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Capítulo 122.4- Vientos de Cambio /Ery Avery en Escena 40

Acto III- Es un Idiota (Ery) ~

¡Crash!

La puerta recibe un golpe tan fuerte que esta se cierra con estrépito, incluso el  lienzo de nuestros lobos se ha caído por el abrupto impacto.

¿Qué demonios fue eso?

Estaba negociando con la mujer que parece tener telarañas y murciélagos en el campanario cuando algo nos interrumpió.

Freya no es alguien con quien se pueda lidiar de manera normal, hay que seguirle el juego para lograr lo que quiero.

Por supuesto luego de que alguien cerrara la puerta como si quisiera darme un susto, abrí para averiguar quién fue el metiche que andaba por ahí escuchando lo que no debe.

En su lugar me encontré a Milo.

Me mira con cara de pocos amigos como si me juzgara, en respuesta le gruño y le cuestiono su actitud altanera.

— ¿Tú golpeaste así la puerta?

Él no me responde, me gruñe como si pensara que hice algo de nuevo y se aleja.

Menudo loco.

¿Ahora en qué estábamos?

Cierto, negociar con la mujer que tiene una percepción de la realidad muy particular.

—Necesito que parezca que es un compromiso real así que será conforme a tus gustos---

¡CRASH!

¿Qué carajo? ¡Alguien acaba de estrellar un plato contra mi ventana!

Si esta es una broma de mal gusto de Jerome o Milo juro que los voy a…

De pronto solo siento escalofríos cuando al resbalar los frutos y la miel todo su contenido por el vidrio, me encuentro unos ojos amarillos casi enrojecidos y un rostro que me dice “cuenta los segundos que te quedan de vida, cabrón” quizá lo haya dicho, después de todo la marca en mi cuello me permite escuchar sus pensamientos la mayor parte de las veces desde que me mordió.

—Oh, parece que alguien está muy molesto—Dice Freya con un gran brillo en sus ojos pues le parece muy excitante verme sudar ante la ira de mi pareja.

¿Fue Cady quien golpeó la puerta?

‘No lo hagas, Ery’

Pero la advertencia de Shawn llega demasiado tarde pues ya abrí la ventana y me asomé para decirle a Cady que podemos hablarlo en la oficina---

¡FUUUSH!

Algo me roza pasando directamente por mi oído en una gran ráfaga de viento hasta ser recibido por el suelo y estrellarse.

¡CRASH!

¿Eso es un tarro de miel?

—Oh, pero si es esa linda conejita—se cuelga de mi brazo— ¿Es un nuevo tipo de juego entre ustedes dos, Giancito?

¿Juego? ¡¿Qué tan alterada tiene la realidad esa loba demente?! ¡Cady me acaba de lanzar deliberadamente un tarro de miel a la cara!

Es culpa de Milo, le encargué específicamente que mantuviera entretenida a Cady mientras terminaba los preparativos del festival. Parece que le entran las órdenes por un oído pero no le suben al cerebro desde que se preocupa más en no alimentar las ideas de las fanáticas de “Jermilo” si será idiota, solo tenía que alejar a Cady un momento, un maldito momento mientras convencía a la loca de hacerla de cebo unos días.

‘Lo que debería preocuparte es saber qué parte fue la que escuchó porque por lo que me parece con su reacción, fue la peor, muy seguramente aquella que te dije que te lo pensaras mejor antes de soltarla por tu boca’

 Deja de molestar, Shawn. Solo consigues distraerme.

— ¿A dónde vas?

—Espera aquí, Freya.

Maldición… Ni siquiera recuerdo todo lo que dije durante ese intento de persuasión. Creo que hice una broma de algo y le pedí a Freya fingir todo ese “teatro” de que quiero casarme con ella.

Lo más rápido sería salir por la ventana pero no creo que ese tarro sea lo único que lleve para aventarme con el instinto asesino de Chiara que debe estar furiosa.

  

Salgo del edificio de la manada tan pronto como puedo y corro hacia atrás de este para hablar con Cady.

