Mundo ficciónIniciar sesiónActo I- ¡Es una cita! Parte 1 (Cady) ~
Mi abuela solía decirme que cuando necesite una respuesta o me sienta perdida mire al cielo, no importa si es de día o noche siempre es posible encontrar el camino de regreso cuando usas a las estrellas o la misma posición del sol.
Sin embargo por más que miro hacia el rojo atardecer me siento más perdida que antes.
Pensé que Hagen Van Stumble, el príncipe licántropo era un personaje más en la historia, alguien a quien puedo rechazar libremente sin consecuencias. Que es un extraño completamente ajeno a mí y que este no comprendería si le dijera que no soy Candace. Me equivoqué.
Incluso más que Ery, “Hagen” comprende mi situación porque él está en el mismo enredo.
Está atrapado en una historia absurda de lobos como yo, misma de la que no podrá salir nunca si no consigue los preceptos.
En tantos meses no ha conseguido ni uno solo, su rosario está completamente nuevo. También me sorprendió que en tan poco tiempo de conocerme haya dado con la hipótesis de que yo no soy Candace sino otra persona.
Además, él no puede comunicarse con Schadenfreude ni tiene una ventana que pueda usar como inventario. Por alguna razón no puede verla ni tampoco escucha lo que dice el sistema.
Si es un viajero del rosario como yo debería hacerlo ¿no es así?
Además perdió sus recuerdos, yo más que nadie comprendo lo frustrante que puede llegar a ser eso. Al menos yo recordaba quien soy, no estaba completamente en blanco como este hombre atrapado en el cuerpo de un príncipe que no recuerdo haber escrito jamás.
No puedo dejarlo a la deriva ni darle la espalda ignorando su problema.
Me preocupa porque es igual a mí, porque esa persona no solo es un viajero del rosario cualquiera, él es alguien a quien conozco. No importa lo que me haya hecho en el pasado, si no lo recuerda siquiera… no hay nada que pueda reclamarle.
¿Qué hago, Chiara?
En mi corazón sé que debo albergar solo a Ery pero no puedo evitar el pasado ni a ese lado de mí, esa niña pequeña que gustó de un chico por primera vez.
No puedo decirle lo que siento a mi Alfa, tampoco tengo idea de cómo explicarle todo esto sin traicionar la confianza de “Hagen” quien me ha dicho su secreto, algo que de saberse podría resultar en algo grave.
— ¿Tanto te ha impactado el significado de BL?
“Be-Ele” Hershey le llama Boys love o amor de chicos, no lo entendí completamente porque en realidad no estaba escuchando, pero puedo darme alguna idea por el tema de Ery y Milo.
Quisiera decir que nada me da ni me quita que Milo y Ery tengan su “bromance” porque Hershey y yo también jugamos y nos decimos cosas, con Sarah incluso crucé cierto límite de amistad aunque al final aceptamos que nuestro vínculo es más el de unas hermanas.
Pero no puedo evitar sentirme incómoda.
“¡Milo, vamos a hacerlo!”
“¿Estás seguro? Te va a doler”
No importa cuanto lo piense, es imposible el no malinterpretar algo como eso.
—Quiero verlo…
Suspiro sin notar que lo he dicho en voz alta.
Aunque no ha pasado ni un día ya lo extraño, quisiera verlo y sentir el calor de su cuerpo cuando me envuelva en sus brazos. Mis labios lo extrañan, deseo escuchar los latidos de su corazón que me recuerden lo real que él es para mí.
Creí tener el valor para enfrentarme a este problema, hablar con él con la mano al pecho y ser sincera. Luego sucedió aquel incidente extraño y, con el pasar de los minutos dando tiempo a mi cabeza de pensar con mayor detenimiento todo lo que sucedió esta mañana, me acobardo más.
¿Qué puedo decirle?
Ni siquiera tengo permitido elegirlo, podría tocar a su puerta, buscarlo. Pero sería inútil. Si tan solo tuviera una buena excusa para---
¡SLAM!
