EMILIA (Relato del día de la boda)
Había sido de esas novias que aún creían en los cuentos de hadas. Aunque mi matrimonio con Brandon Moretti había sido arreglado, no pude evitar enamorarme. Lo ilógico no me importaba. Porque el corazón no mide acuerdos, mide latidos. Y el mío latía por él.
Siempre lo admiré. Por su porte, por su carisma, por esa imagen impecable de hombre altruista que ayudaba a los más vulnerables con una sonrisa sincera. Me enamoré desde la distancia, desde los titulares de r