mejillas.

—¡¡No tengo ese tipo de inclinaciones!!

Vendé sus ojos para que no sepa la ubicación de la base de interrogaciones pero sus cuestionamientos extraños han rebasado mi límite. De inmediato retiro la venda de un manotazo.

—Si vuelves a decir algo como eso te sacaré los ojos.

—Vamos, no hay de qué avergonzarse. De hecho tu Beta y Gamma son muy populares en la manada, son tan unidos que los han llamado “Jermilo” el cual venera mucho el club de fans.

Milo se detiene y le mira incrédulo hasta torcer la boca en una mueca de absoluto disgusto.

— ¿Qué, no lo sabían? Desde que mi hermano mayor permitió que la manada muestre su talento, ha surgido un autor muy talentoso que escribe sobre esa particular pareja.

¡Voy a comenzar a revisar esos proyectos antes de aprobar su salida! ¡¿Qué clase de contenido extraño y depravado circula en la manada?

Les estoy dando la oportunidad de probar su talento, recompensar sus habilidades independientes a su rango y posición, además de hacer chismes y correr rumores a lo bestia usan esos medios para escribir quien sabe qué clase de fantasías extrañas.

Pellizco entre mis ojos, no puedo creer que existan esa clase de fanáticos, esos dos son prácticamente primos.

‘Ya habrá tiempo de revisar y leer la veracidad de esa afirmación, Ery. Tienen algo mucho más importante que hacer’

—Hablaremos de eso después—Corto en seco—ya llegamos.

Milo abre la puerta, al igual que con Ferdinand otro de los guerreros presentó una mordida en el cuello, fue traído aquí de inmediato. El olor que despide esta marioneta es peor pues lleva más tiempo desde el Rigor Mortis.

—Tu misión es llegar a un acuerdo con esas escorias, los quiero lejos de mi territorio.

El semblante sonriente de mi hermanastro se borra por completo al ver a uno de los suyos atado con cadenas de plata.

—Duque...

Los ojos de mi hermano no reflejan repudio, tampoco familiaridad, su aparente paz parece una máscara cuidadosamente puesta en su rostro.

— ¿Quién les dejó entrar en nuestro territorio? —Pregunta seco.

—Finalmente, eresss igual a tu padre, Duque de Bloodthorn.

Etzel gruñe, aunque quiere aparentar ser un lobo sus ojos rojos resaltan a la vista.

—Retira a todos tus Parásitos de la manada de mi hermano—corrige—Alfa.

—No ha cumplido con nuestrasss demandassss.

—Entonces declino todas esas "demandasss" dile a todos ellos que me niego a ser su duque, más les vale dejar de entrometerse con mi manada, este es el lugar al que pertenezco. 

—Si usted fuera el Alfa de esta manada jamásss atacaríamosss el territorio de uno de los nuestrossss, inclussso si es híbrido y niega pertenecer a nosssotross…

Detesto su asqueroso siseo.

—Es la manada de mi hermano—Responde cortante— este es mi hogar, con eso debe bastarles para mantener los colmillos fuera de lo que es mío.

—¿No quiere a ssssu hembra?

Etzel cierra y tuerce la boca, su rostro lo dice todo. Evade la mirada del parásito, desvía su atención hacia un costado para después cerrar los ojos y suspirar.

—No volveré a repetirlo, váyanse y no regresen jamás.

¡Evade responder!

¡No lo niega el maldito desgraciado!

—Nosssotrosss solo queremos lo mejor para nuestro duque.

—Lo mejor para mí es que me dejen en paz y permitan tranquilidad a la manada de la que soy parte—Vuelve a mirarle con una firme decisión.

—Me temo que eso no lo podemosss cumplir, Duque Bloodthorn.

—¿No habían dicho que harán lo que ordene?

—Sus órdenes solo tienen de limite a nuesssstro señor.

¿Cómo ha dicho? Me lo temía porque hablan de ambos como entes separados, pero tenía la esperanza de que fueran el mismo.

—Dijeron que este tarado es su amo, su señor---

—No se atreva a insultar a nuestro duque, primera advertencia —Sisea como el giseo de gato—el duque es el duque, nuessstro señor es alguien másss poderossso, másss peligrossso.

—Yo me haré cargo, Alfa—me dice mi hermanastro sin retirar su vista del parásito controlado por uno de esos vampiros sin escrúpulos.

Aunque parece por demás inútil pues a ninguno de ellos le importa servir a otro amo.

—Por lo que llevo de Bloodthorn en las venas les ordeno a todos que se retiren de inmediato.

Etzel muestra sus ojos rojos de vibrante escarlata, rojizo como sangre, birllantes como una joya, que se van tornando a un tono anaranjado como una llama.

