Mundo ficciónIniciar sesiónActo III-Viajero del Rosario Parte 4 (Cady)~
Desde que se anunció el deceso del anterior Beta de Alfa Remy, Lina mantuvo la esperanza al saber que no se habían recuperado los restos de su abuelo. Incluso cuando Billford protestaba por ello, Lina se mantuvo firme en proteger su habitación, la cual cuida con esmero esperando su regreso.
“Mi abuelo es un lobo demasiado fuerte como para perecer fácilmente” solía decirle a su pareja aunque este no creía en ello y solía burlarse de su ingenuidad. Decía que aquella debilidad era lo que la hacía una inútil omega. A veces cuando su ex esposo le hacía pasar por momentos difíciles donde el resultado eran "golpes de silencio" Lina entraba en esa habitación. Con el tiempo el olor de su abuelo se fue desvaneciendo así como sus esperanzas, sin embargo siempre permaneció una pequeña remanente pues si ella no creía en él ¿quién más lo haría?
Cuando Billford Rizz se retiraba para entrenar, ella a veces se colaba y veía los entrenamientos desde lejos. Su abuelo le había enseñado desde cachorra sobre el combate cuerpo a cuerpo. Aunque el propio padre de ella la llamara débil, era Geoffrey de Fritz el único que creía en que Lina sería asombrosa algún día.
"Lina, que seas omega o no tuvieras un gía no te hace menos lobo" Decía él mientras le entrenaba con todas sus fuerzas y cuando ella no podía seguirle el ritmo él atacaba con más rigor "Toda la manada tiene el deber de proteger a su Alfa y a su Luna"
Pero fueron las mismas leyes y sus propios regentes quienes le dieron la categoría de un lobo de bajo rango a pesar de que su abuelo era un beta.
Supo por rumores que su abuelo tuvo una pareja destinada, era su segunda oportunidad sin embargo ella eligió a quien le había rechazado en primer lugar. Él se mostró en todo momento como un hombre fuerte, les apoyó aunque el rechazo había debilitado a su lobo también. Jamás dejó que "ellos" lo supieran pues aquel hombre lobo y su pareja destinada fueron sus mejores amigos.
Tenía el corazón roto, ningun lobo soporta un rechazo no importa cuan fuertes sean, es un golpe fatal. Fue por eso que cuando decidió tomar una pareja por beneficio de la manada su linaje se diluyó. Ninguno de ellos tenía lo necesario para ser beta.
Lina de Fritz creía que Geoffrey la entrenaba de esa manera, queriendo forzar en ella algo que jamás será, para recuperar su propio orgullo Beta. El entrenamiento era demasiado duro, aunque ella misma notaba el progreso, al final le resultaba algo inútil por lo que más de una vez le hizo ver a su abuelo que era un desperdicio esforzarse si siempre será vista en la manada como una omega.
"¡Aunque fuera Beta jamás vas a recuperar a tu novia muerta ni cambiará el que te uniste a mi abuela para reemplazarla!"
Las palabras se le salieron por la boca, Geoffrey no respondió, eso fue lo que más le afectó a Lina.
Porque esa fue la última vez que la entrenó.
La manada sufrió un golpe devastador cuando Alfa Sieg anunció su retiro como lider y cabeza de la manada, lo que más sorprendió a todos fue que su sucesor no fuera el joven Alfa Etzel a quien todos daban por hecho que sería su Alfa algún día pues todos le admiraban. El nuevo Alfa no solo fue inesperado sino que arrasó con todo y todos a su paso como si se tratara de una venganza.
Después de que Alfa Remy fuera considerado un traidor a la manada y este muriera asesinado, Geoffrey fue a buscarlo, ya fueran sus restos para traerlos de vuelta o encontrar al responsable.
Aun sabiendo que era un riesgo mencionar a Remery frente a su nuevo Alfa pidió el permiso que le fue concedido para sorpresa de él mismo.
Tomó la expedición en sus manos prometiendo regresar pronto, él jamás regresó.
Poco después encontraron los cuerpos sin vida de algunos de los hombres que lo acompañaban, aunque no había un cadaver se le dio por muerto también.
