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125.4- Tres son Multitud /Ery Avery en Escena parte 43

Acto IV- Viajero del Rosario (Ery) ~

En cuanto entré a nuestra habitación me acomodé sobre la cama, dejé que el recuerdo se reprodujera en el techo mientras recostaba mi cabeza sobre el brazo como si mirara a las estrellas.

Finalmente, escucharía las hermosas palabras que ansío desde que entendí lo que es amar. El deseo de que me corresponda.

Shawn me dijo que, a como estuvieron las cosas esa noche y que Cady me evade pues no ha venido a visitarme lo que va de la mañana, muy posiblemente haya hecho algo para querer hacer sepu-como se llame pero ignoré todas esas posibilidades pesimistas.

¿Entonces por qué saliste de la habitación corriendo y tocas con tanta insistencia a la puerta de tu propia oficina donde se encerró tu Beta?’

¿Eso que tiene de malo? Quiero compartir con Milo mi dicha.

‘Si por dicha te refieres a que sea quien oficie el corte al cuello lo más preciso posible en caso de que no te quede cara para ver a mi madre---’

Calla. Sé un buen hijastro, apoya a tu padre para que pueda estar con tu madre.

‘¡Humano necio, jamás serás mi padre!’

Mientras Shawn me gruñe y hace sus tiernas rabietas, toco la puerta llamando a Milo con mucha tranquilidad.

¡BAM! ¡BAM!

— ¡Miiiiliii, cariiiiñoooo!

Si logro fastidiarle lo suficiente estoy seguro de que me abrirá así que estoy jugando en mis cartas presionarle hasta que abra. Por supuesto tomo muy en serio mi papel mientras levanto mis manos y cierro los puños suavemente, entre golpes suavizando mi voz para imitar un poco a Lina de Fritz.

‘Con o sin esos recuerdos bochornosos, no tienes idea de la vergüenza que me das’

—Mili, cariño. Abre la puerta, sé que era tu primera vez (tomando) y que sientes mancillado tu honor.

‘Esto no va a salir bien’

La respuesta de Milo es un gruñido detrás de la puerta. Es tan leve que estoy seguro que lo hace desde mi escritorio. Aún no logro que se acerque el muy digno.

—Además, qué más da si no se te levantó (tu lobo, Roshard) no es para avergonzarse tanto. Ya habrá más oportunidades ¿no crees? Podemos volver a intentarlo si quieres, luego saldremos a pasear en una cita (doble) ¿Qué dices?

‘Si yo fuera tú, tendría cuidado con cada palabra que use o cualquiera lo podrá malinterpretar’

Milo vuelve a Gruñir.

Ese Beta mío cada día es más insolente. Si no fuera que le necesito para mi cometido ya lo habría castigado.

— ¿O ahora que ya conseguiste lo que quieres me vas a dejar botado? ¡Dime, Mili! ¡¿Solo vas a usarlo una vez?!

— ¿Qué crees que haces, Giancito? —Me Responde él gruñendo. Detesta que le llame como si fuera una hembra de nombre así que es más que obvio lo mucho que le fastidiaría que le hable como a una.

‘Yo mejor no diré nada. Pero si me avergüenzas con Chiara no te lo perdonaré’

— ¿Estás seguro? Podría dolerte (lo que descubras en esos recuerdos)

—Vamos a hacerlo, Mili.

— ¡KYAAAAA~!

Por alguna extraña razón las sirvientas alrededor han comenzado a gritar como locas, quiero voltear a verlas para dirigirles una advertencia por escandalosas pero, antes de voltear hacia ellas, veo la puerta abrirse y Milo me mira con un rostro de pocos amigos mientras disimula lo que muestran sus ojos rojizos por llorar.

— ¿Todavía quieres más? Después de todas esas horas de tortura... ¿hasta dónde debes llegar para estar satisfecho?

— ¡KYAAAAAH~!—Vuelven a gritar esas hembras extrañas pero ignoro su existencia, si me entretengo con ellas, Milo podría escabullirse y adiós a todo mi plan.

A pesar de que eso parece provocarles más gritos porque creen que voy a golpearle, tomo a mi Beta del cuello de la camisa y lo acerco a mí para que recuerde que yo soy quien manda.

—Quiero hacerlo contigo, Mili. Demuéstrame que eres un hombre de promesa y hazte responsable.

Milo abre los ojos como un búho asustado un momento, luego aprieta los dientes y con un gruñido me jala hacia adentro de la oficina y cierra la puerta. Apenas se ha cerrado cuando me empuja contra ella. Creo que me pasé con la provocación pues le hice enfadar de verdad.

Por alguna extraña razón el grito de esas sirvientas se hace más alto y estridente.

¿Qué les ha picado a esas locas?

¡BAM!

Milo golpea la puerta. Aunque quisiera golpearme a mí, él sabe que como Beta tiene un pacto conmigo que se lo impide. A Jerome no le importó perforarme el hombro con la espada, pero eso fue parte de su acto para que le matara pues sabe algo del enemigo que no puede contarle a nadie bajo pacto de muerte. Pero ese es Jerome, a él nunca le ha costado golpearme con una espada ni siquiera en los tiempos de guerra.

Milo Rockbone no solo es mi Beta, cuando decide seguir las reglas lo hace aunque dude de ello. Pero últimamente pareciera que no puede contener las ganas de golpearme por mucho tiempo. Debe ser porque está frustrado sexualmente desde que su pareja resultó ser un “enepece” con el rostro de Lina.

Pobre de él. 

Se ha perdido de los placeres carnales de la vida por demasiado tiempo.

