XENIA
—¿Q-qué le hiciste? —Le lancé una mirada fulminante a Yohan y luego di largas zancadas hacia él; le di una fuerte bofetada en la cara antes de empujarlo con todas mis fuerzas—. ¡Animal despreciable!
Me aparté de él y corrí hacia Adriel. Mordiéndome el labio inferior, le tomé el rostro ensangrentado entre mis manos.
—Estoy aquí, Adriel. —Lo abracé con fuerza antes de girarme hacia los dos hombres que lo sujetaban—. ¡No lo toquen, malditos imbéciles! —les espeté.
Los dos hombres miraron a Y