Para honrar la memoria de su abuelo y jamás volver a decepcionarlo, Lina solía entrenar en secreto. De no ser porque tenía demasiado en mente que era una débil omega y que debía servir a su esposo como una esposa sumisa, ella quizá habría sido mucho más de lo que es ahora.
Para todos ella no era más que una sirvienta, un omega de clase baja nacida para servir y mirar hacia abajo porque no puede aspirar a las alturas.
Solo había un lobo, uno solo que no la trataba de esa manera. Quien por el contrario agradecía y le miraba como si fuera un igual aunque las veces de encuentro fueran contadas. Aquel que fue el único que se acercó a dar palabras de consuelo y respetos a su abuelo a pesar de que el Alfa había borrado de la existencia todo lo que tuviera que ver con Remery incluyendo a su abuelo.
Es por ello que cuando ese mismo hombre lobo la miró, como una súplica con el único deseo de ver a su loba, que no pudo ni quiso negarse. Por supuesto pensó en lo incorrecto que era, no cualquiera puede ver a tu lobo y convivir con él, es una cercanía demasiado estrecha para una hembra.
“Quiero correr con tu loba”
Eso no debería ser.
La diosa Luna eligió a Billford como su pareja, aunque se hayan separado, las segundas oportunidades son más imposibles que atrapar una estrella. No debería sentirse de esa manera nunca, no por un lobo que ya se ha apareado con su pareja y que lleva su marca en el cuello.
¿Entonces por qué?
“Salgamos a correr, lo necesito”
Ella también.
Su Loba Relena insiste dentro de ella, se entusiasma al sentir cerca al lobo de ese macho completamente ajeno como si fuera un llamado desesperado.
¿Gratitud? Sí, eso debe ser.
“¿Puedo tocarte?” La voz de él no muestra autoridad sino libertad, le permite decidir y jamás haría algo por la fuerza. Lina no puede evitarlo, aunque hacía tan solo unos momentos traicionó su confianza, le bastó verle de rodillas bajo su ventana para creerlo demasiado adorable.
Sus caricias son tan suaves como su voz al pedir permiso. Detesta admitirlo, jamás alguien le había dado un cariño igual a ella y a su loba. Había hecho nuevas amigas y ellas de vez en cuando la consienten y acarician su cabeza de manera amistosa. Pero nada se compara a lo que esa mano, al principio temblorosa, le hace sentir.
Solo le dejaría ver a Relena, ella vería a Roshard. Eso era todo, dos lobos sociables saludándose bajo el mismo rango. No hay nada de malo en eso.
¿Entonces por qué?
Lo ha pensado demasiado tarde cuando ya le ha invitado a su cama. Por un momento creyó que al ser un lobo no sería considerado como algo íntimo ni obsceno el que un hombre durmiera abrazado a su cuerpo peludo.
Relena se sintió tan tranquila y en casa que por algún momento de la noche, muy cerca de la madrugada, Lina volvió a su forma humana y cuando despertó se sorprendió mucho al encontrarse con su cuerpo y el de él desnudos sin dejar de abrazarse.
Por supuesto ese es un secreto que ha decidido quedarse hasta la tumba. No por ella sino para guardar la reputación de Beta Rockbone así como jamás piensa mencionar su estado en borrachera y tratar aquello como un error.
Un error que puede pretender no recordar.
Ese es su plan, hacer ojos ciegos, ignorar y callar. Es algo que toda la vida se la ha dado naturalmente. Algo así no es nada, tampoco debe tener algún significado especial.
Justo cuando llega a esa conclusión se percata de que en todo ese tiempo ya había volteado su cuerpo hasta estar de frente con el rostro de Milo. Mira detenidamente su rostro durmiente y plácido. Es entonces, de manera involuntaria, que las voces de dos hembras entrometidas quienes han llevado algo "insignificante" como su pequeña cercanía al Beta demasiado lejos al sugerir que su amigo de charla pueda ser algo más, comienzan a tintinear en su cabeza.
“¿Es guapo?”
Le dijeron esas dos atrevidas abriendo así la pequeña caja de Pandora de la que su Luna había hablado alguna vez.