—Cadenza, qué diantres---

¡SHAAAA!

 Tan solo he dado un paso cuando un tenedor me pasa muy cerca del cuello.

—Ni un paso más, lo advierto.

En su mano tiene más cubiertos incluido un cuchillo.

—Bien, entonces hablemos---

¡SHAAAA!

Otro tenedor me roza por la mejilla y termina clavándose contra el tronco de un árbol.

—No tengo nada que hablar con usted, Alfa.

¿“Usted”? ¿“Alfa”?

Cada vez que me llama de manera demasiado formal no puedo evitar pensar que lo he arruinado en grande, pero no hice nada malo esta vez.

—Sabes que me puedes llamar por mi nombre, no importa si es en privado o público eres mi novia---

¡SHAAAA!

Esta vez lo que pasa sobre mi cabeza es un cuchillo que también se clava contra el tronco como si fuera la lanza de una flecha.

—El siguiente va dirigido al valor y hombría del Alfa.

¡Está furiosa!

Es tan hermosa cuando se enfada, me recuerda al primer día que nos conocimos solo que más salvaje. Su respiración hace que su pecho resalte por el escote de su vestido, que hablando de lo que lleva puesto es sencillo pero hace notar las curvas… Y ese color amarillo resalta con sus ojos.

Me pregunto si su ropa interior es del mismo color.

‘No es momento de pensar en esas idioteces, Ery’

Cierto, mi pareja se ha enfadado conmigo, debo calmarla primero.

—Cady---

Ella deja un pesado y gran canasto en mi mano de una manera tan inesperada que casi caigo sorprendido por el peso de algo que se veía tan liviano en su mano. Después voltea el rostro y camina hacia el bosque dándome por completo la espalda.

Debe querer que cargue con esto y la siga.

Apenas doy un paso hacia el frente cuando ella me detiene con una voz seca pero que lleva cada amenaza existente en el mundo.

—Si me sigue, si se acerca siquiera un poco, no me importa que sea un Alfa juro que lo mato.

“Un Alfa” no “El Alfa”

‘Será mejor que la dejes tranquila un momento, mi madre está demasiado enfadada como para escuchar---‘

—Cad---

En lugar de cubiertos una bola de fuego pasa por debajo de mi entrepierna.

—Tampoco me hable.

‘Te lo dije’

A ti si te escuchará, toma mi cuerpo y habla con ella.

‘¿Bromeas? Así como está no se detendrá por mí tampoco y si lo hiciera, me niego a ayudarte’

¿Vas a dejar a tu padre a la deriva?

‘No eres mi padre y esto te pasó por idiota’

Bien, de todos modos no podemos tener cachorros así que no me importa si me quema los inconmensurables, debo hablar con ella.

—Cady, no sé por qué te has enfadado—Shawn me gruñe murmurando “idiota” —Quizá un poco, pero puedo asegurarte que no es lo que piensas.

Cady detiene sus pasos, la distancia es un poco larga sin embargo por ser lobos podemos escuchar perfectamente a distancia así que siento alivio cuando ella finalmente voltea. La sensación se esfuma en cuanto veo la frialdad en su mirada como si hubiera perdido toda emoción y me responde con una voz helada.

—Alfa, no tiene que explicarme nada. Continúe con sus labores de semental, regrese allá con su prometida que toda la manada espera su heredero.

‘Por si todavía dudabas, idiota’

¿Cuánto fue lo que escuchó? Porque si fuera todo no me vería ni juzgaría como si fuera un completo descarado jugando entre dos hembras.

— ¿A dónde vas? —Pregunto aun a expensas de que me responda con una buena chamuscada en la entrepierna—Es peligroso que estés sola, lleva escolta.

Ella sonríe seca como si sintiera cierto dejavu con aquello de la escolta.

—No necesito de una escolta, puedo cuidarme sola, Alfa.

¿Por qué entre más nos acercamos siempre algo interfiere y nos aleja?

— ¡Cady! ¡No puedes salir sin mi permiso!

— ¿Quién se cree usted para impedirme salir?

