treinta

XENIA

Me desperté al sentir un peso sobre mi cuerpo. Fue entonces cuando me di cuenta de que me había quedado dormida sobre el brazo de Adriel mientras él me abrazaba. Levanté el rostro para mirarlo. Mis ojos se suavizaron al ver su rostro tranquilo y sereno mientras dormía.

Mi mano se movió por sí sola y se posó en su mejilla. Acaricié suavemente su rostro mientras lo observaba de cerca. Recordé nuestra última conversación, y algo me pinchó el pecho al recordar mi respuesta. Mentí cuando dije
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