Era muy consciente de los latidos del corazón de la hembra delante de él.
Su rostro al oír esas palabras se volvió pálido, hasta sus labios perdieron gradualmente el color.
Su mirada violeta, antes tan firme sobre él ahora vagaba por el suelo de aquel bosque cubierto de nieve.
Sus cabellos oscuros caían como ondas negras de obsidiana a su alrededor, su piel pálida se parecía a la nieve a su alrededor.
Él la vio juntar las manos, y sostenerlas de modo nervioso.
Aquella no era la reacción qu