¡¿Quién me creo?! ¡Soy tu Alfa, tu novio!

‘Ery, es de día nada puede pasarle, mi madre en este momento es más peligrosa que ellos---‘

—Dije que nadie sale de la manada sin mi permiso.

Sin importarle lo que dije continúa caminando, esta vez sin mirarme.

— ¡Cady! ¡No puedes hacer lo que te dé la gana solo por un mal entendido! ¡Si das un paso más ordenaré a los guardias que impidan que salgas!

Nuevamente se detiene.

—Le recuerdo, Alfa, que más allá de la importancia de su nivel, tengo un deber mucho más importante. Los preceptos y misiones. 

¿Por qué es tan necia? ¡Solo tiene que creer en mí!

—Escucha, estás agotando mi paciencia. No querrás que me enfade y te haga obedecer por las malas---

¡FUAAAASH!

Otra bola de fuego me cae casi a los pies.

— ¡Oblígame! ¡Anda, troglodita!

‘Te lo dije, con lo mucho que se ha enfadado ella sería el peligro de quien se le cruce en el camino’

—Si quieres mantener tu “valor y hombría” intacta, no te acerques, se un buen Alfa y ordena a tus perros que no obstruyan la salida, no querrás que me enfade y les haga quitarse del camino por las malas.

Lo último lo ha dicho arremedando mi voz, de verdad que es aterradora cuando se enfada. Bien, si algo he aprendido de nuestras peleas y diferencias, es que si se altera demasiado puede tener un resultado catastrófico.

Pellizco entre mis ojos, todo esto me hace sentir una intensa jaqueca como nunca había tenido antes.

Los pasos pesados y firmes de alguien se detienen detrás de mí. De inmediato gruño torciendo los ojos.  

—No digas nada, Milo.

Milo descorcha el tenedor y los cuchillos del tronco regresando todos al canasto en mi mano.

—De verdad, ni una palabra—Le advierto a regañadientes.

—No necesito hacerlo—responde mirando de lado y tosiendo en su puño—Qué imbécil.

¡¿Tú también, Milo?!

¡¿Por qué nadie cree en mí?!¡Soy el Alfa!

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Acto III- Es un Idiota (Cady) ~

Durante mi primer año de universidad me dejaron entre tareas y trabajos múltiples análisis de distintas obras literarias. Recuerdo una en particular porque fue la única que no supe comprender hasta ahora.

“Según la ideología de Miguel de Unamuno, en la frase “Probablemente no nace el amor sino al nacer los celos”¿qué cree que quiera decir con ello?”

En mi computador reposaba aquel fragmento donde había remarcado todo el párrafo, pensé en ese momento un “Por favor, que no me pregunte a mí eso” justo cuando el profesor de filosofía en letras me señaló.

“Señorita Beckham, si nos puede hacer el honor de compartir su punto de vista la ganadora del concurso---“

Así es, gané un concurso. Eso no significa que alguien sea la más inteligente ni que tenga las respuestas a todo, en especial sobre cuestiones del “amor” cuando es de lo que menos entiende.

Suspiré.

Observé el párrafo con gran atención […Son los celos los que nos revelan el amor] Sentí un enredo mayor ¿No son los celos algo malo? Dicen que el tener celos es un veneno letal que nos pudre por dentro ¿Qué tiene que ver eso con el amor verdadero?

Para mi suerte la campana que anunciaba el fin de clase me salvó de humillarme públicamente. El profesor asignó la frase como tarea y me encomendó el ser la primera en exponer la siguiente clase.

El resto del día me la pasé divagando entre las clases haciéndome la misma pregunta ¿Por qué el amor no puede nacer si no existen los celos? Por el contrario, debería ser lo ideal. Un amor “puro” donde no existan los celos es la meta de cualquier noviazgo sano, supuse.

Quizá si lo viera desde un libro en físico podría entenderlo, tal vez a la copia en mí computadora le falte algún párrafo o página, pensé. Así que fui a buscar el libro en la biblioteca, no fue difícil encontrarlo aunque estaba en un lugar un poco alto.

