Él cabalgaba sintiendo todo su cuerpo estremecer. La lluvia había cesado, y solo se escuchaba el sonido de los cascos de los caballos. Su mente era un tormento, mientras las palabras de la maldita chamán hacían que hasta sus huesos se congelaran.
Tenía que ser un error suyo, tenía que haber una razón diferente para que su padre y varios lobos desaparecieran del campamento. Deseó con todas sus fuerzas estar equivocado, aunque una gran parte de él decía que no lo estaba.
Los árboles a su alrededo