La puerta se abre de par en par, aunque se tarda mucho en entrar, puedo detectar los pasos de Lina quien parece perdida en sus pensamientos antes de decidirse por acercarse a mí mostrando una carta.
—Necesito un favor.
Solo me basta con voltear el sobre y leer a quien va dirigido.
“Para Beta Milo de Lina de Fritz”
Tampoco necesito responderle con palabras pero estoy segura que me ha leído en los ojos un “¿Quieres que se lo entregue?” pues asiente con la cabeza y desvía su mirada hacia otro lado completamente avergonzada.
Hersh tampoco espera ni un poco antes de asomarse sobre mi hombro y leer rápidamente mientras una sonrisa se le dibuja de oreja a oreja.
—Si pudiera recibirlo esta misma tarde… de preferencia.
Mi Gamma y yo nos miramos en complicidad antes de pegar un grito de emoción.
***
No solo Lina acaba de hacerme el día tras alimentar más el chisme sobre la relación que se está cocinando con Milo y ella, también me da una excusa para ver a Ery y, quizá, reunir fuerzas para explicarle lo que sucedió con Hagen.
Antes de cruzar por el pasillo me miro en el espejo y aliso mi ropa, reviso los cabellos fuera de lugar y retoco un poco el color melocotón en mis labios.
No suelo hacer esto pero, desde que me enamoré de Ery, me preocupo más de mi apariencia. Quiero que le sea imposible resistirme incluso si lo de Hagen le resulta molesto.
Toco con mucho cuidado la puerta, en realidad mis mejillas queman de solo pensar que lo veré y no estoy segura de si podré resistir sin lanzarme a su cuello antes de hablar.
TOC, TOC, TOOOC.
Él abre la puerta, me mira, pero no hay ninguna emoción en su rostro cuando desvía la mirada y me deja abierto mientras camina de manera muy apresurada hacia la biblioteca.
¿Es imaginación mía? Gian, mi novio me está evadiendo.
‘Parece que hizo algo muy malo porque se ha escondido ahí dentro’
Justo cuando Chiara me dice eso veo a Milo, la razón por la que estoy aquí con una carta de Lina en mis manos para él… Luego noto que tiene la camisa abierta, muy mal acomodada por cierto, y en el hombro una mordida asomándose por la rasgadura.
No es lo que parece ¿o sí?
— ¿Necesita algo, Luna?
Esa formalidad es demasiado sospechosa.
—En realidad…
Ery sale de la habitación de la biblioteca con un libro en las manos fingiendo que está leyendo, lo sé porque la carátula está completamente al revés.
Su escritorio es un desastre como si hubiera tirado todo de un manotazo en un ardid apasionado, él también tiene la camisa a medio cerrar. De verdad no quiero pensar en las muchas posibilidades pero esto es demasiado sospechoso.
‘¿Será que estaban haciendo algo de “bromance”?'
Si se muerden y desnudan no es juego, Chiara. Eso ya es algo serio.
—Creo que están muy ocupados, regresaré después de que hayan terminado con sus… muy interesantes asuntos.
Aunque mi pareja esté de espaldas puedo ver los escalofríos recorrer por su espalda cuando Milo me detiene hablando rápidamente.
—Para nada, Giancito y yo ya terminamos con ese asunto. Puede quedarse mi Luna todo lo que desee.
¿Giancito? ¿Ya terminaron?
Esto es tan patético para mí que ni puedo enfadarme.
Veo a mi pareja, él voltea un poco y puedo ver asomarse un color rojizo en sus mejillas y orejas. Luego mira a Milo quien parece responderle con un enlace mental mientras su Alfa se repega el libro a la cara.
Jamás se ha ruborizado así por mí.
De repente me vienen unos mareos de solo imaginar lo que sea que haya pasado aquí.
