ADRIEL MATTIAS
He estado esperando casi una hora, pero mi teléfono todavía no ha sonado. Ha pasado una semana desde la última vez que escuché la voz de Xenia, lo cual es sorprendente. ¿Qué tan ocupada puede estar como para no poder ni siquiera llamarme? ¿No me extraña? ¿O a su propia hija?
No hemos estado juntos durante seis meses, desde que se llevó a mamá Patrice a Turquía para su tratamiento médico. Me he estado conformando con videollamadas y los mensajes cariñosos que intercambiamos. Y dur