'Es su comando Alfa. No, más bien es una orden como miembro de la familia real vampírica'

—De acuerdo, nosss retiramosss por ahora. El conteo regresssivo continúa—Apenas puedo comenzar a suspirar de alivio cuando añade—Despuésss de Dieciocho díasss, si no recibimosss a la esposa del Alfa, comenzaremosss con la invasssión.

Me mira directamente

—Tu “Alfa” decidirá, si ssserá por la buena o por las malasss, essstá en sus manosss si desea perder a su pareja por un bien mayor o a toda su manada con nuessstro ejército.

—Yo no necesito que reclamen a la pareja de mi hermano, jamás la aceptaré si se entrega a mí por la fuerza.

—Oh—Dice con descaro—No es para usted que queremos a la esposa del Alfa.

Mi gruñido resuena con tal fuerza que incluso Milo se estremece al escucharme desde afuera.

—Nuessstro señor cree que sssi el Alfa se retira y rompe el vínculo, ssserá él quien reciba la sssegunda oportunidad.

¡¡Lo voy a destrozar!!

Etzel atraviesa su brazo impidiéndome avanzar para estrangular a ese hijo de---

—Dieciocho díassss.  Entréganos a tu esposssa, nunca másss volveremosss a atacarlos sssi cumplen con nuessstra demanda.

—Ya lo veremos en Dieciocho días —Gruñe Etzel.

Blandiendo su espada con gran precisión y destreza, Etzel corta exactamente por la mitad el cuello del parásito.

Maldición, ahí quedó mi prisionero. Quería hacerle otras preguntas pero creo que obtuvimos lo suficiente, van a retirarse y dejar de fastidiar al menos hasta dieciocho días.

¡BAM!

Abro la puerta de mala gana, Milo se encuentra esperando afuera desde que comenzaron las negociaciones con el vampiro, logramos algo, aun así se atrevió a darme un ultimátum y amenazar con llevarse a mi pareja por las buenas o las malas.

Etzel me sigue, ya ha envainado su espada. Ignorando un poco su molesta presencia, mi Beta me dice que se hará cargo de descontaminar el área, asiento furioso y le ordeno a mi hermanastro seguirme.

***

¿Qué hago ahora? Liberé a esa cría de vampiro crecida y ahora tengo a un enorme perro que vigilar hasta que considere que no es una amenaza para mis planes ni la manada.

Esto es culpa de Sieg, si no se hubiera robado a la pareja de un vampiro y reclamado a su cría como su propio cachorro no tendría que preocuparme por esto. La nigromante no es una hembra fea, ni siquiera le juzgaría si fuera porque le gustó y simplemente la reclamó para él. En realidad, aunque sea su esposa tiene menos presencia que un florero.

Brunhilde no es su pareja destinada, no la ama ni le atrae, quizá la use para saciar sus necesidades pero de eso a tenerle como “pareja” definitivamente nada, él sigue odiándome por la muerte de mi madre, igual que Dieterich quien no dejó de amar a Galia, Gudrun es la única para Sieg.

¿Entonces por qué lo hizo?

—Divagar en presencia de otros no es algo educado—Etzel me interrumpe los pensamientos hablando exactamente igual que esa sanguijuela.

—Hablas igual que ellos, deberías aceptar el puesto “hermanito” allá te llamarían duque---

—Allá no conozco a nadie, incluso si me llaman su duque o me comparan con el parecido que tengo con mi progenitor, para mí todos ellos son unos intrusos a los que ni siquiera les he visto el rostro.

Tiene sentido, a pesar de que allá ya lo idolatran,en la manada también lo aman todos por ser tan perfecto.

—¿Desde cuando lo sabes? —Pregunto sin darle demasiada importancia.

—¿Lo que soy? —Lleva su dedo a la barbilla—O que soy adoptado.

—Ambas.

Nuevamente calla y golpetea en su barbilla.

—Creo que siempre lo supe—deja que una larga pausa mantenga en suspenso lo que dirá después y añade—Después de todo un lobo que tiene antojos repentinos por la sangre no es algo común.

Así que desde que es un cachorro, siempre creí que la razón por la que a él no lo enviaron a ese infierno fue porque Sieg no quería perder a su heredero. Ahora entiendo que ellos no querían que se supiera su “pequeño” secreto.

—No importa si decides ser lobo, nunca serás uno completo—Shawn me gruñe por mis palabras insensibles y corrijo un poco—Así que puedes decidir lo que prefieras.

—Sabes, los lobos y los vampiros no son tan diferentes. Incluso la manera de marcar a una pareja es parecida, ambas son criaturas de la noche y ambos… Son cambia-formas.

Detengo mis pasos.

—Ella me lo dijo y comencé a creerlo.

Sí, es algo que Cady diría. Ella desea que enmendemos nuestro lazo como familia pero Etzel y yo jamás tuvimos un lazo o algo similar. A diferencia de Eardwulf quien parece tener al menos un trato cordial con su hermanastro donde incluso intercambian nombres cortos como signo de “afecto” Etzel y yo no tenemos nada de eso.