Lina le mira, realmente, como nunca se había permitido verle.
“Si, es demasiado guapo” Admite para si misma.
No sabe si lo pensó o lo ha dicho en voz alta, sus propias manos traicioneras ya han comenzado a recorrer su rostro en búsqueda de alguna imperfección que pueda usar como una excusa para negar aquella afirmación.
No la hay, aunque desde esa perspectiva tan cercana puede verle una muy pequeña cicatriz en la ceja, esta solo le hace ver como un guerrero.
Él es admirable, estuvo en la guerra y se ha enfrentado a todo aquello que amenaza a su Alfa. Es valeroso y buen cocinero.
Traza su ceja, Relena está complacida de tenerlo tan cerca.
¿Por qué' Ellos no son pareja, aun no se ha borrado por completo la marca de Billford en su cuello y ese lobo ya tiene pareja. No existen las segundas oportunidades y si hubiera una mínima posibilidad, él no es soltero.
Aunque existieran él jamás será esa segunda oportunidad.
¿Por qué tuvo que pasarle eso?
Los lobos solo se buscan cuando se sienten en manada, como compañeros y colegas, no como “pareja” pero él le pidió correr juntos, cuando los lobos corren juntos entre colegas suele ser para salir de cacería pero cuando un macho y una hembra lo hacen…
Pero eso es imposible, Relena y Roshard deben estar confundidos.
Apenas ha comenzado con hacerse más preguntas sin respuesta cuando una mano firme detiene su muñeca. Los ojos de aquel hombre están completamente abiertos.
Esos ojos, son los de Roshard pero hay algo de Milo en ellos. Lobo u hombre, Sea quien sea hay algo en ambos que hace latir a veces su corazón por más que pretenda ignorarlo. Esta vez es una de esas excepciones en que no puede controlar ese impulso, aquel canto feral que le hace el llamado "se parece tanto al de una pareja aunque él no lo sea" Quizá es su mirada, esa manera tan profunda con la que escudriña en su ser ¡Si, eso debe ser! ¿Qué puede decir en una situación así? Fue ella quien comenzó ese juego peligroso al acariciar su rostro, no debió provocar a un macho que de alguna manera también la desea. Porque ella lo sabe, desde que notó ese llamado puede ver en sus ojos ese mismo deseo prohibido.
“Aléjate” se dice a si misma demasiado tarde cuando Milo toma su rostro entre sus callosas manos y sin pedir permiso porque algo dentro de él le dice que no lo necesita, junta sus labios a los suyos.
Intenta resistirlos con todas su fuerzas, a Relena sugiriendo que le corresponda igual así como a ese llamado en su propia voz que le pide lo mismo “Déjate llevar, es lo que quieres” ¿querer? Lo único que quiere es las fuerzas para resistirlo, empujarle lejos y ponerle fin a ese sin sentido.
Pero hay algo que no obedece.
Su cuerpo.
Ni siquiera sus manos se atreven a ponerle un alto a algo que jamás en la vida había sentido. No es su primer beso, Billford lo hizo muchas veces, no es una joven hembra virginal sin experiencia pero ha descubierto con esa nueva sensación que todo lo que creía saber es nulo. No sabe nada, absoluta y rotundamente nada.
"Mío..."
Poco a poco sus manos dejan de ir en contra de su voluntad, por fin ha recuperado el uso de este pero no desea echarlo, por el contrario lo recibe y corresponde repitiendo el movimiento de su boca.
¿Es posible?
Por un instante, lo que dura aquel beso glorioso el tiempo parece detenerse y en su cabeza no hay más preocupaciones ni pensamientos. Simplemente aquel impulso de adrenalina en que la razón no existe.
Luego aquel encanto se rompe con dos palabras.
“Lo siento” Dice él separándose de ella.
Después el nombre de otra hembra en su boca acaba por destrozar lo que sea que estaba iniciando.
“March lo siento”
Entonces regresa la razón y comienza la culpa. Windy Marcel, él la llama “March” aunque casi nadie en la manada le ha visto, cuentan los rumores que se encuentra delicada de salud y por ello no ha salido del hogar.
