Aún sentía el calor del beso en mis labios cuando todo comenzó a volverse confuso.
El aire parecía más denso, como si el mundo se hubiera encogido. Mi respiración se volvió corta, irregular. Nyx seguía riendo dentro de mí, agitada, hasta que de repente… su voz cambió.
“Agatha…” murmuró, jadeante. “No me siento bien…”
Me detuve en seco.
Theron, que caminaba unos pasos delante, se giró al notar que mi mano se aflojaba.
“¿Agatha?” dijo, acercándose de inmediato. “¿Qué pasa?”
Intenté responder, per