Tuve que pararme de puntillas y sacando la lengua lamiendo mi labio superior como un reflejo alargué mi mano para alcanzarlo. Al mismo tiempo una gran mano y el brazo de un hombre más alto que yo me hicieron sombra saboteando por completo mi objetivo.

“Primero Naranja Mecánica y ahora Miguel de Unamuno ¿No son algo complejos para una chiquilla?”

Dijo el hombre cuyos ojos de un azul profundo me son imposibles de olvidar.

¿Por qué tenía que estar ahí? Pareciera que todo el tiempo lo encontraba donde quiera que yo fuera pero él no me agradaba ni yo a él. Pensé que era una coincidencia desafortunada mientras acepté un poco reluctante el libro que ponía en mis manos.

[---Si no hubiese más que un solo hombre y una sola mujer en el mundo, sin más sociedad, sería imposible que se enamoraran el uno del otro]

Leí varias veces esperando encontrar algo más, el texto era igual que lo que había en la copia del libro en mi computadora. Nada nuevo, no que me sirviera para encontrar aquel enigma, por el contrario solo aumentaron mis dudas.

Observé al hombre cretino e idiota sentado justo enfrente de mí. En una biblioteca con tantas mesas y sillas, habiendo tantos pasillos con libros de licanos como los que devora hasta quedar estúpido tenía que caminar precisamente por el pasillo de filosofía. No solo eso, sentarse en la misma mesa que yo.

Miré de reojo al hombre sentado ahí, atento en el libro en su mano “Naranja mecánica” ya sabía que ese libro es de sus favoritos aunque sorpresivamente no sea sobre lobos. Se dice que nuestras preferencias en libros son un mapa de lo que somos así que debe ser un pretencioso.

[Sin más sociedad sería imposible que se enamoraran el uno del otro]

En algo tiene razón Unamuno.

"Jamás me enamoraría de ese hombre ni aunque fuera el único que respirara en la tierra, nunca. Oh por dios, acabo de hacer una doble negación. Corrijo todo, yo JAMÁS me enamoraré de alguien como él. No importa si es apuesto, yo tampoco podría gustarle aunque fuera la única fémina en la tierra y eso que es un mujeriego"

Eso fue lo que pensé. Realmente lo pensé creyendo en ello como si fuera mi propio credo. Una religión o filosofía propia en contra del amor y por supuesto de mi jefe.

Aquellos minutos que pasaron a ser una hora en la biblioteca fueron Sodoma y Gomorra.

El rector de la universidad se asomó por la puerta y encontró a ese hombre, dijo algo como que ahí estaba y le guió lejos de ahí. Solo entonces pude respirar.  

[No se dan cuenta de que lo están, no se dicen a sí mismos que lo están]

Pensé en lo absurdo que sonaba todo eso.

Los celos son egoístas, si alguien descubriera que siente algo por otro por meros celos, entonces eso significa que más que amor es porque no puede ser suyo.

Eso es posesividad no otra cosa.

Al llegar al departamento #66 lo primero que encontré fue a Josh Bury haciendo gala de su apellido al estarse enterrado y clavado en Sarah. Por supuesto tapé mis ojos pero esa imagen se quedó quemando en mis retinas el resto del día, menos mal que tenía un ensayo en qué ocupar mi mente para contrarrestarlo.

“No creo que los celos sean del todo malos” Me dijo Sarah completamente despreocupada, mezclando en un pequeño tazón transparente algunos huevos.

¿Por qué no? Querer algo que no es tuyo es egoísmo, si anhelas algo que jamás será tuyo entonces distas mucho de ser una buena persona.

“No se trata de egoísmo, Cady Cad, si esa persona no te fuera importante entonces no te importaría que esté con otra persona”

Seguía sin comprenderlo pero tomé nota de cada palabra.