"Él no es mío" Dice aquella voz interna con gran pesar.
El que haya tomado así puede que sea debido a su preocupación por su pareja. Quizá ella esté tan débil que no pueda mantener su forma de lobo y correr con Roshard.
“Beta… Rockbone”
Pero no hay respuesta pues el hombre se ha vuelto a quedar dormido dejando a Lina con la sensación culpable de un beso robado por un macho pensando que es su pareja.
¿Quién ha robado a quién?
Él quien le ha arrebatado un beso o ella quien no le puso un alto y le dejó llevarlo hasta ese punto, dejándole creer que era a su pareja a quien besaba así.
Pero no es solo la sensación de un ladrón lo que le preocupa sino que lo haya disfrutado tanto que quisiera repetirlo para comprobar si no fue solo por la primera emoción del momento.
¿Qué ganaría sabiendo eso?
"Deja de meterme ideas tontas, Relena"
Él tiene pareja, es de alguien más. Ella aun mantiene fresco en su cuello la marca de su anterior pareja.
Es un error, algo que no debe ser nunca.
Sin más que hacer y siendo incapaz de mantenerse al lado de aquel depredador en potencia, se levanta de la cama dispuesta a limpiar la habitación de su abuelo. Necesita con urgencia algo con qué mantenerse ocupada para evitarse pensar en ello.
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Mi beta mantiene la taza cuyo contenido ya se ha enfriado, parece perderse en sus propios pensamientos mientras esperamos a que se digne a contarnos sobre aquel beso misterioso.
— ¿Es tan increíble que recordarlo te ha robado el habla? —Pregunta Hersh con una sonrisa picarona.
Lina sonríe débilmente. Solo ella sabe lo que sucede en su cabeza cuando apretuja la taza muy cerca de su pecho y responde.
—Si—hace una pausa—Fue increíble.
— ¿Y que dijo ese Beta atrevido? —Pregunta muy insistente mi Gamma recibiendo una respuesta a medias y a Lina encogiéndose de hombros.
—Después de que me besó se disculpó y me llamó “March”
¡CLANK!
Hersh y yo nos levantamos al mismo tiempo por un impulso de preocupación y molestia. Yo me mantengo callada pero mi Gamma actúa sin pensarselo dos veces antes de hablar.
—¡Ese desgraciado! ¡Va a ver lo que es verguenza cuando le tenga cerca---!
—No le digan nada, por favor—suspira—no quiero incomodarle más de lo que ya nos sentimos.
Nos contó que esa mañana Milo bajó las escaleras y encontró a Lina cocinando. Ambos se miraron, El Beta quería hacerle una pregunta, se veía la duda en sus ojos, también el temor y el inútil anhelo de recibir una respuesta complaciente como “No pasó nada anoche” pero Lina es incapaz de mentir incluso si fuera necesario.
Así que respondió como solo ella sabe hacerlo sin dejar cabos sueltos.
“Lo que sea que pasó no se repetirá jamás, así que puede estar tranquilo de que no se lo diré a nadie”
Él asintió, murmuró un “gracias” y sin decir nada más le dio la espalda hasta salir por la puerta. El sonido sordo de esta fue el único ruido que quedó de esa mañana.
Aunque Lina no dice nada más puedo ver en su rostro que aquella falta de respuesta le decepcionó.
Hershey, quien está sensible por el embarazo, llora a moco tendido mientras limpia sus lágrimas con un pañuelo que había bordado para Jerome y que no ha podido entregarle desde que lo hizo.
Yo no lloro aunque siento el ligero picor en la comisura de mis ojos.
Si Ery me llamara por el nombre de otra hembra como Freya o quien fuera, me habría enfadado tanto que no le dejaría ni explicarse. Pero Lina solo puede culparse a sí misma porque no son nada.
'¿No fue lo mismo que tú hiciste?'
Es por eso que entiendo la posición de Milo. Pero no puedo ignorar lo que todo esto significa para mi Beta. Acaba de salir de una relación donde no era amada como se debe y ahora Milo comienza a confundir el pequeño mundo que ha logrado cambiar para si misma al besarla.