— ¿Tanto te afecta que te llame como una chica, que ya te sientes una al querer acorralar y besarme? —Le digo con intención de seguirle molestando, él me gruñe con tanta fuerza que incluso yo respondo con una gran bocanada de aire por lo sorprendido que me ha dejado.

—Si fuera hembra serías el último macho en la tierra que besaría.

Me dice alejándose de mí, camina hacia su silla donde se sienta de brazos cruzados y me señala al escritorio.

—Que hablando de hembras y mal gusto, dices que quieres seguir torturándote con esos recuerdos.

De verdad que se ha enfadado.

—Sabía que puedo contar contigo siempre, Mili.

—Por supuesto, Giancito. En especial cuando la vergüenza sea tan grande que me pidas que oficie tu seppuku.  Con mucho gusto y como buen amigo te cortaré el cuello sin demora.

Extrañaba ese lado de mi Beta.

—Descuida, no cortarás este sensual cuello porque serás testigo de mi dicha cuando Cady me declare su amor.

Él me mira con disgusto y metiendo su mano en mi bolsillo busca la piedra.

—Entonces hazlo y deja de dar vueltas al asunto comportándote extraño.

Con una risotada llena de confianza tomo la piedra y le muestro la imagen más enternecedora de una vida.

{Este es el hogar de Hersh y Jerome, no podemos hacer eso aquí~}

{Deshpuesh de que eshe Gamma me perforó el hombro con shu espada, dejar rastros de mi shemen en shu casa no esh nada~}

Apenas comenzó y ya quiero arrancarme los oídos.

— ¿Y cuando quieres que programe tu honorable seppuku? —Me dice Milo aparentando seriedad cuando se está pudriendo de risa por dentro—Activa filtro de voz.

<<Activando filtro de voz>>

¿Se puede hacer eso? Milo mira la pregunta en mi rostro y se encoge de hombros.

—Es como un sofisticado sistema de RPG (Ar-pi-gi) puedes ordenar al administrador y configurar los mandos.

La tuya.

Desde que comparte sueños en el cuerpo de Liam, mi Beta habla con términos demasiado extraños que ni Eardwulf comprende.

—Se dice gracias, Giancito.

En su lugar le gruño.

Ante nosotros sucede algo muy explícito, yo empujando a Cady contra la puerta, sus gemidos, mi respiración agitada, labios chupándose con tanto ímpetu que hasta yo me siento avergonzado de verme a mí mismo atacar a mi pareja como si me estuviera muriendo de hambre por meses.

—Milo, tápate los ojos.

—Tú viste todo lo que pasó con Lina.

—…—Quisiera refutar a eso pero aquel momento fue tan íntimo como hacer el amor.

—Además, conociéndote,  seguro lo vas a arruinar.

{No quiero alimentar más tus fantasías para que llames a otro}

—¿Lo ves? —Señala Milo con una sonrisa ufana, hoy está más agresivo de lo normal—Sobrio o borracho eres un desastre frente a esa mujer.

Maldita sea.

No solo me detuve antes de poder disfrutar de ella, me salí cuando apenas y puedo caminar. Qué idiota me veo, en mis cinco sentidos no desperdiciaría a Cady ardiendo por mí, chorreando y gimiendo como si muriera sin mi trozo de carne.

— ¿Entonces a qué hora programo tu sep---?

—Si vuelves a mencionar eso serás tú a quien le corten el cuello.

—Tienes razón, aún debe faltarte ver lo más divertido.

Fingir ser un desgraciado y burlarte no va a quitarte todo lo que le dijiste a de Fritz, cobarde.

Pero si algo he aprendido de Milo en este corto tiempo (en que se ha convertido en un Beta arrogante y libertino) es que cuando se siente acorralado por alguien puede jalar a su enemigo para que se hunda tanto como él.

‘Como cuando te dijo que fueras por unos planos para que vieras a nuestra pareja siendo sometida por Freya contra una pared’

Eso fue jodidamente sexy.

Pero no hay tiempo de pensar en eso, no quiero comenzar a encender el fuego de deseo por Cady si está tan lejos. Tampoco puedo buscarla porque no tengo idea de en qué términos hayamos quedado después de esa noche.

‘¿No decías que te declaró su amor?’

Y tú dijiste que no me ha buscado en toda la mañana ni lo que va del día, esa es la verdad.  Quizá solo me quedé dormido en la puerta con lo intoxicado que estaba.

Mi yo pasado y borracho, apenas pudiendo caminar, sin poder ni bajar una maldita escalera, se detiene abruptamente. Buena idea, en ese estado solo acabará rodando por cada piso como idiota.

El patético Ery de mis recuerdos no piensa en nada, se comporta por mero instinto siguiendo cualquier impulso por absurdo que sea, sin ninguna dignidad regresa a suplicar de rodillas si es necesario al mismo tiempo que Cady abre apresuradamente la puerta chocando contra él.

Ambos hablan al mismo tiempo, el pequeño Giancito ebrio y sin dignidad no deja ver con claridad lo que sucede porque se ha empañado su vista, es por sus sollozos que descubro con horror que está llorando. No bastando con ese arrastre indigno, esa voz que es la mía suplica que no me abandone al mismo tiempo que grita una gran cantidad de “Te amo” hasta quedar afónico. Ni siquiera mi Cady sabe qué responder ante aquel ser patético y vulnerable en extremo.