Ambos tienen algo que les hace apuestos, tal vez de tantos problemas con las mujeres hayan decidido...
—No tiene importancia—Digo apenas señalando con pocas fuerzas y una risa reprimida—Ese libro está al revés.
Salgo con cuidado, cierro la puerta rápidamente. Me recargo contra la pared, luego de respirar muy hondo comienzo a caminar a pasos largos mientras la señora Bertha y las mucamas cuchichean entre ellas sobre la posición en que encontró a mi novio con su Beta.
¿Será que antes de su alboroto en casa de Lina hicieron algo más para reforzar la amistad?
Niego con la cabeza.
No debería pensar en eso. Veo la carta en mi mano, vuelvo a suspirar. Será difícil explicarle a Lina que ese Beta que comenzó a interesarle, siente más interés y curiosidad en experimentar con "otro" tipo de emociones.
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Acto I- ¡Es una cita! Parte 1 (Ery) ~
La vida se rige por decisiones, no importa si eres un Alfa, un lobo, un humano o lo que sea. Mientras tengas la razón para tomarla, siempre terminas por eligir un camino.
Tomar o no tomar una cerveza prohibida desde hace años para los lobos, por ejemplo.
Todas y cada una de esas decisiones tiene “consecuencias” sin excepción. El rumbo de ellas y si estas tendrán algún beneficio son enteramente responsabilidad de quien decide tras ver sus opciones y calibrar cada una en la balanza.
Un Alfa responsable lo haría.
No todos encajan en ese perfil. Hay quienes simplemente actúan, no piensan en las consecuencias de sus actos hasta que ven que el precio fue demasiado alto.
Últimamente creo que yo soy uno de esos casos.
[¿No le basta con tener dos esposas?]
Lo más alarmante no es solo el contenido agresivo e irrespetuoso hacia su Alfa, que ya habla bastante de lo que mi manada opina de mí. Nada nuevo en realidad, después de todo entre mis decisiones arrebatadas estuvo el imponerme como Alfa y apropiarme de la manada.
— ¿Tan fácilmente mi hermano mayor se ha intimidado con una carta? Debe ser un contenido muy peligroso—Dice ese chismoso.
—Peligroso sin duda—Responde Milo con sarcasmo.
—Me alegra ser útil, si me necesita mi hermano mayor estaré donde siempre, cuidando de mis preciosas flores antes de que algún ruiseñor termine en ellas por accidente.
Etzel hace una exagerada reverencia sin quitarse esa sonrisa extraña del rostro. Por supuesto que debe haberla leído, solo un desquiciado tendría cultivando rosas asesinas que se alimentan de aves que luego usa como abono.
Está loco.
Sin embargo, por mucho que quisiera responderle con algunas palabras del mismo filo que su sospechosa malicia, mi mente y mis manos están más ocupadas en temas más importantes.
—Hasta después, hermano Alfa.
Cierra la puerta con una lentitud desquiciante y no es hasta que se ha ido que mi Beta y yo finalmente podemos respirar algo de tranquilidad.
—Si no fuera que Jerry admitió apuñalarse a sí mismo yo si me habría creído que tu hermano perdió el piso.
Respondo con un gruñido.
—Perdón, tu “hermanastro” está loco.
Eso tampoco es nuevo. Los vampiros son unos seres tétricos de gustos y actos cuestionables.
De regreso a mi propio tema, vuelvo a leer la carta “urgente” sin aguantarme las ganas de romperla, cosa que hago después de llegar a la parte de “amor prohibido” Sí, lo admito. Al principio me sorprendió después se fue convirtiendo en algo incómodo y finalmente en una decepción.
GRASH-GRASH-GRASH
—Aunque tiene razón al señalar que habla de un Alfa demasiado débil el que se sienta intimidado por una inocente carta donde suponen que de tanta hembra que ha tenido se ha aburrido y ahora le atraen los machos.
—Nah, leí lo que ese autor misterioso escribió del llamado Jermilo.