—Dejen de mirarme así como si se compadecieran de mí, fue lo que decidimos Beta Rockbone y yo.
Como si no hubiera pasado y es mejor que se quede así. Parece decir entre líneas.
***
Lina de Fritz es reservada. Aunque se divierte cuando nos contamos nuestras situaciones ella no dice mucho, en especial cuando esto involucra a alguien más. Quizá es por eso que mi Beta no quiso hablar más de Milo y solo usó pocas palabras para decir que lo que sucedió lo han echado bajo el tapete por mutuo acuerdo.
Después de eso Lina se despidió de las dos y le sugerí que en lugar de callarlo debería intentar hablarlo con Milo, él también es comprensivo. Aunque sea algo incómodo deberían arreglar sus diferencias un poco. Chiara se burló de mis palabras y me llamó "hipócrita" así que antes de hablarlo con Hershey decidí buscar a Ery para hacerle saber de lo que sucedió en el río.
No tengo que preocuparme por el seguro ni de tocar primero, pues nada más me acerco al pasillo veo a mi Alfa hablarle a la puerta. Me emociona mucho verlo hasta que noto un comportamiento extraño en él.
— Mili, cariño. Abre la puerta, sé que era tu primera vez y que sientes mancillado tu honor—Le dice a su Beta desde afuera mientras hace círculos en la puerta con su dedo—Además, qué más da si no se te levantó, no es para avergonzarse tanto.
¿Eh?
— Ya habrá más oportunidades ¿no crees? Podemos volver a intentarlo si quieres y luego saldremos a pasear con nuestros lobos en una cita ¿Qué dices?
¿Eeeh?
La puerta se abre un poco, Milo asoma su cabeza y le mira con los ojos rojos como si hubiera llorado.
— ¿Qué crees que haces, Giancito?
¿Lo llamó…Giancito? Pero no bastando con ello, Ery se muestra desesperado y se aferra al marco de la puerta mirándole con una intensidad que todos los sirvientes se han quedado sin habla.
Milo gruñe para sus adentros, intenta cerrar la puerta pero mi pareja no le deja y le toma por el cuello.
— ¡Abre! ¡Deseo tanto mostrártelo! ¡Si no lo hacemos otra vez no podré vivir más con esta sensación incompleta!
La señora Thunderhowl se lleva la mano a la boca, es tal la impresión que se la ha olvidado lo que llevaba hacía tan solo unos momentos dejando caer el canasto con ropa limpia en el suelo. Sé lo que parece, pero Ery es un mujeriego... apuesto a que Milo también lo fue.
— ¿Crees estar preparado? —Le pregunta su Beta respirando como todo un semental—Podría dolerte.
Ery se aferra a su camisa y responde completamente seguro de lo que dice.
— Vamos a hacerlo, Mili.
¿Qué Carajo?
***
El pasillo se llena con las risotadas de Hershey hasta que unas lagrimitas se le asoman por la comisura del ojo tras terminar de escuchar lo que vi.
—Puedo asegurarte que el Alfa podrá ser muchas cosas, es un imbécil, si bien es un pervertido insaciable no batea por ese lado ¡no lo hace!
—Lo sé, Hersh. Si lo fuera lo sabría después de todas esas noches juntos ¿no crees?
Cuando escribí a Ery lo hice desde el molde del hombre más mujeriego de la tierra. Si bien alguna vez sospeché que le gustaran los hombres fue porque sabe demasiado sobre ropa femenina y accesorios, además de su cercanía medio sospechosa con su asistente Roberts.
“Cuando un hombre sabe demasiado sobre asuntos de mujeres solo hay dos opciones, Cady Cad. Es como una mujer o es un auténtico adicto a las mujeres, es decir un mujeriego” Me dijo Sarah.
¿Era Gay?
Aunque hay muchos casos en que cuando un hombre es demasiado mujeriego es porque desea esa feminidad para sí mismo… Pero lo descarté completamente. No porque pudiera comprobarlo sino porque no deseaba creerlo.
¿Ery tendrá esos mismos deseos reprimidos?
