Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, desperté más relajada de lo habitual, lo que me pareció extraño. Desde que llegué a esa casa, siempre había despertado con alguna dolencia o confusión. Pero esa mañana, todo parecía más tranquilo. Miré el reloj: eran las 6:30 a.m. Era lunes, el día en que debía prepararme para ir a la Academia (La academia no era solo una escuela. Allí enseñaban desde lo básico —control emocional, coordinación en manada, el vínculo con el lobo interior— hasta lo más avanzado: alquimia d







