Mientras la hembra gritaba aquellas palabras desafiantes, el aire a su alrededor parecía congelarse gradualmente, envolviéndola en un manto helado. El viento aullaba en una sinfonía aterradora, resonando con su determinación. Su corazón latía acelerado en su pecho, una respuesta visceral al peligro inminente. A pocos metros atrás, James Turner parecía compartir la misma tensión, sus ojos fijos en ella, reflejando preocupación y valentía.
Delante de ella, sus fieles aliados, el tío Asher y Henri