Rápidamente niego con la cabeza sacudiendola tan rápido como una pizarra mágica infantil.
No, dudar de él sería ignorar por completo lo vigoroso que es conmigo.
—Definitivamente no ve a Milo de esa forma.
—¿Entonces por qué te ves como si acabaras de atraparlo poniendo cuernos con su secretaria?
—Ah… es solo que no me ha dicho nada desde ayer.
Ni una sola palabra, ni siquiera me miró cuando fue a aventarse contra su Beta como si fuera su único aire. Según las mismas sirvientas Ery y Milo han estado ahí encerrados todo el tiempo donde se la han pasado gruñendo el uno al otro de manera sospechosa.
Hersh se limpia las lágrimas sin poder dejar de reír al señalarme como una ingenua muy fácil de leer en la cara. Luego tose en su mano y cambia el tema un poco.
—Que a todo esto no me has dicho cómo te fue anoche, vi que dejaste tu vestido tendido en el baño y una gran mancha amarillenta en la colcha.
Quería lavarme antes de que despertara Ery pero no tenía mi ropa limpia cerca, luego recordé el asunto del príncipe licántropo y quise rechazar su propuesta extraña de matrimonio. Lo cual me salió peor porque no pude resolver ese problema y encontré uno mayor.
—Ah, la lavaré. Te lo prometo.
—Déjalo, no soy como ese loco que se enfureció por un tapete y un automóvil vomitados como si le hubieras robado algo.
Sonrío.
Había comenzado a dejar de pensar en esos días. Es cierto, algo así me sucedía a diario. Tal vez el que Ery vomitara sobre mi haya sido un cobro del karma.
—Además si meto todo al inventario queda como nuevo, así que no te preocupes.
Por supuesto, podía meter mi ropa al inventario. No lo pensé.
—Que hablando de manchas… Cady Cad vi sangre tuya, estaba seca pero estoy segura que es tuya.
—Eso es…
Hershey está embarazada, está en la última etapa. Si le digo algo demasiado impresionable puede que se asuste tanto que termine afectando al cachorro.
—Derrame... nasal.
Digo después de pensarme dos veces en una excusa creíble, podría decirle que es mi periodo pero ella sabe que eso es imposible.
—Después de que Ery me vomitara encima tomamos un baño juntos y el calor era tal que casi me desmayo y…
—Mentirosa—Me dice Hersh poniendo su dedo en mi frente—Cuando dices mentiras tu lengua se traba, juegas con tu cabello y tocas tu nariz constantemente.
No es mentira… realmente nos bañamos juntos. Solo omití la parte en que al decirle que lo amo sentí como si me clavaran mil agujas y que me iba a morir ahí mismo.
Hersh me mira, realmente me escudriña de arriba hasta abajo con seriedad, luego suspira.
—Bien, si no puedes decirme esperaré a que decidas hacerlo.
Después de que nazca su cachorro prometo que se lo diré, no quiero alterarla antes de que llegue al término.
—¿Qué si me puedes compartir?
—Ery me pidió que nos casemos—Le digo tímidamente pues comienza a cosquillearme la mejilla.
—Ya están casados y creo que eso ya te lo pidió cuando fue la noche de cosecha…
Hersh se cubre la boca.
Hablar de ello, de un tiempo en el que mi Alfa y yo pensamos en tener cachorros es un tema que cree delicado para mí.
—Eso lo dijo estando en la cama, en el calor de un momento en que pensamos en formar una familia. No fue tan serio.
—¿Y en qué se diferencia?
—Me lo dijo mirándome a los ojos, sin bromas, sin estar en el calor del momento como animales en celo. Sin perversiones… Fue genuino y lo sentí tan real que---
Cierro la boca.
En ese momento pensé en que quería decirle aquella palabra que resultó prohibida.
—¿Y qué le respondiste?
—Iba a decirle que sí cuando de repente, ¡PAF! El desgraciado cayó peor que luz en autopista… Cierto,no sabes lo que es una autopista... ¡Pero esas cosas se descomponen nada más se reemplaza una!
