EMILIA
El sol apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas cuando sentí a Brandon moverse a mi lado. No había despertador, solo el calor de su cuerpo alejándose del mío mientras se desperezaba con ese murmullo grave que le salía al estirarse.
Nos habíamos acurrucado en la habitación principal, donde estaríamos compartiendo nuestras noches, suponíamos que por el resto de nuestras vidas. Planeaba hacer muchos cambios a la casa, convertirlo en nuestro hogar de verdad y que todo el dolor del pasado