BRANDON
Lucía radiante, tan jodi**damente radiante, que me había tomado la tercera copa de vino con la finalidad de no pensar en Emilia, pero mis ojos habían decidido mandarse solos y voltearla a ver cada dos segundos ¿Es que no pensaba voltearme a ver? ¿Estaba pintado? ¿O qué ca**rajos pasaba con Emilia?
Cada vez que sonreía, me reafirmaba que había pasado la página conmigo. Me reventaba el hígado verla en sociedad ¿Por qué sonreía con todos menos conmigo? Ella no tenía que reír con nadie más.