Ella suelta otra carcajada la manera en que mueve su cabeza y ríe de lado cubriendo mentón y mejilla con el dorso de la mano me recuerda mucho a Sarah. Luego, abruptamente calla y me mira con seriedad.
—Ah, pero si lo dijo estando borracho y apenas estaba consciente, eso no cuenta.
¿Eh?
—Ni siquiera sabes si recuerda esa propuesta y si, por lo que viste que anda de tranquilo jugando al "bromance" con su mejor amigo, si aún sigue en pie después de que lo llamaste “Edén”
¿Bro…mance?
—Ah… sobre eso... Ayer lo hablamos y lo tomó muy bien.
—Estando borracho, Cady Cad— Me dice picoteando mi frente tres veces— Cantó, estaba hipando y llorando como jamás dejaría que le vieran, definitivamente estaba tan ahogado e intoxicado que probablemente traiga una gran resaca y no recuerde ni su nombre.
Pues a Milo vaya que lo recuerda.
—No puedo quitarme de la cabeza lo bien que se veían los dos pegados pecho a pecho y mirándose como si algo ardiera en los ojos del otro.
Hershey vuelve a reirse a carcajadas.
— Créeme, después de que vea el “fuego” que ha iniciado con las admiradoras de Jermilo no le quedarán ganas de hablar sin contexto en la vida.
¿Qué quiere decir con eso?
—Los últimos días nos hemos enfrentado a vampiros y parásitos. El Alfa y el anuncio de su nueva pareja, los problemas así como cambios y calamidades que siguen llegando…
Por un momento mi mente comienza a divagar, abrazo la mano contra mi pecho sintiendo el rosario y cada cuenta. A la vez los recuerdos vivos de esta mañana se reproducen como una niebla espesa.
El lago, un hombre lobo demasiado hermoso como para ser una criatura normal, cabello plateado y una sonrisa suave.
Mientras pienso en las extrañas palabras de mi mejor amiga, en el apuesto extraño, en lo que oculta bajo la manga de su ropa y en el significado de ello, del otro lado, muy alejada de nosotras, Lina prepara unas galletas en la cocina.
Ella prueba el huevo crudo en la masa tentando la cantidad de azúcar y sal con una ligera sonrisa al descubrir el sabor deseado.
De manera involuntaria tararea la canción que Ery y Milo cantaron bajo su ventana la noche anterior, está completamente en su mundo, cuando alguien entra. Sus pasos son tan delicados que ni siquiera hacen sonido alguno, la silueta de una mujer de cabello negro se sienta cerca del mostrador escuchando la melódica voz de Lina de Fritz.
La mujer espera pacientemente a que la joven Beta voltee, es entonces cuando los ojos de un color como un delicioso café con leche, se encuentran con la extraña frente a ella. Lentamente su sonrisa, que comenzaba a radiar en dicha, se borra al mismo tiempo que sus ojos se llenan de horror
¡CRASH!
La masa aun cruda se cae de sus manos rompiendo el cazo por la impresión que le ha causado.
Los latidos de su corazón como golpes de un tambor de guerra sentenciando el principio del fin resuenan en la misma frecuencia que los rápidos pasos de un Alfa que juega a ser el Gamma sustituto de Ery, se dirige por el pasillo hasta la oficina de mi pareja.
¡CLAAAK!
Etzel abre la puerta sin tocar ni pedir primero el permiso de mi Alfa, quien se levanta de su asiento a punto de echarle deteniéndose a medio camino cuando su hermanastro le muestra un sobre.
Milo continúa cruzado de brazos mirando atento a la ventana mientras. Gian preocupado de que se trate de una nueva amenaza, le arrebata el sobre de las manos a quien no comparte ni una onza de sangre con él y rompe el sello para abrirlo, lee solo las primeras líneas antes de arquear la ceja como primera reacción.
De regreso a la cocina, Lina observa sin poder emitir un solo sonido.
—Quiero hablar contigo, Lina de Fritz—Dice la mujer de cabello oscuro.
Las manos de Lina tiemblan al ver frente a ella una nueva especie de traición aún más profunda que el engaño de Billford.
