[PUNTO DE VISTA DE IRIS]
Me volví hacia ella, con la voz temblorosa y una repentina y aguda defensa. —No puedes envenenar las cosas solo porque lo odies.
Sofía ladeó la cabeza, mirándome con una expresión casi compasiva. Luego rió, una risa ligera y melodiosa que resultaba demasiado alegre para la oscuridad que nos rodeaba. —Eres una tonta, Iris. Una gran tonta, además.
La palabra me dolió, tocándome una herida que no sabía que tenía. Siempre me había visto así, una chica ingenua que jugaba a s