El golpeteo constante de los dedos de Noah contra la mesa comenzó a irritar a David desde hacía varios minutos. La sala de juntas de Industrias Campbell era amplia, elegante, con una pared completa de cristal desde la que se veía el distrito financiero. Era domingo por la mañana y la mayoría de los ejecutivos habrían preferido estar en cualquier otro lugar, pero cuando se trataba de cerrar operaciones millonarias, los días de descanso no existían.
Industrias Campbell no era una empresa cualqui