{¡No quiero compartirte con nadie más! ((Más sollozos agudos y el sonido de mi yo vergonzoso sorbiendo los mocos)) ¡Pero puedo aguantarlo un poco!}

Milo arquea su ceja sin dejar de cruzar los brazos. En su mirada me lo dice todo “¿De verdad dijiste eso? Hombre, te ves tan falto de dignidad que lo que yo hice parece poco” Yo también lo pienso, pero jamás en mi perra vida voy a admitir algo como eso. En su lugar cierro el puño pensando en el mejor lugar para mi lápida porque si no acabo cortando mi cuello como guerrero japonés al menos voy a enterrar la dignidad que murió esa noche bajo el epitafio “Aquí yace un guerrero caído” o algo que me recuerde siempre que  no vuelva a tomar jamás. Ni aunque Cady diga el nombre de otro hombre o cien más.

Aún me cuesta superar que no soy el protagonista y que tengo otro papel en esta historia escrita por Cady (que fue cambiada al capricho de ese hombre que no se rinde nunca) Además del príncipe licántropo que no puedo evitar pensar en lo que realmente es---

{Gian, no debes esperar ni aguantarlo porque no hay nada que elegir}

Mis ojos se abren, algo me golpea al pecho con fuerza ¿ya eligió?

{Ya elegiste entonces…} Dice mi patético yo al mismo tiempo.  Te entiendo pequeño guerrero, es un golpe letal que tu hembra no te corresponda {Por supuesto, cómo podría compararme con… alguien tan grande}

Ahora quien arquea la ceja soy yo.

— ¡PFFFT~! —Milo se tapa la boca.

¡¡Imposible, cómo pudo mi otro yo borracho decir algo tan…!!

{¿No hay manera de que me des otra oportunidad? ¡Puedo ser mejor!}

—Milo, córtame el cuello---

{¡Por favor, escúchame!}

Como si Cady me regañara directamente,cierro la boca y obedezco a sus órdenes irguiendo la espalda como buen guerrero.

{Eden no es quien piensas} Me dice ella con una sonrisa que me duele y reconforta al mismo tiempo {Él me gustaba un poco, pero eso fue cuando éramos cachorros ¿entiendes?}

Eso siempre lo supe, lo que le sucede con ese hombre y lo que siente por él. Siempre lo supe, ella me admitió que le gusta Eardwulf, que sus sentimientos por él no son los de un subordinado a su jefe sino algo más… profundo. También sé por los sueños que tengo como Eardwulf lo que él sentía al respecto.

Por tanto no necesita engañarme ni negar lo evidente. 

{¡Bien! ¡De acuerdo! ¡Me gustaba mucho!}

Aun así duele, saberlo y aceptarlo no hace que duela menos.

{Si te gusta no te culparé}

¿Cómo podría culparla por eso? Soy yo quien debería disculparse porque sé toda la verdad, aun así me aproveché de esa información, pensaba robarme su tiempo mientras tanto, entrar primero en su corazón para que él sea mi sombra y no al revés---

{¡¿Puedes dejarme terminar primero?!}

Su precioso rostro enojado tiene toda mi atención. 

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Acto IV- Viajero del Rosario (Cady) ~

*Hace unas horas*

Cuando conocí a Ery, aquel Alfa tan arrogante y grosero, lo primero que pensé fue en rechazarle. Aunque en realidad ya lo había decidido desde antes de verle en persona por primera vez.

Al principio lo primero que me sorprendió fue su rostro igual al del señor Eardwulf. Por supuesto, unos años más joven pero prácticamente el mismo, incluso esa actitud nefasta. Después de Edén mi interacción con los hombres fue casi nula, así que cuando conocí a mi editor con quien tenía que verme estrictamente la mayoría del tiempo, estuve siempre a la defensiva. Ese Alfa con su rostro no fue la excepción con ese desastroso inicio.

Pensé que al ser mi pareja de manera forzada por la historia yo podía cambiar ese destino y rechazarlo. Incluso planee evitar la boda por un momento, habría seguido ese plan de no ser porque el consejo de sabios cambió todo cuando me raptaron para engañar al Alfa y provocar su rechazo a mí haciendo que unos renegados me tocaran.

Fue entonces cuando sentí esa diferencia, lo que es estar con alguien verdaderamente desagradable que no solo te provoca náuseas y terror sino que te hace sentir sucio e impotente.  Y descubrí casi al instante,  que con ese alfa, extrañamente no me daba esa misma reacción ni fobia.

Con el pasar de los días dejé de contar preceptos, ni siquiera me fijé en qué momento pasamos de abril hasta octubre así como el inicio de noviembre. Tampoco tengo la certeza de en qué momento comencé a contar sus besos hasta que me perdí en ellos, fue el primero, el primer hombre lobo, mi primer aliado aquí, mi primer amigo… Mi primer beso, mi primer novio.

Creí que solo con él puedo sentirme de este modo. Aunque no fue el primer hombre en mi vida, es el primero que me hace sentir vista, amada, que puedo perdonar el pasado y a mí misma.

Es por eso que crédulamente pensé que había superado a todas las sombras de mi pasado…

— ¿En qué piensas, Fresas?

Hasta que alguien que me parece demasiado familiar llegó en el momento más complicado de mi vida. Un hombre que me da la misma confianza cuando está cerca y que su olor me lleva hacia el pasado como si trajera consigo una llave que abre una puerta que creí cerrada para siempre.  

Frente al lago donde muchas veces él estuvo sentado junto a mí, en el mismo lugar donde le propuse que nos usarnos mutuamente para protegerme de un sentimiento que me aterraba que naciera,  justo en este lugar que se ha vuelto un tesoro para mi Alfa. En este momento está sentado otro hombre, alguien que me hace sentir esa misma confianza, esa misma tranquilidad y que mi interior no exclama que salga corriendo porque es un hombre.

No le estoy traicionando pero siento que lo hago al permitir que se siente en el mismo lugar que él.

