BRANDON
Ver a Emilia en la casa después de haber vivido más de seis meses de su ausencia, fue un golpe de deseo. Nunca debió salir de casa. Debió quedarse y yo debí tratarla como ella se merecía. Parecía que el alma de mi hogar se fue desde que ella me dejó.
Había creído que era una mujer interesada, una cazafortunas, como me lo habían dicho. Me fui con esa idea porque era la hija de la amante de mi papá.
Todo cambió de un momento a otro y Emilia me había dado una gran lección, porque los hijo