—Mi pareja se preocupa por todos, no creas que eres especial por eso—Shawn me vuelve a gruñir, aclaro mi garganta y trago mi orgullo—Ella cree que podemos llevarnos mejor, si ese es su deseo haré cuanto pueda para cumplirlo.

Etzel apenas puede creer lo que le digo pero asiente en silencio.

—Si te voy a tener cerca debo saber que no estarás como buitre detrás de mi esposa y también conocer tus “antojos” así como lo que haces para sobrellevarlos.

—No he tomado sangre de otros lobos ni tampoco de seres humanos si eso es lo que te preocupa—Responde seco—Solo pequeños animales que yo mismo voy a cazar por las noches cuando lo necesito.

Shawn no detecta mentiras en lo que dice, le creo.

—Entonces en la mazmorra…

—El mismo tiempo que estuve encerrado me he resistido a esos antojos e impulsos.

Su actitud parece normal, sabe controlarse, admito que admiro un poco el que pueda reprimirlo y disimularlo tan bien. Los vampiros son impulsivos por eso son peligrosos los lobos somos más impetuosos, tiene un lado sanguinario pero lleva en sus venas también el deseo de proteger a su manada.

—Bien, mantén cualquier impulso fuera de mi manada, mientras no codicies lo que es mío puedes quedarte.

—Ese es un gran problema, hermano mayor.

  Su mirada lo dice todo, aunque no hay temblor en su cuerpo y parece estar sereno puedo sentir aquellos impulsos que mantiene cautivos.

¡Por supuesto que es un problema enorme, mi hermanastro continúa detrás de mi pareja como un caracol! Baboso, rastrero, carente de escrúpulos.

—Responde con sinceridad, Etzel ¿Todavía sientes deseo por mi esposa?

—Por supuesto.

Shawn, comienza a cavar la tumba de este cabrón.

—Puede ver a través de mí, comprenderme como nadie. Es una hembra hermosa, tiene todas las cualidades que se busca en una buena esposa.

Sí, estoy de acuerdo en todo eso. Incluso en "me comprende mejor que nadie" pero eso es lo que debo pensar yo, no un amante de lo ajeno como este descarado.

—Es imposible no desear que alguien como ella fuera mi pareja. Pero sé que alguien como yo no está a su altura, ella merece algo mejor.

Entiendo perfectamente esa manera de pensar.

—Como yo, por supuesto. 

—No, ninguno que lleve "Avery" en su nombre debería acercársele.

¿Qué le dice que conmigo no hará una gran diferencia?

— No puedo creerlo ¿No lo sabes todavía?

¿Qué debería saber?

Me mira detenidamente un largo rato y suspira.

—El lobo de fuego debe elegir. Sólo su pareja puede salvarla de su maldición pero elegir al incorrecto le llevará por el camino de la perdición y destrucción.

—No importa lo que haya en mi nombre, Etzel. Yo soy  la opción correcta.

Nuevamente suspira y gruñe por lo bajo.

—No se puede negar que sientas algo por ella. Solo espero que eso no sea amor y si lo fuera, que jamás te elija ni seas correspondido. 

Cady, es imposible que no desee estrangular a este imbécil.

'Tranquilo, Ery'

Dime, Shawn ¿Cuantas mentiras ha dicho?

‘Ninguna. No detecto mentira alguna’

No es posible.

— ¿Por qué está mal que la ame según tú?

—Porque si llegara a existir ese sentimiento llamado amor se activarán ambas maldiciones.

Etzel se equivoca, si Cady me elige su maldición se acabará porque yo no soy una escoria. Soy el hombre que más le ama---

Al instante el rostro de un hombre igual a mí con al menos 10 años de diferencia me mira acabado con ojeras tan grandes como su soledad, el espejo empañado como su conciencia y su mirada llena de un anhelo que jamás podrá cumplir.  

El movimiento de su mano y sus dedos al dar vuelta al único enlace con el que puede conectarse a ella, un anillo sencillo que los humanos colocan en sus dedos cuando se unen en matrimonio.

—Porque la amo de verdad.

Ni siquiera puedo afirmar que solo yo la amo, porque ese hombre viene de inmediato a invadir mi cabeza. Él también... ambos la amamos, en un nivel casi del mismo peso y tamaño.

Incluso a sabiendas que soy el protagonista, que lo nuestro tiene un límite imposible de cruzar para mí, aunque sé que cuando llegue el momento mis esperanzas sean casi nulas.

Al final ella decidirá, Eardwulf o yo. No permitiré que elija a nadie más, si acepté a mi rival fue porque sé desde su piel y huesos lo mucho que la ama.