—Majestad…

—Eres mi pareja, puedes llamarme por mi nombre.

No, incluso con Ery me tardé en darle esa cercanía y esa confianza.

—Príncipe… Van Stumble.

¿Por qué me es tan difícil rechazarlo de primera mano? Incluso hablarle me oprime al pecho y mi respiración se agita. Sé lo que siento por Ery, no tengo ninguna duda… ¿Entonces por qué?

—“Ha-Gen” Repite después de mí.

—Ha…gen.

—Correcto—Cuando me sonríe así tomando mi mejilla siento que me voy a derretir—Dilo de nuevo.

No, llamarle por su nombre cuando pienso rechazarle es una estupidez.

—Hagen.

¿Acaso mi boca ya no conecta con la razón? ¡Chiara, deja de hablar por mí!

No fui yo, aunque sea muy guapo y me haga sentir cosas de adultos estoy de acuerdo contigo en rechazarlo por Shawn’

Hasta Chiara parece más centrada en la misión que yo.

—Es una bonita cabaña ¿es tuya?

De inmediato me concentro en su voz y todos esos pensamientos se disipan, asiento con la cabeza como si tuviera algo que me empujara a responderle en automático.

Que extraño… Solo en una ocasión en mi vida me comportaba de esta manera tan dócil frente a un extraño al que apenas conozco.

—Esas fresas y todos los cultivos se ven perfectos aunque ya no sea temporada, eres una jardinera asombrosa.

—Gracias—en realidad todo eso lo hizo Candace, yo no puedo cuidar ni de una planta desértica.

‘Eso es porque cree que tú eres Candace Var Sansa’

Llevo la mano a mi pecho, el rosario en mi muñeca es un continuo recuerdo de lo que soy, que no es un sueño del que un día despertaré descubriéndome como la protagonista original que ha perdido el juicio creyendo que es otra su alma atrapada en una historia que no es suya.

El hombre lobo llamado Hagen no tiene idea de quién soy en realidad, tampoco me conoce, cree hacerlo como el vínculo le une al mío pero no es real.

No importa si la misma bruja Alexia Andría Harper, El sistema de transmigración Schadenfreude o la misma diosa Luna quieran llamarlo el verdadero protagonista, mi pareja, alma gemela, lo que sea…

No es amor.

Puede gustarme un poco por su apariencia o por recordarme vagamente a alguien, pero eso no es amor.

Él no me conoce. No sabe absolutamente nada de mi ni yo de él, no conoce mi pasado ni tampoco mi presente.  Aunque me atraiga es una ilusión engañosa.

—Príncipe Licántropo Hagen Van Stumble, me temo que no puedo aceptar su propuesta de matrimonio ni tampoco acepto el vín---

—Sé que viniste aquí para rechazarme—Me interrumpe sin dejar de sonreírme—Pero no puedo aceptar tu rechazo, no porque esté en contra de tus deseos sino porque dependo de ti para sobrevivir.

¿Qué fue lo que dijo?

Esperaba que se enfadara o que me suplicara, no que se negara porque está obligado a aceptarme.

Debe ser porque si lo rechazo, en este mundo no existen las segundas oportunidades. Son algo tan raro como atrapar un pez con las manos desnudas en un río donde ya no hay más peces para variar.

Cuando pensé en rechazarlo no contemplé aquella posibilidad.

—Aunque lo rechace, el príncipe es un buen partido. Cualquier loba estará encantada de desposarlo y quizá encuentre una segunda---

— ¿Por qué no puedes aceptarme?—Me insiste tomando mis manos en las suyas y mirándome como si fuera una súplica—Dices que soy un buen partido, entonces también debo serlo para ti.

¿Por qué no lo entiende?

— ¿Qué sabe usted sobre mí? Ni siquiera sabe mi color favorito o la flor que más me gusta, apenas me conoce y deja que un vínculo determine sus repentinos sentimientos por mí.

Eso no es amor.

Alguien que no sabe nada sobre mí no es mejor que el villano del que me enamoré.  Porque Ery no ve a Candace Var Sansa sino a mí, él me ama porque soy yo.

Si una pareja destinada y “verdadera” me conoce menos que el que no lo es entonces…

—Azul marino, un azul que no es completamente oscuro ni tampoco claro, te gustan también las fresas por su color rojo y brillante y el blanco que esconde en su corazón.

¿Cómo sabe todo eso?

—La ninfa del agua Clytie admiraba al dios Apolo con gran devoción, le perseguía por todas partes durante el día hasta el punto de olvidarse de comer. Su amor no era correspondido y con el tiempo tras mirar tanto hacia el sol terminó por echar raíces y convertirse en una flor.

Ese mito… Esa historia es la misma.

—La pequeña niña llamada fresas a veces usaba un vestido con girasoles, se asomaba y me miraba detrás de un árbol. Aunque pensaba que no podía verla así que mi único amigo dijo que era como esa ninfa para advertirme que de seguir mirando en secreto se convertiría en una fragaria.

Cómo…

—Aunque pensándolo mejor, puede que  le guste el azul pero la respuesta sería el amarillo.

El joven príncipe me mira, su sonrisa ya no parece perfectamente practicada sino genuina, aunque su rostro no es el mismo comienzo a verle el parecido con aquel niño de ese tiempo en mi infancia.

— ¿Necesito saber algo más para ser digno?

Llevo las manos a mi boca, todo lo que dijo…

Es correcto.

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Acto IV- Viajero del Rosario (Ery) ~ 

{Sentí un flechazo por él}

¿Flechazo? Apuesto a que mi yo borracho y patético tiene el mismo rostro que yo pues Cady aprieta los labios y me explica lo que significa, luego lo define como “amor platónico” haciendo que mis esperanzas vuelvan a caer al suelo, me desplomo en la silla y llevo una de mis manos a la frente mientras me rio como un reflejo.