Agradezco que el contenido no haya sido más vulgar.
Lo que más me alarma es que crean que Jerome encaja mejor con Milo que yo. Por supuesto jamás voy a decir algo así en voz alta. Soy mucho más apuesto que él, un Alfa de alta estirpe, incluso estoy mucho más dotado que él. Puede que estén del mismo tamaño pero el mío es más grueso.
—Cuando haces esa cara y te quedas callado es porque estás pensando alguna de tus cosas sucias. Espero que no sea lo que sospecho.
—El mío es más grande.
—Bah, lo sabía—Calla un momento—A mí tampoco me importa, pero yo no sería el de abajo, el mío es más largo.
‘Por la diosa, dime que no van a discutir por los tamaños de pene ahora. Roshard también cree que ustedes dos dan vergüenza’
—Creí que no te agrada hablar de eso.
—Bebí contigo, hice quien sabe cuánto ridículo, incluso sabes mi secreto.
— ¿Cuál de todos? El de Lina o que prefieres ser el que da que el que recibe con un macho.
En los tiempos de guerra este tipo de conversaciones eran comunes para nosotros, creo que el único que tenía problema en seguirnos la corriente era el muy sensible Hagen Graves. Por supuesto no lo decíamos con intenciones de aventar los lobos ni realmente queríamos algo con nuestro amigo, era más bien una manera de ejercer dominio. El que menos se avergonzara y lograra intimidar al otro gana.
Cuando obtuve a mi lobo dejé de hacerlo. Quizá porque esa actitud inmadura me restaría puntos en la selección de Alfa, aunque nunca pensaron en siquiera darme una oportunidad.
—Si recibo o doy será con todos menos contigo, Giancito.
—Eso dices, pero sabes que no podrías resistirte a este cuerpo y este rostro.
‘¡Ya dejen eso!’
—Lo digo y lo repito, aunque fuera hembra no serías mi tipo.
—Igual me estarías suplicando…
—Ni si estuviera urgido serías opción.
Silencio total.
Si bien podría discutir esto y ejercer mi dominio completo al ganar en esta conversación para nada desviada no es el momento.
—Creo que fue demasiado por hoy—Milo aclara su garganta haciendo una voz más grave y varonil.
—Estoy de acuerdo.
—Además de que están erradas.
—Cierto, porque tu tipo es un príncipe licántropo de cabello más largo que una hembra y más músculo para que te abrace y te someta.
De alguna manera él me ha vuelto a ofender. No he olvidado que Milo considera al príncipe licántropo superior a mí.
Milo me mira, cruza los brazos y suspira con un gruñido.
—Dije “Si fuera una hembra normal” pero tu pequeño enigma no es una hembra común, así que puedes relajarte. A menos que a ese filántropo le dé por escribir, hablar en alemán y mencionar libros entonces siéntete en desventaja.
—El cabrón habla en Alemán—Puntualizo—No sé si escribe ni mucho menos que sea un “filántropo” ávido a la lectura aquí. Pero si es quien creo, entonces no tardará en mostrarlo.
Milo aclara su garganta. Él sabe a lo que me refiero, fue el primero en sospecharlo y sabe más de lo que yo mismo he visto en sueños.
—Si te sirve de algo, aunque Eardwulf tenía un vasto vocabulario en distintos idiomas, no sabía alemán. Lo aprendió durante esos cinco años de viudez voluntaria y no terminó de certificarse.
Incluso si Milo no me lo dijera no me sorprendería que se haya pasado cinco años puliéndose a sí mismo para ser del completo de gusto de Cady.
—A Liam si le sorprendía la manera en que cruzaba sus propios límites—Admite mi Beta sin decir nada más.
Hablar de ese desgraciado me exaspera demasiado. Si bien entiendo su situación y acepté que esté enamorado de la misma mujer que yo eso no quita lo mucho que lo detesto. No le bastó con ser “real” y vivir bajo el mismo cielo que Cady, también me quitó mi lugar como protagonista para volverse el personaje principal.
