«Se ha vuelto loco»
El pensamiento cruzó la mente de Emma, dejándola paralizada frente a la figura imponente de Benedict. El ruido de la fiesta parecía haberse silenciado ante la magnitud de lo que acababa de proponerle.
—¿Qué clase de broma es esta? ¿Pretende burlarse de mí después de todo lo que he pasado? —preguntó ella, luchando contra las ganas de llorar que le quemaban la garganta. La lluvia amenazaba con caer y el frío empezaba a calar en sus huesos, pero la mirada de Benedict era mucho más gélida. Él encendió un nuevo cigarro y soltó una bocanada de humo, después la observó con una calma que rayaba en lo cruel, sin inmutarse por su indignación.
—Parece que eres tú misma quien desea que se burlen de ti, señorita Spencer —respondió Benedict con voz monótona—. Solo piénsalo por un segundo: entrar ahí a gritar que eres la amante de mi sobrino, ¿dónde crees que eso te deja? Porque para el mundo, Noah tiene una relación oficial con Mariana desde hace meses. Y tú solo serás la asist