“A veces tenemos a una persona cerca tanto tiempo que damos por hecho que siempre estarán ahí, pero cuando comienza a acercarse a alguien más tú tambien comienzas a notar su ausencia. Es entonces cuando finalmente te percatas de que es tan importante que es muy doloroso perderlo”

Lo admito, esa tarde hice trampa. Escribí en mi ensayo tal cual todo lo que dijo Sarah y saqué una nota perfecta.

Me sentí del asco pero tenía que proteger mi beca.

Después de que mi abuela falleció y dejé la universidad a veces me colaba por la biblioteca después de la terapia, intenté alcanzar por mi misma el libro sin éxito hasta que terminé por jalar una escalera para subir el peldaño que me faltaba.

Su ausencia fue más notoria en ese momento pero nunca quise aceptarlo.

No después de que escuché por al menos dos horas lo que ese hombre puede hacer con una mujer que si le parece atractiva.

***

Mientras me acerco al Lago de Silivia, Chiara me hace ver ese recuerdo. Por alguna razón aquel pasado me hace sentir sosiego en mi interior.

Si bien Sarah tenía razón, creo que aquello sobre "los celos van antes que el amor" se refiere a que solo cuando sentimos cuan intenso es ese dolor más nos damos cuenta de que existe, pero es mayor la necesidad de negarlo con la esperanza de que no lo sea.

En especial cuando no puede ser correspondido.

Quizá más que necesidad sea una necedad.

Entre más quieras nadar a contra corriente del río solo conseguirás agotar tus fuerzas hasta dejarte con solo dos alternativas: Ahogarte o dejarte llevar.

Ya lo sé, no puedo ponerme celosa. Fui yo quien le pidió que aceptara a Freya para no perder su lugar como lider, pero no puedo evitarlo.

Al igual que la corriente del río, entre más estoy consciente que no es mío más lo deseo. No solo soy un intruso en la historia, tengo el tiempo contado aquí, por eso de algún modo me mantuve reacia a aceptarlo.

Luego supe más sobre él, Grayson, la guerra, sus pérdidas, sus pesadillas.

Saber todo eso y verlo al filo de la espada, dispuesto a llevarse un peso más en su conciencia para proteger a su Beta y salvar a su Gamma me conmocionó hasta los huesos. Vi la muerte besar sus talones, saborear que pronto será suyo como el final que escribí.

‘Hablas de la muerte como si fuera una mujer’

Quizá lo sea. Porque estoy celosa, no quiero que nadie más lo tome.

Cuando él tuvo que blandir su espada contra la vida de alguien a quien aprecia, una parte de mí deseaba evitarlo. No porque quisiera salvar a Jerome para Hershey, fue lo último que pensé, claro, yo no quería que repitiera lo de aquel valiente guerrero llamado Gale, pero no fue por empatía.

En realidad tuve un pensamiento egoísta.

Si Jerome se volviera alguien como Gale, entonces Ery tendrá alguien más a quien extrañar, que robe su sueño y ocupe sus pensamientos.

Si su mente se ocupara en más culpas y fantasmas entonces no pensará en mí.

Quiero que piense en mí siempre.

Incluso cuando consiga el último precepto y tenga que regresar.

Cuando acepté lo que siento, descubrí que siempre había estado ahí. Se fue acumulando hasta derramarse, el problema es que todo tiene su segunda cara y debajo de aquella máscara en que trato de mantenerme serena hay un lado salvaje dentro de mí que ya no puede soportar mantenerse encerrado.

Un lado que desborda aquello que no es bello.

Por supuesto que no puede ser bello todo el tiempo, Cady. Lo deseas para ti porque lo consideras tu tesoro’

Un tesoro que no es mío.

Pero últimamente no me importa pretender que puede serlo aunque fuera por un momento. Hasta que la realidad me recuerda en la cara de lo que necesita y que yo jamás le podré dar.

‘Entonces lo has decidido’

Así es.

Decidí dejarme llevar por la corriente aunque sepa que la probabilidad de que me lleve a terrenos esté latente. Mis celos por ejemplo, Ery tiene un deber como Alfa que yo no puedo cumplir, no me queda más alternativa que aceptarlo.

[Seleccione la misión]

Aun así es doloroso y es muy difícil hacerlo.