— ¡Amor platónico no es amor!—Exclama Milo al mismo tiempo que Cady también lo hace.

—Lo llamó amor, cuál es la diferencia---

¡BAM!

— ¡Es una gran diferencia, Ery!—Insiste mi Beta.

— ¿Ah sí? Instrúyeme con tu vasto conocimiento en “Arpigi” así como tu amplia experiencia en hembras de mentira como la señorita "Enepece" Marcel.

Milo me gruñe con una risa seca.

—No se necesita tener una pareja para saber lo que significa el amor según platón, Giancito. Por el contrario es justamente alguien como yo quien puede mejor definirte uno.

Dudo mucho que tenga idea, aun así le dejo decirme lo que cree, Cady dice palabras parecidas sobre el amor idealizado sin ápice sexual. Milo añade que es una conexión auténtica, desinteresada. Aunque hoy en día los humanos también lo definen como una trágica alma gemela, él me asegura que Cady se refiere más a un sentimiento no correspondido.

—Tu pequeño enigma desconoce muchos significados cuando tienen que ver con el amor, aunque tiene razón que esos sentimientos por Edén/Wolf son por una conexión profunda y espiritual. Más allá del cuerpo es un vínculo con el alma.

Entonces el mío es un amor platónico también. La amo a ella,no por su cuerpo sino por quien es.

—Lo tuyo no es un amor platónico—me corrige antes de siquiera dejarme abrir la boca—Eres demasiado pervertido para que lo sea y el amor platónico no es sexual.

¿Eso es un halago o un insulto?

{Así es, sin ningún deseo sexual} Secunda la Cady en mi visión.

—Aunque suena como algo ideal y hermoso, el amor platónico no es amor verdadero.

“Amor Verdadero” Creo haber escuchado eso en algún lado.

—Algo tan breve, en donde solo sabes lo que ves a simple vista, por muy bello que lo sea, sigue siendo algo idealista más no amor.

—Entiendo, por eso no se te dificulta comprenderlo, Windy Marcel es tu amor platónico.

— ¿Amor platónico?—Bufa—Es una Est4f4.

Antes de que pueda preguntarle a qué se refiere, Cady abre la puerta de una de las habitaciones mientras me dice que así era su habitación cuando vivía con Sarah Bingley en un departamento “penhaus” o lo que signifique esa palabra extraña.

Ella sonríe radiante.

Ver algo que le recuerda a su vida allá la hace feliz, extraña a Sarah y a todos aquellos que frecuentaron en su vida. Un lugar donde yo soy un completo intruso aunque lo pueda ver en mis sueños.

Me gusta ver su sonrisa, a la vez siento algo pesado en mi interior al tratarse de algo que no le puedo dar aunque lo desee.

Realidad.

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Acto IV- Viajero del Rosario (Cady) ~

No puede ser, el príncipe… Hagen no solo me recuerda a “ese chico” habla como él completamente. Sabe  todos los detalles como si los hubiera vivido él mismo.

Es una coincidencia demasiado escabrosa como para ignorarlo.  Aun así, no puedo permitir que esto se prolongue hasta el punto de enredarnos más a Ery y a mí.

— ¿Dije algo malo? —Me pregunta con una preocupación que me confunde.

Ni siquiera Sarah sabe que me gusta más el amarillo que otro color. Aunque al verme en el espejo y que el reflejo fuera el rostro de mi madre, siempre me ha gustado el color ámbar y el amarillo.  Porque a diferencia de las tormentas hay luz y calidez durante el día.  Es esperanza.

Niego con mi cabeza.

Aquel niño tenía un “Beta” su mano derecha tan lobo como él. Fue quien mencionó el mito de Apolo y la ninfa Clytie. Durante esos días tranquilos antes de la tormenta, Edén me contó ese mito y me pidió que no me convierta en una planta, entonces le respondí que me volviera un lobo como él.

—Aunque tus ojos son verdes y tu cabello es bonito como una fogata, estoy seguro que tu loba debe tener ojos color ámbar y un pelaje marrón como una tierna castaña.

—Mi loba tiene ojos azules—Respondo un poco seca a pesar de que me ha sorprendido ese comentario.

—Es una lástima, el color amarillo me parece hermoso para ti.

Si esto continúa así acabaré por necesitar un corazón nuevo de tanto que se ha acelerado peligrosamente.

—Incluso si atinó con algunos de mis gustos, creo que usted y yo no nos conocemos lo suficiente. Además de que tengo pareja, yo no me dejaré influenciar por los deseos arrebatados de nuestros lobos.

Yo nunca fui alguien que crea en el destino mucho menos en un vínculo maldito que me obligue a estar con alguien sin razón alguna que el "destino" y esas pavadas.

—Los licántropos no nos dejamos influenciar por nuestros lobos—Me dice con una seriedad que acaba por sentirse helada en mis huesos—Además yo perdí a mi lobo cuando desperté sin memoria.

¿Cómo?

¡¿El príncipe licántropo no tiene un lobo?!

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Acto IV- Viajero del Rosario (Ery) ~ 

Edén, ese fue el nombre con el que él se presentó. Mi pareja creyó que era su verdadero nombre sin saber que se había hecho llamar así por ella, porque incluso si la olvidó… Siempre llevó consigo su nombre mal pronunciado por una niña que apenas aprendía a hablar con propiedad.

{Fue el primero en realmente pisotear mi confianza}

Ella no tiene idea de lo que realmente pasó.