Maldito cretino.
—Pero no importa lo que yo diga o lo que tú opines de “Hagen” ahora, es tu pequeño enigma quien decidirá al final—Me golpea el hombro—Y no podrás inclinar la balanza a tu favor si te mantienes lamentándote por el agua derramada.
No ha terminado de hablar cuando me lanza algo que atrapo por inercia entre mis manos. Es la maldita piedra para ver recuerdos.
—Nah, paso de esta cosa.
— ¿Por qué? —Me sonríe maliciosamente— ¿Acaso el Alfa tiene miedo de tener que cometer Seppuku por hacer algo verdaderamente ridículo y vergonzoso?
Sonrío, no porque me haga feliz sino como una manera de mantener mi confianza. Un Alfa no se deja llevar por sus emociones pero aquella regla acabó por destruirse cuando Cady llegó a mi vida y me reconstruyó.
—Es porque no necesito ver más para saber que aquí quien más ridículo hizo fuiste tú, Milo.
Es mi Beta quien ahora se ríe con esa misma confianza falsa.
— ¿Quién dices que hizo el peor ridículo? —Me dice sin separar los dientes que ha apretado con algo de molestia.
—Bueno, es normal que lo hagas porque no eres un Alfa como yo que sabe controlarse con un poco de alcohol.
Milo me gruñe.
—Estabas cantando, Ery… CANTANDO, tú nunca cantas.
—Con una voz como la mía que conmueve hasta a los dioses—Respondo con modestia—Al menos no me eché sobre una hembra embarazada como lobo hambriento.
Eso por supuesto no le agrada a Milo quien golpea el escritorio.
¡BAM!
— ¡PSSHT! Apuesto a que tú estuviste peor que yo anoche.
—Cady y yo dormimos en casa de Stronghold y por lo que olí, amanecimos juntos, yo estaba desnudo por cierto.
—Felicidades por meterla, claro, eso si no te llamó por el nombre de otro mientras tanto.
‘¡Uuuuh, eso fue bajo!’
Hablaremos de tu comportamiento grosero hacia tu padre después.
‘¡Que no eres mi padre!’
Lo serás muy pronto, cuando me case con Cady.
—Cady dijo que no siente NADA por él como lo hace conmigo.
—Puedes engañarte todo lo que quieras, Giancito. Si ella dijo eso, fue porque no sabe que la carta no era una trampa suya ni tampoco que ese mismo cachorro es el mismo Eardwulf.
— ¡¿Y por qué tendría que saberlo?! ¡¿Acaso quieres que lo elija a él?! ¡Claaaro, eso es lo que quieres!
Le agarro por cuello, Milo me responde de la misma forma.
—Por supuesto que eso quiero, que este bucle de vidas fallidas termine de una vez por todas.
—A costa de que ella lo elija a él—Gruño empujándole directo contra el escritorio.
Milo se levanta sin ningún esfuerzo y me golpea haciéndome llegar hasta uno de los estantes de la librería. La piedra cae rodando por el suelo.
— ¡Ugh…! ¡Solo un villano se aprovecha de aquello que ignora el protagonista para tener una sucia ventaja!
‘¿Ahora van a pelear?’
Cállate y dame tu poder, incluso si Roshard te agrada esto es un asunto de dominio Alfa.
¡CRASH!
Sin rechistar, pues sabe que mi Beta se ha pasado con sus ofensas, Shawn me brinda su poder aunque no parece estar de acuerdo. Milo también me muestra en sus ojos el brillo de su lobo Roshard.
— ¡¿Y qué si soy un villano?! ¡Toda mi vida los demás lo tuvieron todo desde una maldita y perfecta familia hasta el respeto de la manada!
¡BAM!