‘Creo que si has madurado, no es sarcasmo por cierto’

Una pequeña sonrisa se dibuja en mis labios, no es de felicidad sino en resignación y nostalgia. El amor no siempre trae felicidad, es algo que siempre supe, Pero acepté a Gian y a la aterradora palabra con “A” con todo lo que conlleva.

[Misión “Recolectar 450 fresas” activada]

No seré jardinera, mi habilidad con las plantas es nula, pero si se me da muy bien comer fresas y recolectarlas. Las fresas en mi vida diaria eran muy caras así que rara vez podía darme aquel lujo, en Silivia puedo probar cuantas quiera. Quizá por eso son tan deliciosas, cuando siento su sabor ácido y dulce explotar en mi boca siento regresar mi infancia.

— ¿Quién necesita de los hombres y el sexo cuando existe semejante ambrosía en exquisito carmesí?

 Meto otra fresa en mi boca y disfruto cada mordida.

Cuando era muy pequeña mi abuela solía sorprenderme de vez en cuando con algún postre hecho con fresas. Mi madre además de sus flores una vez intentó cuidar de una maceta con fresas en pleno brote. Jamás se dio.

Aunque Camelia tenía manos milagrosas para las flores, las frutas y verduras se le secaban o morían.

Las fresas no están en temporada todo el año tampoco, dependiendo de la cosecha y si no hubo inconvenientes como fuertes lluvias estas pueden subir o bajar notablemente su valor. Es por eso que son un fruto considerado de lujo.

Mi abuela tenía una casa propia (la cual se perdió después en manos del banco) no era la casa más lujosa del mundo ni tan inmensa. No se puede comparar al hogar de Sarah ni en tamaño ni en lo amena y unida que es su familia. Comencé a apreciar esa casa cuando mi abuela fue a dar al hospital por primera vez.

Fue entonces cuando aquella casa ya no me pareció tan pequeña ni tan sencilla, era un palacio que quería proteger. Sin embargo fallé notablemente.

Regresando a mi infancia, mi abuela al no poder darme las fresas que tanto me gustaban me conseguía cuando ella podía caramelos de ese sabor. Eran mi tesoro.

Aunque era demasiado pequeña y todavía tenía cierta inocencia sin sentir envidia ni un desapego inmenso por mi madre, sabía que esos dulces eran un bien que debía cuidar pues quien sabe cuándo mi abuela podría conseguir más.

Luego conocí a ese niño mayor que yo, aquel que parecía un lobo solitario de mirada fría que no podía evitar ver y sentir que debía acercarme. Lo creí mi primer amigo, luego le tuve demasiado afecto y después me traicionó cruelmente.

Desde entonces dejé de comer caramelos de fresa pues me recordaban a él.

‘¿Entonces ese fue tu primer amor?’

Era demasiado pequeña para que fuera algo de un tamaño tan grande, Chiara. Más bien fue… Un flechazo o quizá me gustó, pero fue demasiado fugaz y terminó mal.

‘Y las fresas que te gustaban tanto, dejaste de comerlas al creerlas un lujo que no podías comprar’

En parte, me dije a mi misma ese pretexto para privarme de algo que me gusta.

El contador de recolección solo marca 50 fresas. Creí que ya tendría más para este momento, supongo que no cuentan las que me comí.

Quisiera recolectar más pero mis dedos ya están llenos de picaduras y raspones.

Las fresas aunque son deliciosas y hermosas tienen espinas. Lo mismo que el amor, es dulce, sabe delicioso, a veces puede tornarse ácido, amargo así como herirte con sus espinas.

Esta noche tendré que soportar esas espinas, Ery pedirá la mano de Freya haciendo oficial el compromiso como segunda esposa, van a pasar la noche juntos.

Llevo la mano a mi pecho, justo del lado donde late mi corazón y el sabor de las fresas me empieza a parecer amargo. Justo tuve que sucumbir, caer por él, desearlo para mí cuando debe ser de otra.

¿Cómo podré sonreír, verle a los ojos, actuar como si nada cuando me están perforando las espinas?