—Por lo que puedo entender, ella cree que Eardwulf; ese niño que se convirtió en el lobo del Eden, escribió esa carta para que esos niños la molestaran.

Mi Beta y su aterradora intuición acaban de clavarse al mismo tiempo que yo he llegado a esa conclusión.  Todo fue desde su perspectiva, por tanto hubo mucho que él tampoco sabía. Siendo cachorro tampoco tenía muchos recursos que le dieran la ventaja.

—Aquella situación fue tan traumática que por mucho tiempo evitó a todos aquellos que no fueran hembras—Asegura Milo llevando el dorso de su mano a la barbilla en señal de estar pensando en algo con todo lo que ha descubierto.

{Si bien no es la única razón, es una de las tantas que tuve para no dejar que uno de ellos se acercara a mí más de lo necesario}

—Para olvidarse de ese recuerdo doloroso intentó evadir decir su nombre o mencionarlo, así que cuando volvieron a verse no le reconoció pero algo en él le recordaba a Edén.

Están unidos por un vínculo más fuerte que el mío, un falso protagonista que además tiene el lugar de un villano ni siquiera puede compararse a alguien que ha viajado incansablemente para regresarla a la vida.

—Más que declararme su amor, declaró el suyo por él—Pienso en voz alta con una voz a punto de quiebre.

—Siempre apresurado, saltando a conclusiones sin escuchar todo primero antes de actuar, ambos son como dos gotas de agua.

— ¿Con quién me estás comparando ahora, Mili?

{---Nunca estuve tan cerca de uno ni tuve este tipo de relación abiertamente afectiva con nadie… hasta que te conocí}

—Sin duda un vínculo como ese es envidiable—Dice Milo tomándome del hombro—Pero tú también tienes uno y no tengo duda de que él envidie el tuyo.

‘Puede que seas un cochino, un depravado de lo peor---‘

Si vas a insultarme ahórrate ese comentario, Shawn.

‘Pero yo tampoco tengo duda de que de algún modo te hayas colado en mi madre quien te ve en la misma escala que a mi padre’

—Eardwulf no es tu padre.

— ¿Decías algo, Ery?

Niego con la cabeza, cuando Shawn lo llama su padre me molesta demasiado que lo haga porque me recuerda la gran desventaja que tengo en esta balanza.

Como si perdiera toda voluntad dejo caer la piedra y golpeo mi cabeza contra el escritorio con fuerza.

— ¿Ya te has cansado de ver?

Respondo con un leve gruñido que vibra sobre el escritorio.

— ¿Tan rápido te vas a rendir? ¿En dónde quedó ese Alfa confiado de que puede ganar por su apariencia física?

Vuelvo a gruñir.

—Dijiste que si fueras hembra te irías con él.

Milo responde riendo mientras vuelvo a gruñir de mala gana.

—Eso dije de Hagen Van Stumble—Calla un momento y vuelve a mirarme con seriedad—Supongo que ya lo habrás notado.

Vuelvo a gruñir.

Solo un estúpido no se daría cuenta de algo tan obvio. Aunque solo le vi por un momento, me bastó con eso para sumar todo y llegar a un solo resultado.

Ese “Príncipe licántropo” no era Hagen.

De inmediato observo el suelo donde está tirada la piedra y sin demora vuelvo a tomarla en mis manos. El cementerio de mi sueño más reciente aparece ante mis ojos mientras vuelvo a ver todo muy atentamente.

{¿Qué estarías dispuesto a pagar?}

Unos zapatos que me parecen demasiado familiares son lo único que se puede ver en esa misteriosa mujer que habla con él. Milo quiere decir algo pero mantiene su boca cerrada, sigue cruzado de brazos observando atentamente.

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Acto IV- Viajero del Rosario (Cady) ~

El llamado del vínculo sirve perfectamente, sin un lobo activo sería imposible que este se activara o que el mismo huésped del lobo guía sepa que son parejas destinadas.

Lo recuerdo perfectamente, Chiara lo llamó “Pareja” al igual que hizo con Ery cuando nos conocimos en el festival de la cosecha. Fue su lobo el que nos llamó pareja también ¿cierto?

Entonces ¿Por qué el apuesto extraño no solo dista mucho de la manera de hablar de un Alfa teniendo recuerdos completamente humanos, sino que acaba de admitirme que no tiene un lobo guía con el que pueda comunicarse como Chiara o Shawn?

—¿Sorprendida?

¡Lo que le sigue!

—Usted… Majestad, admitir algo delicado como eso frente a un extraño no es---

—Eres mi pareja y vas a rechazarme, si vas a hacerlo quiero que lo hagas sin creer que debes hacerlo porque apenas nos conocimos.

¡Qué necio es!

—Esa es la verdad. No nos conocimos hasta ahora---

—Yo si te conozco, desde hace años que te busco en mis sueños.

Quisiera refutar, negarme a seguir escuchando sus razones que no hacen más que confundirme más de lo que ya me siento. Pero hay algo en su mirada que me dice que estoy en el lugar correcto y que él tiene las respuestas de las dudas que siguen rondando en mi cabeza desde la conversación con Alexia y la terrible experiencia de casi morir por decirle a Ery que lo amo.

— ¿No puedes por lo menos escuchar lo que tengo que decir antes de que acabes de tomar una decisión?

¡No, no quiero escuchar las razones de nadie!

Rápidamente me levanto e intento hacer lo que mejor me sale, huir. Pero ese licántropo es mucho más rápido que yo pues me alcanza a tomar de la muñeca. Su agarre no tiene demasiada fuerza pero si es firme al igual que su mirada.

—No aceptaré tu rechazo hasta entonces.

