XENIA
Adriel mantuvo su atención en mí durante todo el día. Yo también pasé todo el día acostada en la cama. Sentía que mi estado estaba empeorando. Estoy temblando de frío aunque el aire acondicionado no estaba encendido y ya estoy envuelta en una manta gruesa.
No se apartó de mi lado a menos que fuera necesario. Seguía preguntándome si quería comer algo, pero yo siempre solo negaba con la cabeza. No tenía apetito en absoluto. Aparte de los fideos que comí, no había nada más en mi estómago.
No