La amargura en la voz de Asher reverberó en el alma de Alice, dejándola aturdida. Con pasos inciertos, intentó avanzar a través de la oscuridad, deseando acercarse a él, pero la falta de visión la envolvía como un velo opaco. Cada paso se convertía en un desafío, la incertidumbre planeando en cada movimiento.
Sin embargo, la oscuridad implacable parecía crecer, convirtiéndose en una barrera infranqueable. Alice, frustrada y desorientada, se detuvo en su camino. Podía sentir la presencia de Ashe