El rostro de Noah pasó de la palidez a un rojo encendido en cuestión de segundos. El restaurante se volvió una jaula asfixiante donde el aire parecía escasear. Las palabras de Angélica eran un dardo directo al centro de su inestabilidad; si esa información llegaba a oídos de Robert, sus posibilidades de heredar Industrias Campbell se reducirían a cenizas. Robert valoraba la lealtad por encima de todo, para él, Noah era un hombre honorable, uno que no se atrevería a hacer lo que Angélica quería