Veo dentro de mí, Chiara está ahí también, me asiente en silencio. Necesito respuestas, este príncipe tiene sus razones válidas para seguir insistiendo. Por lo menos debería escucharlas y dejarle creer que lo hago, así podré tener más razones para rechazarlo de una vez por todas.

—De acuerdo—Respondo como un pequeño suspiro y algo de fastidio—Escucharé lo que tenga que decirme, sea breve.

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Acto IV- Viajero del Rosario (Ery) ~

Milo observa al igual que yo, ambos estamos más callados que nunca analizando cada palabra intercambiada entre la mujer sin rostro y Eardwulf.

Mi rival quien está dispuesto a pagar cualquier precio por Cady incluso si eso significa que se olvide de él y se enamore de alguien más logró convencer a la mujer de que su determinación y deseo eran verdaderos.

{Entonces haré una última apuesta contigo, Wolf}

{Convierte a ambos en verdaderos lobos, uno grande y poderoso. Lo suficiente para cambiar el destino de sus maldiciones}

Ermenwulf, el hombre que se parece a mi abuelo Remery dijo algo parecido. Mi hermano menor también mencionó una maldición en la familia.

La maldición Beckham de enamorarse de escorias debe ser una de ellas ¿cuál es la de Eardwulf?

—Así que ese fue el trato que hizo…Eso lo explica todo—Menciona Milo casi murmurando.

— ¿Tú sabías eso, Milo?

Milo permanece callado. Veo en la manera en que se aferra a su propio brazo aun cruzado que está luchando contra sí mismo para no hablar de ello, no porque no lo desee sino porque tiene prohibido decírmelo.

Por supuesto, había olvidado cuando me dijo que “ese hombre” vivió cinco años como un viudo hasta que por fin se presentó la oportunidad de cambiarlo todo.

—Es por Schadenfreude—No es una pregunta sino una completa afirmación.

Milo desvía su mirada, es su manera de decir un “Si” sin comprometerse.  

Ver de nuevo ese sueño también me ha esclarecido la mente, no tengo ninguna duda ahora de lo que sucedió después de que mi rival aceptara ese trato. Él es un viajero del rosario como Cady, debía tomar mi cuerpo pero no lo hizo porque soy el villano además de que me detestaba.

En su lugar tomó otro cuerpo.

Uno que creyó superior a mí.

No el de un simple Alfa de una pequeña manada entre tantas, sino el personaje que él creó con sus propias manos, algo que leyó en las notas de Cady de lo que realmente habría deseado para su historia y que él hizo realidad.

Un licántropo.

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Acto IV- Viajero del Rosario (Cady) ~ 

Hagen Van Stumble despertó una mañana de Abril completamente sin recuerdos, el mismo día y al mismo tiempo en que yo había llegado a Silivia.

Aunque podía entender lo que decían los otros licántropos y, por el respeto que le mostraban, que él era alguien importante, en realidad él había olvidado completamente al menos veinte años de su vida.

Como un poderoso príncipe debía tener un lobo igual de fuerte, intentó hablar con él para entender su situación pero descubrió que su guía no respondía por más que intentara comunicarse con él.

Sabía que tenía un lobo pues su instinto estaba ahí y podía oler a gran distancia al igual que pelear y combatir sin que los otros licántropos supieran su secreto. Que su príncipe se había perdido entre las memorias de un completo intruso.

 —Incluso si eres un príncipe, es una completa deshonra que, aquel que deba ser el más poderoso entre la raza de licántropos, no tenga un lobo—Admite sin dejar de verme a los ojos.

No hay ninguna fanfarronería ni rastro alguno de que Hagen me esté mintiendo. Él realmente tiene una situación difícil que no puedo ignorar tan fácilmente.

—Pero su majestad ha sentido el vínculo.

No puedo evitar esa duda, debe tener un lobo pues me llamó pareja por el llamado.

—Pensé que si buscaba entre mis cosas podría encontrar esas memorias perdidas. Vi cartas que intercambié con el Alfa de esta manada, incluso le escribí muchas veces con la intención de obtener información.

Supo que él provenía de Silivia pues vivió ahí buena parte de su infancia hasta que fue encontrado por su abuelo y traído de vuelta al reino licántropo.  Su nombre era “Hagen Graves” hasta que su madre murió descubriéndose así que ella era la princesa perdida. Él era un noble, no un lobo nacido de una renegada como se creía.

—Supe que ese mismo mes Alfa Ery Avery había encontrado a su pareja destinada. Quería aprovechar esa noticia para tener una excusa y visitarle.

Pero Ery se mantuvo sin responder a sus cartas, de Abril hasta Noviembre han pasado muchas cosas y no tenía tiempo para explicaciones ni distracciones, mi llegada fue algo que ninguno de los dos se esperaba.

—Entonces deberías hablar con él.

Hagen niega con la cabeza.

—Encontré mi respuesta en cuanto te vi.

Durante ese tiempo, por meses ha visto el mismo escenario en sus sueños. Una niña con una descripción completamente de mi infancia y una situación que conozco perfectamente.

Aunque goza de poder a pesar de su falta de lobo, él últimamente se ha sentido más débil. Por tanto. usando la invitación del segundo compromiso de quien fue un amigo muy cercano suyo, decidió viajar por el mar ocultando a todos su condición.

—Antes de llegar aquí pasé por el último puerto, sentí tu presencia en el acantilado y algo dentro de mí te llamó.

El lobo que había permanecido callado pareció hablar por primera vez.

—Ese día que te vi hice que mis sirvientes averiguaran sobre “Candace” no fue difícil encontrar todo sobre ti.

Entiendo. 

Pero no importa si eso atrae a su lobo, no estoy obligada a corresponderle ni él debería presionarme a eso.