—¡¡Claro!! ¡La familia Bloodthorn también tiene sus razones para atacarnos ¿crees que eso les justifica por las vidas de aquellos guerreros NPC?!
¡BAM!
— ¡DEJA DE USAR ESOS TÉRMINOS IMPOSIBLES DE PRONUNCIAR!
— ¡No puedes pronunciarlos porque tu mentalidad y tu soberbia están tan limitadas como para entender algo que no conoces!
— ¡Repite eso!
¡BAM!
¡SHAWN! ¡MÁS PODER!
‘Tendrás que usar hasta ese nivel, me niego a agotar el mío para una riña contra un lobo que me agrada como Roshard’
Cobarde.
Milo también parece tener la misma dificultad pues se levanta limpiando la sangre de su labio. Ambos perdemos el color de nuestros lobos en los ojos comprendiendo que esto solo será un uno a uno midiendo nuestras propias fuerzas.
—Incluso si nuestros lobos se niegan podemos arreglar esto aquí y ahora.
—Lo mismo pienso, Mili.
A pesar de que nuestros lobos se han negado a participar, la oficina se llena de gruñidos bestiales de un Beta y su Alfa. Sin saberlo, pues nos hemos propuesto pelear hasta caer, ninguno de los dos nos percatamos de aquellos que se encuentran afuera escuchando la batalla campal. Aunque mi fuerza es superior, el tamaño de Milo y su fornido cuerpo le dan ventaja cuando rodamos por el suelo.
La última vez fue Jerome quien detuvo nuestra pelea, le golpeamos cuando se puso en medio y terminamos por golpearlo de nuevo por el mero hecho de interrumpir y ser un entrometido.
Esta vez nadie puede detenernos.
Con un puñetazo que me hace escuchar el vacío por un oído, Milo continúa dándome su sermón.
—Solo te lo diré una vez porque estoy harto de que hagas oídos sordos y no puedas entender algo tan importante—Me dice sosteniéndome por el cuello, casi ahorcándome—Lo que determina a un villano son sus acciones no la historia.
Eso ya lo sé.
Es por eso que intento no serlo.
—Sé que lo intentas, Ery—Me gruñe— Pero el solo intentar no es suficiente.
¿Que no es suficiente?
¡BAM!
Con un perfecto rebote soy yo quien ahora le toma por el cuello de la camisa pegándole un buen puñetazo.
— ¡¿Entonces que sugieres, Mili?! —Ni siquiera me importa que se le haya rasgado la camisa al clavar mis uñas todavía afiladas en su hombro— ¡Nada de lo que hago es suficiente, ¿eso quieres decir?!
— ¡Si eso es lo que quieres creer entonces piénsalo así!
¡Cómo detesto que no diga las cosas de manera directa y solo le de vueltas esperando que entienda lo mismo que él!
—Escucha bien “Gian” ambos tienen algo que les da la ventaja y también sus desventajas. Aunque seas mi amigo y quisiera apoyarte, es precisamente por esa clase de “amor” falso que---
— ¡Mi amor no es falso! —Le digo apretando su cuello.
— ¡Lo es si se mantiene por mentiras, Ery! —Me responde sin dificultad y sin dejar de mirarme como si yo fuera el responsable de todo esto.
¿Mentiras? ¡¿Que mi amor es falso?!
¡BAM!
— ¡Yo no estoy mintiendo! —Le pego otro puñetazo— ¡Sabes perfectamente por qué no se lo puedo decir!
—Dirás lo que quieras, omitir es también un camino hacia el engaño y la mentira---
La puerta se abre de golpe, es la señora Thunderhowl quien me ha abierto la puerta con la llave que tiene para hacer la limpieza.
Al ver no solo el desastre sino la posición en que me encuentro sobre Milo, sin notar los moretones sino la camisa rota, el ama de llaves que dirige a todas las sirvientas se lleva la mano a la cara y cierra de inmediato.
¡SLAM!