Lo peor de todo es que aparte de que debo resignarme y echarme a la boca cada trago amargo, si quisiera atacar a Belcher, la muy desgraciada me supera en todo. No solo la favorecen todos en la manada, es una Alfa poderosa que me puede detener con una sola mano.

—Gian…

El viento mece mi cabello, el olor del lago y los frutos maduros, humedad en la tierra, incluso el sonido de los pájaros y el movimiento del agua parecen desaparecer y detenerse cuando su olor cubre todos ellos.

Bergamota, mar salado, cítricos y un aire limpio. Es él.

Mi corazón late entre miles de emociones contradictorias, quiero verlo,  a la vez no me siento preparada para hacerlo porque si lo veo me rendiré en sus brazos, lo golpearé y volveré a abrazarlo a sabiendas que me hará daño.

Estrujo con fuerza mi puño recargado en mi pecho.

Hace un momento le aventé lo que llevaba en el canasto y actué por impulso, le dije que no me siguiera, le advertí con toda agresión que de hacerlo le haré daño.

Ahora que está atrás de mí no tengo el valor para cumplir aquella amenaza.  

Chiara tampoco puede soportarlo, ella está agitada y rasca con sus patas impaciente por saltar sobre él. A la vez parece ansiosa, su reacción es un poco diferente a la de antes.

Aunque conozco su olor sé lo que me provoca y todo lo que me hace sentir, incluso me sé el orden en que suceden y la reacción de mi cuerpo cuando está cerca de mí. Pero esto se siente ligeramente diferente, como si mi cuerpo experimentara por primera vez otro impulso.

Me levanto con cuidado y lentamente giro mi cabeza para mirar a mi novio.

Primero miro sus pies, lleva una armadura que nunca antes le había visto. Subo hacia sus piernas y comienzo a sentir otra clase de escalofrío entre temor y agitación al notar colgar de su pecho un mechón largo y plateado.

Sus pectorales y músculos le hacen ver más robusto.

Finalmente observo su cuello, su barbilla y luego un rostro completamente desconocido. Sus ojos son de un gris que parece plata pulida así como su hermoso cabello largo y plateado.

Por un momento mi corazón se detiene.

Es un hombre muy apuesto, demasiado, aunque desconfío de los hombres este me hace sentir como si le conociera de algún lugar. Tan familiar…

Luego de admirar su belleza natural e hipnótica comienzo a erizarme la piel y una sensación helada me recorre al notar que ese hombre frente a mí no es mi novio. No es Gian.

‘Pareja’

Dice Chiara claro y profundo.

“Pareja” Exclama interna la voz feral que es mía. Al mismo tiempo que el hombre abre su boca y dice esas palabras.

Imposible…

El viento mece su cabello, brillante como plata, pero hay algo en él que me parece familiar, demasiado… Entonces en lugar del lago y los árboles veo la universidad, aunque no es el mismo rostro siento como si tuviera frente a mí a un hombre vestido con un traje grisáceo que me provoca que una lágrima caiga por la comisura de uno de mis ojos.

Esta emoción que vibra en mi interior es cruda y poderosa, ese hombre lobo no es él, no entiendo por qué me provoca querer correr y abrazarlo, mi boca saliva y mi cuerpo se estremece igual que cuando estoy con él.

Pero aquel hombre no es mi Alfa, me hace sentir algo parecido y mi instinto responde a ese extraño frente a mí…

¡Es por que su olor es idéntico al de Ery! ¡No te confundas!

—PAREJA.

Las palabras salen naturales por mi boca, mi corazón late con fuerza, una lágrima más cae por mis ojos al sentir como si hubiera encontrado algo que había perdido hace mucho tiempo, porque se había incendiado hasta quedar en cenizas.

Como la biblioteca de Alejandría.

Maika Maese

El vínculo de la Diosa no miente, Cady llama "Pareja" a otro hombre lobo ¡Ella y Ery jamás se rechazaron! ¡¿Cómo es posible este acontecimiento?!

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