Aquellos días tranquilos quedaron atrás, ninguno de nosotros lo sabe todavía, que esta mañana fue el último respiro de calma pues las dificultades no hacen más que girarnos hacia la verdadera tempestad de la que quizá jamás podremos salir. N sin antes perder algo importante en el camino a la supervivencia.
—Cambios y calamidades.
Mi mente sigue fija en el recuerdo de unas cuentas negras como el ébano, el color no me permite ver si tiene la misma numeración en sánscrito que la mía pero lo supe con solo verla.
Abrazo con más fuerza mi pecho.
Debía rechazarlo.
Ese era el plan, fui decidida con ello pero no me atreví.
“Mientras tu corazón no se decida, estarás en jaque por cualquier lado que vayas”
No había una sola cuenta de colores en su muñeca.
'¿Qué vas a hacer a partir de ahora, Cady?'
No lo sé, Chiara.
Cierro los ojos, veo el rostro de mi Alfa aun goteando en la bañera, su sonrisa que me derrite más que el fuego de mi Loba y guía.
“Cady, te amo”
Siento todavía cada puntada en mi pecho, el dolor insoportable y el temor a la muerte que experimenté cuando intenté decirle la aterradora palabra con A.
Este amor zarpa hacia un puerto prohibido llevando consigo sentimientos encontrados tardíamente. Palabras que deben callarse para proteger lo que es más preciado, secretos y omisiones.
Observo el cielo despejado en la ventana, el color rojizo anunciando que pronto se meterá el sol. Parece un baño de sangre. Ni siquiera pienso en que alguien más está viendo ese mismo cielo mientras se encuentra lidiando con un problema similar en donde debe tomar una decisión definitiva.
El Beta de mi pareja divaga hasta ver que su Alfa ha reaccionado demasiado extraño tras abrir la petición urgente ¿Será una amenaza de los vampiros? Preocupado Milo deja de lado sus propios pensamientos e intenta leer la petición de reojo. después de leer la mitad también reacciona igual que Ery quien sigue estupefacto, sudando en frío.
Luego cierra los ojos al mismo tiempo que su puño. Ya se ha acostumbrado a esa clase de cartas.
"No sé por qué no me sorprende" Piensa él.
Sin darnos cuenta nos encaminamos a un rumbo lleno de relámpagos y una oscuridad sin fin.
Ni siquiera yo tengo idea de todo lo que comienza a enredarse en la manada mientras escucho a mi mejor amiga hablar de un tema que me es desconocido.
—Pero ninguna de estas calamidades se puede comparar al terror que enfrenta un Alfa…
En la oficina Ery sostiene el papel en sus manos, sus ojos reflejan un pavor que jamás había experimentado antes.
"Es de la correspondencia de la manada y sus peticiones marcadas como urgentes" Menciona su hermano menor con una sonrisa llena de complicidad.
“¿Urgentes?”
Parece decir con la extrañeza en su rostro mientras vuelve a intentar leer la supuesta nota tan importante como la vida y muerte.
[Petición para Alfa Ery Avery: ¿No le basta con dos esposas? Por favor no se entrometa más en la relación ni arruine nuestro Jermilo, como también le llamamos, “Jermile”. 🙏 Aunque ambos ya tienen pareja sabemos que es tan solo una distracción para disimular su amor prohibido. Los triángulos son interesantes no se niega, pero creemos que tres son multitud]
Hershey bebe su té con tranquilidad mientras profetiza con cada palabra que me resulta igual de desconocida que la anterior.
—Ante algo que no se puede predecir ni comprender como lo son unas fanáticas que ya han descubierto el encanto del BL.
¿Be-ele?
Hershey sonríe maliciosa sorbiendo de nuevo. Al igual que Milo mi mejor amiga dice palabras demasiado extrañas. Debe ser algo de Lobos.
¡Hasta el mismo diablo les teme! ¿Quién escribe esas historias tan atrevidas? ¡Apenas comienzan a desenredar un problema cuando ya se ha atado otro! Milo tendrá que decidir pronto o será demasiado tarde cuando alguien más lo haga por él. ¡Aquella misteriosa visita a Lina cambiará todo!