—Oh, por la diosa…—Exclama ella desde afuera—Creí que estaban peleando pero no esperaba que el Alfa tuviera esos deseos por su Beta.
¿Qué fue lo que creyó ver esa mujer?
Milo me toma el brazo y con su mano apretuja la muñeca de mi mano derecha para aligerar su agarre separándome completamente de su cuello.
—Bájate antes de que crean que eres mi tipo.
— ¡Ya quisieras! —Aun así le dejo ir y me sacudo la ropa como si me hubiera dejado su suciedad.
Milo al levantarse siente una molestia en su cuello que acomoda haciendo tronar este desde el hueso.
— Deberíamos regresar a los entrenamientos, esta pelea fue demasiado débil.
Tendrá que ser sin esos guerreros presentes porque para este punto ya no podemos estar seguros de quién está del lado de esos Bloodthorn, el supuesto “señor” psicópata o algún vampiro igual de desquiciado.
Después de acomodarse la ropa y descubrir que sus botones no tienen arreglo, suspira y vuelve a limpiar su labio.
—Yo no creo que seas un villano aunque te comportes como uno—Dice sin dejar de darme la espalda mientras se sacude con las manos las arrugas de la camisa—También hay héroes y protagonistas que pueden desviar su camino. Aun si no les importa a los lectores ni los llaman directamente villanos, pueden ser peores que aquel que tiene el papel de ser malvado.
‘Si te detuvieras a pensar en ello, más que una amenaza te está dando un consejo’
Sí, eso parece.
Me llamó aprovechado por no tener el valor de enfrentarme a mi rival poniendo cada peón en el tablero aunque se trate de los del oponente. No puede llamarse jugar limpio si no le dejo participar con todas las piezas para evitarle ganar.
Un gran suspiro sale por mi boca.
—Buscaré la manera, le diré a Cady lo que sé de Edén hasta donde me sea posible.
Milo sonríe de lado.
—Es la mejor decisión que has tomado.
Sera una decisión cuando lo haga, por el momento es una opción que tomé porque no deseo ser un villano ni robar a Cady de mi enemigo, ella no me perdonará si lo hago.
—Tch, tampoco es que te esté haciendo un favor, no me importa en lo más mínimo lo que creas, Mili. Lo haré porque tengo toda la confianza de que aún sin esa ventaja, Cady me ama.
Con una risa a medias con algo ronco en su tono, Milo levanta algo del suelo y lo pone directamente en mi mano.
—Bien, Alfa perfecto con pareja encantadora, si estás tan seguro demuestra que no te fue peor que a mí entonces.
Con un bufido para nada altanero niego con la cabeza.
—Claro que te lo mostraré.
{Si fueras más grande sería difícil que quepas, estás bien tal como eres, Gian}
Cady…
—Aunque dudo que se refiera a lo mismo que tú, tienes de ventaja que no le importa que seas un depravado.
{Me gustas tal como eres, todo de ti me encanta}
Su sonrisa, esa maldita sonrisa debería poder extraerla de ese recuerdo y materializarla para verla todo el tiempo. Es tan hermosa, mía y solo mía.
Pero mi yo borracho, patético, aleja su mano y el muy necio lo arruina todo.
{¡Yo no quiero gustarte! ¡Quiero que me ames! ¡¿Me amarías más si fuera más grande?!}
—Es increíble la facilidad con la que puedes boicotear tus propias posibilidades, Ery.
N9 siquiera puedo defenderme porque eso mismo fue lo que hice, sin embargo no cerré por completo mis opciones pues Cady se lo tomó con humor. Ambos reímos en mi recuerdo. Podría jurar que nuestro vínculo se fortalece por el brillo que comienza a asomarse por sus ojos.
{Si por el tamaño se pudiera amar ya me habrías matado} Me dice ella haciendo que mi corazón se detenga por un instante ante unas palabras inesperadas como esas {Si fueras más grande no podría soportarlo}
—Se refiere a los sentimientos ¿verdad? —Pregunta Milo un poco confundido—Por la diosa, por eso en la manada los llaman la pareja pervertida.