—No quiero presionarte. Tampoco espero que con esto cambies de opinión.

¿Entonces por qué me lo dice?

—Porque estoy seguro que tú eres igual a mí.

Es entonces que lo veo con claridad. En su muñeca, del mismo lado que la mía, aunque no tiene ni una sola cuenta de color ni el material es el mismo, es indiscutiblemente un rosario igual al mío.

Él es un viajero del rosario como yo.

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Después de que aquel sueño finalizó, Milo y yo nos mantuvimos en un sepulcral silencio. Hay tanto que quisiéramos decir, tanto que debemos callar. Finalmente pude escuchar las palabras que dijo en el momento final esa mujer.

“Te estaré observando, Príncipe Licántropo”

Pero, la confirmación de aquello que sospechaba no fue la única sorpresa ni me impactó más de lo que sucedió después. Una voz desgarradora que no había escuchado antes, irrumpió justo cuando Eardwulf desaparecía del mundo para seguir con una nueva misión.

“¡WOOOOLF!”

Esa voz en frío era como una tormenta y un aullido igual al de un lobo.

Mi rival logró verlo. El rostro de su mejor amigo aterrado al verlo desaparecer frente a sus ojos mientras este le susurraba un perdón y gracias.

Mi Beta no mostró ninguna sorpresa, aquello era algo que ya había visto antes. Era obvio, sin embargo conocer los hechos desde la perspectiva de alguien más le ha hecho pensar de nuevo en su propio sueño.

Liam Roberts.

La mano derecha de aquel al que fielmente seguía y llamaba Eden Wolf, ese mismo hombre que siempre parecía andar despreocupado de la vida riendo y haciendo estupideces durante su tiempo libre cuando nadie le veía, fue quien más se preocupó por él.

Vi llorar a Milo al estar vulnerable por la cerveza, pero nunca vi llorar a alguien igual a Milo mientras perseguía como un loco a un hombre más demente que él dispuesto a vender su alma por la mujer que ama.

Liam lo supo.

Vio cómo su mejor amigo escapaba de sus manos y lo inútil que fue intentar alcanzarlo.

Jamás pensé en aquello que el mismo Eardwulf había ignorado hasta ese punto sin retorno, todos aquellos que quedaron atrás por su deseo egoísta. En especial un amigo que quizá vería repetirse ese momento hasta perder la cabeza. Culpándose por no llegar a tiempo o jamás haber notado que su dolor podría llegar hasta ese extremo.

En todo este tiempo, mi Beta no me ha mirado a la cara ni una sola vez. Pensativo, como si estuviera hablando con su “otro yo” llamado Liam, él camina hacia la ventana y observa el exterior completamente perdido en su propio mundo.

—Milo---

¡SLAM!

La puerta de mi oficina se abre de par en par, en un momento tan importante como este mi hermanastro acaba de irrumpir sin permiso. Quisiera gritarle que se largue hasta que veo en su rostro preocupación y me muestra una carta marcada como urgente.

¿Es otra amenaza de esos Bloodthorn?

Por primera vez no pienso inmediatamente en Cady, bueno, no solamente en ella. Sino en el peligro que corre la manada entera y aquellos que son mis amigos, en Milo, Jerome, la señora Thunderhowl, Lina…

Pienso en la siguiente posible víctima o en si veré otro conteo en reversa de los días que quedan antes de que vuelvan a atacar a la manada.

Jamás había sentido temblar mis manos ni había experimentado el terror ante todas las horribles posibilidades de lo que puede contener dentro.

En mi interior siempre me he preparado como Alfa en afrontar lo peor con un temple que no puede fallar ante el enemigo, sé que en una guerra siempre habrá pérdidas y que un Alfa debe estar dispuesto a pagar el precio en sangre con sus propios subordinados. Mi mente está preparada para ver una carta escrita con el carmesí extraído de una vida.

Pero hay algo para lo que nunca me había preparado.

[Petición para Alfa Ery]

Leo el contenido con incredulidad, no importa cuántas veces vuelva a leerlo esperando ver un cambio este permanece absurdamente igual.

[Tres son multitud] 

Al mismo tiempo, mi pareja observa en completo silencio el mismo cielo rojizo como un mal preludio. Perdida en sus pensamientos acaricia el rosario en su muñeca sintiendo cada cuenta. 

Hershey habla con elocuencia y algo de burla placentera sobre conceptos que ni pareja entiende. Afortunadamente son lo suficiente extraños para disipar un poco sus preocupaciones.

La puerta de la sala de juntas de té se abre, Lina parece un poco sombría pero se repone rápidamente, luego entrega una carta a Cady quien al ver el remitente y emisor en el sobre mira sorprendida. 

[Para Beta Rockbone de Lina de Fritz] 

Ella y Hershey exclaman alegres sin saber que, en realidad, esa carta es un punto final. 

 

Maika Maese

¡Él es un viajero del rosario! Ery ya lo sabía en su interior, sin embargo apenas aceptó que el príncipe licántropo... ¡Es Eardwulf! Cady iba decidida a rechazar a su segunda pareja destinada pero el que este sea un viajero del rosario dificulta mucho las cosas pues se necesitan el uno al otro para poder obtener los preceptos y salir de ahí. Atrapada entre el hombre lobo Alfa al que ama y al licántropo que debe amar, la joven viajera del rosario comienza a dudar de sus propias palabras. Solo puede elegir a uno y solo uno es la opción correcta, si se equivoca podría costar su propia vida. Ery comienza a comprender su verdadero papel en la historia contra su recién llegado rival mientras Lina decide tomar a la bestia por el cuello.

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