—Si tu amor fuera mínimo, por su vida, aún hay tiempo para que evites que sea amor.

—No voy a evitar nada porque ya sucedió, la amo, más que a nada y más que nadie en este mundo.

En “este mundo” es lo único que puedo decir sin demeritar a ese hombre.

— ¡No es amor! ¡Piénsalo bien, te lo ruego, hermano! ¡Por su vida no permitas que sea amor!

Mi hermanastro se arrodilla como el rastrero que es y me jalonea de las piernas, mi respuesta inmediata es patearlo.

— ¡Es amor! Etzel, no importa cuánto quieras interferir ni lo mucho que codicies a MI pareja. Me enamoré de ella y estoy seguro, ella también comienza a amarme.

— ¡No, nunca será amor! ¡Un Avery no debe amar nunca!

¿Por qué? ¿Quién le da ese derecho a decidir lo que es o no amor?

—No importa cuánto te arrodilles ni si te arrastras a sus pies, ella es MI pareja. La diosa nos unió y nada de lo que digas va a separarnos.

Etzel me mira con resignación y libera de su desesperado agarre mi pierna, deja caer sus brazos e inclina su frente casi mirando al suelo.

—¿Estás seguro de que la amas?

—Tan seguro como el sol que sale al alba y la luna en el cielo nocturno.

Etzel suspira y asiente. Finalmente entiende que no tiene lugar alguno en nuestra relación de pareja.

‘No puede evitarlo, Ery. Es el segundo protagonista’

Justamente lo que Cady quiere arreglar.

—Ahora déjate de maldiciones y acata las órdenes de tu Alfa. Si deseas permanecer en la manada. que permita que estés siquiera unos centímetros cerca de mi pareja, nunca más mencionarás tal sandez.

—Si... hermano.

Me importa un carajo la "maldición Beckham" de elegir escorias, tampoco me importa la que yo tenga como Avery.

No me afecta que mi cachorro sea varón o hembra porque Cady no puede concebir de todos modos. Si me elige y soy la opción correcta, su maldición terminará. 

Al menos hay algo que sabe admitir ese idiota. Él no es digno de Cady, su cobardía y su doble cara lo vuelven un perfecto candidato a escoria.

***

Después de las “negociaciones” y de aquella conversación con mi hermanastro, la noche estaba a pocas horas de terminar. Subí cada escalera con gran cansancio, no creía tener fuerzas para trepar por la pared hasta el balcón para entrar a nuestra habitación.

Pude entrar sin problemas, ella dejó abierto el seguro para mí. Su reconfortante olor me hace olvidar por un momento de todos los problemas en el exterior, quedan diecisiete días, tengo ese tiempo para encontrar una solución y mantener alejados a todos ellos antes de que intenten reclamar a mi pareja.

Mientras me despojo de mi camisa veo hacia el rostro dormido de Cady, su cabello continúa con ese tono marrón. Aunque Shawn se alegra de ver tan tranquila a su madre, le inquieta un poco pues dice que no siente a Candace Var Sansa en ella hoy.

Mejor, así podré tener a Cadence completamente antes de dejarla ir lejos. Nuestra cama emite un leve rechinido cuando subo acechando a mi pequeña y apacible presa. Beso su frente y ella suspira con una sonrisa. Sigue dormida, busca algo con su mano y no se detiene hasta llegar a mi pecho. Sonríe leve e inocente, rueda su cuerpo hacia mí  acurrucando su cabeza sobre mi brazo, no parece serle suficiente pues hace un ovillo con su cabeza hasta que su frente choca con mi pecho. Finalmente se detiene.

Aún tengo el maldito hombro adolorido, Cady sin darse cuenta me ha dejado todo el peso sobre este y duele como el infierno, aun así sonrío como imbécil y con el único brazo sano que tengo abrazo su cuerpo por la cintura.

Mía… Al menos en este mundo ella es completamente mía.

Eso es lo que pienso ingenuamente al abrazar a mi pareja, embriagado por su olor que creo solo para mí sin saber que alguien más se aproxima. El mar salpica embravecido golpeando un barco que continúa con decisión hacia un rumbo fijo, ahí, la silueta masculina de alguien observa el mar embravecido mientras detecta en el aire el mismo un olor exquisito que le hace salivar.

Lleva su mano a sus labios y con la otra mano se toca el pecho sintiendo el latido frenético de su corazón, su respiración se agita y sus ojos plateados toman un peligroso tono negro.

“Pareja” murmura casi como un gruñido sin dejar de mirar hacia el acantilado del que proviene ese olor.   

Maika Maese

¿Quién es ese ser misterioso? Justo cuando el mar embravecido parece calmarse una nueva tormenta se acerca... Ni el joven Alfa ni Cady saben lo mucho que este nuevo personaje hará soplar el viento en direcciones opuestas.

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