Yo tampoco puedo soportarlo más, pienso en ello apretando con fuerza el lugar donde late como un loco mi corazón. "Quiero que me ames" susurra en resonancia mi alma. Si tan solo supiera lo que necesito hacer para lograrlo lo haría de inmediato.
La sorpresa en sus ojos se disipa rápidamente y comienzan a emitir un brillo amarillento, son sus ojos, esos ojos que son sinceros y completamente suyos.
{No necesitas hacer nada, Alfa tonto} Me sonríe acomodando mi mano en su mejilla, aunque es un recuerdo puedo percibir ese calor que debí sentir esa noche {Porque yo también…}
Mis ojos se dilatan como los de un depredador, puedo sentir la intensidad en su mirada, el movimiento de sus labios diciendo lentamente las palabras que comienzo a saborear en mi mejilla que se extiende hasta mis oídos.
{Te a---}
Incluso Milo parece interesarse en ser testigo de este momento que debe preservarse como una celebración anual del día en que el maravilloso Alfa Terrence Gian Avery….
{¡UUUUUGH!}
VOMITÓ SOBRE CADENCE BECKHAM.
{¡Espera! ¡Ery!}
{¡GUUUUUGH!}
Mi patético, imprudente y estúpido pasado borracho hace arcadas constantes vomitando sobre Cady como si viera necesario soltar todo lo que comió sobre ella.
{¡GIAAAAAN~!}
Es oficial.
En lugar de tardar demasiado con una muerte honorable como guerrero, japonés necesito algo más potente y rápido para pagar tal deshonra.
Liberando la piedra pues no me creo capaz de ver más de esto golpeo al pecho de mi Beta entregándole este como si fuera parte de su herencia en mi testamento mientras le pido que oficie mi ejecución.
—Una espada es demasiado lenta, saca las garras y arráncame el corazón.
Definitivamente después de aquel acto tan impúdico y horroroso no podría volver a ver a la cara a mi novia en la vida. Si bien las aves regurgitan para alimentar a su pareja, eso no fue para cortejar ni alimentarla, sino una porquería.
‘¿Recuerdas que querías marcarla con tus fluidos? Lo hiciste de otra forma’
¡Soy de lo peor! ¡No merezco estar a su lado después de eso!
Estoy seguro que mi rostro debe haber perdido su color porque hasta mis manos palidecen y tiemblan. Con razón no me ha buscado, es por esto que me ha evadido toda la mañana ¡¿no es así?!
—Ery, aunque si fue algo muy asqueroso no creo que debas---
TOC, TOC, TOOOOC
Reconozco su manera de tocar, es ella.
—Dile que no estoy aquí—casi susurro mientras busco rápidamente el mejor lugar para hundir mi cabeza y no ver a la novia sobre la que vomité como un sin vergüenza.
—Sabes que ella puede forzar el cerrojo si no le abres—Me advierte Milo ganando un gruñido mío en señal de molestia.
—Por peores cosas deberías estar avergonzado, ve y abre la puerta a tu novia, Ery.
Él me empuja con fuerza haciendo que salte a trompicones y dejándome a mitad del camino.
Jamás me había sentido como si quisiera que el suelo se agrietara, partiera hasta ser un abismo y me tragara ahí mismo como, que me trague hasta las entrañas como lo hago en este momento.
¡Fue tal la despelucada que ya parece otra cosa! Nada es más heterosexual que dos hombres lobo bien machos sudorosos con la camiseta abierta revolcándose por el suelo. Resignada, Cady se dispone a devolver la carta a Lina y fingir que nada de esa noche loca pasó. Ery podrá ser un poeta empedernido y decir cochinadas pero hay límites que jamás cruzaría como lo son los tríos y vomitar sobre su pareja.







